El 8 de noviembre, los Atlanta Falcons ejercen de locales en el Bernabéu ante los Cincinnati Bengals. En su cartel hay un nombre propio: Bijan Robinson, el corredor más completo de la NFL.

Por qué la NFL vende el partido con su cara

El segundo partido de liga regular de la NFL en el Bernabéu arranca a las 15:30 y llega con una estrella clara. Robinson fue elegido en el primer equipo All-Pro de 2025 y terminó como finalista al premio de Jugador Ofensivo del Año. Ningún jugador sumó más yardas que él en toda la temporada pasada.

La cifra exacta fue de 2.298 yardas desde la línea de scrimmage, la suma de lo que ganó corriendo y recibiendo. Fue récord de los Falcons, por encima de las 2.176 de William Andrews en 1983, y la duodécima mejor marca de la historia de la liga. Repartió 1.478 yardas de carrera y 820 de recepción.

Para el aficionado español, que suele llegar a la NFL desde el fútbol, el dato que mejor lo explica es otro. Robinson es un running back que también juega de receptor: atrapó 79 pases en 2025, una cifra propia de un extremo del juego aéreo y no de un corredor que se limita a embestir por el centro.

Cómo corre Bijan Robinson: el jugador que nadie derriba

Lo que hace distinto a Robinson no es la velocidad punta, sino el primer contacto. Según Pro Football Focus, en 2025 forzó 86 placajes fallados en carrera, el mejor registro entre los corredores. Sumando las recepciones llegó a 112, el mejor total de toda la NFL y el único por encima de 100.

Su jugada más recordada de aquel curso fue la carrera de 93 yardas ante Los Angeles Rams en la semana 17. Fue la carrera más larga de la historia de los Falcons y también la más larga de toda la liga en 2025. Arrancó en su propia yarda 7 y no se detuvo hasta la zona de anotación, al otro extremo del campo.

En 2026 ha añadido otra etiqueta: la de jugador de las noches grandes. ESPN Research sitúa su media en más de 145 yardas por partido en horario estelar, la mejor desde la fusión de 1970 con un mínimo de cinco encuentros. En la semana 3 firmó 194 yardas de carrera y dos touchdowns en el campo de los Green Bay Packers.

Aquel 35-14 en Lambeau Field le dio además un récord curioso. Robinson se convirtió en el primer jugador con cinco salidas seguidas por encima de 150 yardas totales y con al menos un touchdown. Una semana después, en el Monday Night Football de Nueva Orleans, abrió el marcador con una carrera de 59 yardas.

Tras ocho jornadas acumula 780 yardas de carrera y cuatro touchdowns con 150 intentos. Las defensas han ajustado: en la semana 7, los San Francisco 49ers lo dejaron en 63 yardas con 20 carreras, su peor media por intento del curso. Compensó con cinco recepciones para 59 yardas en la victoria por 29-20. El pasado domingo sumó 76 yardas con 19 carreras en Tampa.

De Tucson a Austin, con un tío abuelo en los Bengals

Robinson nació en Tucson, Arizona, en enero de 2002. Su madre le puso el nombre del diseñador iraní Bijan, una palabra persa que se traduce como héroe. En el instituto Salpointe Catholic sumó 7.036 yardas y batió el récord estatal con 114 touchdowns, cifras que le abrieron la puerta de la Universidad de Texas.

En Austin ganó el Doak Walker Award de 2022 como mejor corredor universitario del país, con 1.580 yardas y 18 touchdowns. Los Falcons lo eligieron con el octavo puesto del draft de 2023, una apuesta poco habitual por un running back tan arriba. Desde entonces ha tenido tres entrenadores: Arthur Smith, Raheem Morris y ahora Kevin Stefanski.

El rival del Bernabéu tiene un vínculo familiar con él. Su tío abuelo, Paul Robinson, fue Novato del Año de la AFL en 1968 con unos Bengals recién fundados, después de correr 1.023 yardas. Fue dos veces al Pro Bowl en una carrera que siguió en los Houston Oilers, y Bijan creció escuchando sus historias.

Esa educación asoma en el vestuario. Contra los Chicago Bears, el novato Zachariah Branch perdió dos balones en los retornos y golpeó el casco con rabia. Robinson se lo llevó a un lado de la banda y rezó con él, una escena que corrió por las redes y que retrata el liderazgo que ejerce con 24 años.

El contrato que reabrió el debate de los corredores

Durante años, los equipos de la NFL han pagado poco a sus corredores por su desgaste físico y su vida útil corta. El 4 de agosto, los Falcons rompieron esa tendencia con una extensión de tres años y hasta 75 millones de dólares. Robinson pasó a ser el corredor mejor pagado de la historia de la liga.

La cifra garantizada pesa todavía más: 51 millones, el máximo jamás asegurado a un corredor fuera de su contrato de novato. Atlanta había ejercido en abril la opción de quinto año de su contrato inicial, así que tenía margen. Aun así, decidió blindarlo y convertirlo en el eje del proyecto.

Stefanski, Penix y lo que se espera de él en Madrid

El contexto deportivo ha cambiado alrededor de Robinson. Raheem Morris fue despedido tras dos temporadas de 8-9 y los Falcons contrataron en enero a Kevin Stefanski, dos veces Entrenador del Año con los Cleveland Browns. Su ataque mantiene como base las carreras por la zona exterior, el terreno donde Robinson es más peligroso.

Según los datos de Next Gen Stats que publicó The Athletic, 449 de sus primeras 580 yardas de la temporada llegaron en ese tipo de jugada. Con Michael Penix Jr. de vuelta tras su lesión de rodilla, el ataque ya no depende solo de él, aunque sigue siendo su punto de partida.

Robinson llega a Madrid con un vínculo previo con el Bernabéu. Es amigo de Vinícius Júnior, con quien comparte el dorsal 7, y en marzo contó a la prensa española que soñaba con dar espectáculo en ese estadio. Ese mismo mes visitó Clairefontaine, la ciudad deportiva de la selección francesa, y se cruzó con Kylian Mbappé.

Los Falcons no se clasifican para los playoffs desde 2017 y llegan a la cita con un balance de 3-5, tras caer 16-0 ante los Buccaneers. Los Bengals, en cambio, aterrizan con 5-2. Con Joe Burrow enfrente, el plan de Stefanski para controlar el reloj pasa por dar el balón a su estrella. El Bernabéu tendrá delante al corredor que define esta NFL.