No siempre es sencillo valorar las opciones de un equipo Premier en Europa. Sin embargo, Emery está haciendo los deberes lo suficientemente bien como para entender que la visita al Camp Nou no se la tomen como ir al matadero, sino a plantar batalla a un Barça que esta temporada ya ha empezado a dudar.

Un Aston Villa impoluto en Europa desafía el poderío del Camp Nou

Los de Flick cayeron frente al PSG y ya conocen esa sensación de no poder sentirse invulnerables en una semana en la que, pocos días después, también perdieron ante su máximo rival en El Clásico. Esas dudas alimentan las opciones de los de Emery y de un Aston Villa que tiene herramientas para plantear batalla.

Con un puntaje perfecto de momento en Europa, los villanos tienen argumentos para dar continuidad a una marcha en la Champions más que digna. Llegan a esta cuarta jornada en Barcelona con 9 de 9 y 12 goles ya a favor en el torneo, por lo que el buen paso de los ingleses es firme.

A pesar de su irregularidad en Premier League, donde son novenos en la tabla con tropiezos serios como el empate ante el Fulham, y de su eliminación en Copa de la Liga ante el Bournemouth, su trayectoria europea traza una tendencia ilusionante, con un rendimiento notable ante Brujas, Fenerbahçe y Viking. Aun así, su primer gran rival no será en absoluto sencillo.

El Barça debe reaccionar tras las dudas y el examen será complejo. Los de Flick necesitan un buen resultado ante el Villa para afianzar su presencia entre los ocho primeros. Y es que ahora mismo el equipo azulgrana es el que marca el límite entre el ‘topocho’ y los que tendrían que disputar el playoff.

Se trata de un duelo de altos vuelos en la Champions League entre LaLiga y la Premier League. Dos equipos que suman entre ambos 23 goles a favor en solo tres jornadas en Europa, lo que anticipa un enfrentamiento con altos valores marcados en lo ofensivo, ritmo frenético y, a priori, un marcador abultado.

Del bloque medio 4-4-2 al ‘box midfield’ en posesión

Cabe esperar, por tanto, un Aston Villa fiel a lo que suele ser durante esta campaña, con un 1-4-4-2 marcado sin balón. Emery organiza a los suyos en bloque medio, con una línea de cuatro en la medular que trata de juntarse mucho en los carriles interiores para cerrar los pasillos centrales, algo que puede ser clave ante el Barça.

Aquí aparece uno de los rasgos tácticos más llamativos del equipo de Emery: el cuadrado que forma en la medular, el ya conocido box midfield. Con balón, el sistema muta al 1-3-2-5, con Kamara o Gomes como pivotes y McGinn y Manzambi entre líneas. Ese dibujo cierra las vías creativas del rival y potencia a sus perfiles interiores.

Esa superioridad numérica interior genera líneas de pase claves y constantes. De esa forma, se pueden facilitar las paredes cortas. Además, también es un sistema importante para el Villa no solo en lo creativo, pues son más capaces de interrumpir con solvencia el juego rival cuando toca activarse en recuperación.

La trampa del Aston Villa para castigar la presión alta

El vuelo, no obstante, lo dan los carriles exteriores, con nombres como Ian Maatsen o Matty Cash. Ellos son los encargados de dar una amplitud considerable que influye también en la altura de las acciones y en la presencia para desatascar el juego verticalmente. Con toda esa gama de jugadores por dentro y fuera, cada pérdida se convierte en un desafío, con hasta cinco jugadores implicados en la presión.

Esa es una de las claves para castigar al rival, junto con una hábil estructura deliberada para pausar el juego hasta el salto de los rivales a la presión. Esa realidad compone un escenario interesante desde lo táctico para un Barça que suele ir a presionar muy alto y que le puede dar al Villa una oportunidad competitiva para buscar el balón largo a la espalda, a través de Zion Suzuki o Pau Torres.

La agresiva línea defensiva adelantada de Pau Torres

El riesgo asumido en defensa, acercando la tenencia de balón a posiciones muy bajas, amenaza la portería, pero también invitará a un Barça valiente a cometer errores. En ese sentido, no es baladí esa habilidad para cambiar rápido de esa posesión en bloque medio-bajo a un lanzamiento en profundidad que pueda suponer el caos rival.

Con respecto al desafío defensivo, este Villa sabe combinar bien la necesidad de arriesgar en posesión y en salida de balón con una altura defensiva con balón marcada ante todo por la voluntad de Pau Torres de elevar la zona de juego, facilitando que la presión tras pérdida pueda ser equilibrada y atacar al poseedor con más facilidad.

Con Tyrone Mings fuera del equipo, tanto Torres como Victor Lindelöf serán claves para ejercer de baluartes defensivos. Los dos centrales deben ser conscientes de la debilidad que puede desembocar por los laterales, y al mismo tiempo estar muy presentes y ser eficientes en el escalonamiento necesario para el box midfield y para la estructura en ataque.

Jackson, Manzambi y McGinn en la reestructuración villana

La referencia en ataque, marcada por la presencia de un jugador hábil al espacio como Nicolas Jackson, es vital. El senegalés suma ya 8 goles en 12 encuentros y su potencia al desmarque no deja de darle oportunidades al Villa en ataque, gracias a su capacidad para aguantar los impactos físicos y atacar la espalda de los centrales.

En este sentido, la presencia de dos jugadores entre líneas como Johan Manzambi y John McGinn también es capital, pues son ellos los que exploran desde zonas interiores esas vías para encontrar el camino a la espalda de la zaga.

El suizo, joven perla llegada este pasado verano, es un perfil híbrido que aporta regate, contundencia y potencia en el disparo en la frontal. Es la gran incorporación dentro de los fichajes del Aston Villa (50 millones de euros), que necesitaba relevar piezas tras la marcha de Morgan Rogers, y se está confirmando como una de las figuras más interesantes del equipo.

El caso de McGinn es diferente, pero su capacidad y experiencia le dan al Villa el alma táctica que necesita Emery para seguir creciendo en el club de Birmingham. Con talento para caer a las bandas y llegada desde segunda línea, el escocés es un baluarte en ofrecer peligro, pero también trabajo y constancia en esas labores más ‘sucias’ de recuperación.