Rubén de la Barrera empieza a estar cuestionado en un inicio de temporada irregular de Las Palmas, alternando minutos de calidad con errores defensivos, dominio estéril y falta de ideas en el último pase.

Un equipo con dos caras

Si la Unión Deportiva Las Palmas fuera un personaje de Batman, sería Harvey Dent. Elegante en su estilo, poderoso y con objetivos ambiciosos, pero atrapado en una dualidad permanente. Sus tres victorias, tres derrotas y dos empates reflejan esa bipolaridad que lo mantiene fuera de los puestos de promoción.

La fragilidad defensiva condiciona a un equipo que quiere protegerse con posesiones largas. 13 goles encajados en ocho jornadas de la presente temporada en Segunda División parecen un lastre difícilmente sostenible para un candidato al ascenso. El empate contra el Real Valladolid volvió a mostrar a un conjunto dominante por tramos, pero penalizado por errores individuales y con problemas para afrontar partidos de alto ritmo, como también le ocurrió en sus visitas a Montilivi e Ipurúa.

El ADN Las Palmas no se negocia

Uno de los aspectos más positivos de la contratación de Rubén de la Barrera fue la alta compatibilidad entre su libro de estilo y el ADN del club. A pesar de su descenso con la Cultural, su llegada a un aspirante al playoff se explica por el buen trato de balón que suelen tener sus equipos, históricamente arraigado a la escuela canaria.

La elección de entrenadores en la historia reciente lo demuestra: García Pimienta, Quique Setién, Paco Jémez, Luis García o Luis Carrión, por citar algunos, reflejan que la UD Las Palmas tiene claro que el estilo no se negocia, aunque busque cambiar de rumbo en el banquillo.

Las Palmas utiliza la pelota como principal herramienta defensiva: tener la posesión para que el rival no la tenga. Eso lo convierte en el cuarto conjunto de toda la liga con mayor porcentaje de posesión y en pases precisos por partido. Bajo su principio de identidad más claro, cuando no controla el balón, los rivales son capaces de generar situaciones de máximo peligro. De hecho, es uno de los siete equipos que más goles encaja de la categoría.

En un fútbol cada vez más táctico, los rivales encuentran puntos de fuga para plantearle problemas dentro de su idea y forzar errores propios. Valentín Pezzolesi, Taisei Miyashiro, Enzo Loiodice o Kirian Rodríguez son idóneos para dar continuidad a ese fútbol de control que el club no quiere perder por su calidad técnica. Pero tener mucho tiempo el balón no implica controlar los partidos. En ocasiones, el fútbol del conjunto insular se vuelve previsible ante rivales con planteamientos reactivos.

La horizontalidad y la falta de rupturas están provocando dificultades para desequilibrar. Mucho pase corto, pocos balones en largo (el que menos de toda la liga), poca capacidad de desborde y un número muy bajo de ocasiones claras que no se corresponde con los minutos de posesión.

El reto del técnico gallego, que ha tenido una carrera repleta de altibajos, consiste en sacar la mejor versión de sus jugadores clave, construir un equipo capaz de mantenerse junto cuando pierde el balón, defender mejor los espacios y, sobre todo, conseguir que la posesión empiece a transformarse en cifrasen el área rival.No se trata de renunciar a su identidad, sino de generar superioridades y reducir riesgos, no únicamente acumular pases.

Una plaga de lesiones que condiciona todo

Cualquier conclusión grandilocuente sobre este equipo debe llevar un gran asterisco. Con Jesé como último nombre en sumarse al extenso parte de guerra, la enfermería de Las Palmas se está llenando de futbolistas con nivel para ser titulares habituales. Entre los nada menos que 11 lesionados se encuentran Sandro Ramírez, Ale García, Enrique Clemente, Marvin Park, Sergio Ruiz o Viti Rozada.

Las lesiones suelen abrir la puerta al filial y ofrecer la alternativa a canteranos con proyección. Vienen pisando fuerte jugadores como Iván Medina o el jovencísimo atacante de 16 años, Rafa Cruz. Contra el Pucela, Elías Romero estrenó su primera titularidad viendo portería. En el mermado lateral izquierdo, el polivalente y diestro Andrés Rodríguez cumplió con solvencia. A veces, la solución está en casa.

Son Moix y el primer gran examen

Nadie debería atreverse a sacar tan pronto a los amarillos del vagón de candidatos al playoff. Aunque el grueso de la plantilla sea el mismo que el de la temporada pasada, un entrenador nuevo merece más tiempo que ocho jornadas. Quizás las dudas sobre su continuidad aparezcan porque el aficionado pío pío no culpa únicamente al técnico gallego de los resultados actuales, sino también a una dirección deportiva que no ha logrado suplir grandes bajas como las de Lorenzo Amatucci, Dinko Horkas, Pejiño o Mika Mármol.

Contra el Mallorca, Rubén de la Barrera tendrá que exprimir a una plantilla corta para sacar el mejor once en un día señalado del calendario. Si sobrevive al primer gran examen y su equipo va recuperando la solvencia defensiva del año pasado mientras rentabiliza la posesión en cifras, Las Palmas volverá a ser un candidato serio al playoff.

Mallorca dictará sentencia, precisamente ante el último inquilino del banquillo del Estadio de Gran Canaria, Luis García, a quien también le salpican las dudas. El pasado y presente de la Unión Deportiva Las Palmas, lucharán por aclarar su futuro y oscurecer el de su rival. LaLiga HyperMotion, como siempre, regalando giros de guion absolutamente paradójicos, dignos de cualquier película de superhéroes.