No es casualidad que la estabilización del Athletic Club y su altura competitiva en estas semanas haya ido de la mano de la recuperación de nivel de Nico Williams. El extremo izquierdo está siendo uno de los jugadores capitales para entender la escalada del equipo vasco y fue de nuevo clave en el derbi ante la Real Sociedad.
El duelo táctico contra la Real Sociedad
No es poca cosa ver cómo la banda zurda del Athletic es el catalizador de juego del equipo gracias a la mejora de Nico Williams. En San Mamés, el Athletic logró volver a ganar el derbi vasco, sacando partido a su mejor jugador y percutiendo en las debilidades del dibujo rival.
"Hoy tengo la sensación de que hemos sido favorecidos" 🗣️
Terzic, más honesto que nunca, habla del penalti sobre Nico Williams #LALIGAenDAZN ⚽ https://t.co/y2DBpTmQ82
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La Real Sociedad de Pellegrino Matarazzo tuvo muchas dificultades para defender sus costados, a pesar de las líneas juntas que propuso desde el 1-4-4-2. A Aramburu le tocó bailar con la más fea: un Nico Williams desatado en el perfil zurdo, que marcó el ritmo del partido con desbordes y apoyos constantes. Ambos fueron, además, los protagonistas del polémico penalti.
La metamorfosis del 1-4-4-2 al 1-3-4-3 en fase ofensiva
Dejar de lado un dibujo inicial como el 1-4-4-2 no es sencillo, pero Terzic está manejando muy bien sus opciones a la hora de encarar esa realidad. Partiendo de esa premisa, la entrada de un efectivo mixto como Robert Navarro y la buena mezcla con los hermanos Williams y Álex Berenguer facilita que este Athletic pueda rotar de manera evidente entre esquemas.
De hecho, la entrada de Navarro por Sannadi enfatizó una movilidad que a menudo presentaba una disposición más cercana al 1-3-4-3 ofensivo que al más esperado 1-4-2-4 en ataque. Esa capacidad para ganar la partida en ataque y liberar los carriles propiciaba un Athletic dominante por fuera.
La incertidumbre defensiva constante ante la presencia de Nico Williams resultó clave. El campeón del mundo fue un pilar fundamental para amenazar por dentro o por fuera y limitar a los jugadores de Matarazzo, provocando además que proliferaran las dudas en los defensores realistas.
La generación de fútbol por los costados del Athletic, sumada a la presencia de Berenguer por dentro, obligaba a la Real a hundir su línea medular. Sin espacio para crear ni presionar la salida rojiblanca, los de ‘Rino’ Matarazzo dejaron además vía libre a Robert Navarro, que se soltó en ataque cayendo a un costado.
La conexión fraternal de los Williams
La lectura de los espacios a la espalda de la zaga txuri-urdin potenció la capacidad de los locales, que encontraron rápidamente fisuras para alimentar su peligro. Nico Williams detectó fácilmente los desmarques de Iñaki y supo cómo hacer daño a la espalda de los defensores.
Precisamente, fue a la espalda de Mamadou Sarr donde una de esas opciones le dio la oportunidad a Nico para conectar con su hermano en la jugada que abrió el marcador. La conexión taladró así el marco de Remiro, con Iñaki como receptor de ese envío y primer goleador del choque.
😈 DERBIA GUREA DA!
Egurre, Iñaki!
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Esa telepatía entre hermanos volvió a dar alegrías a San Mamés, esta vez en un derbi en el que los visitantes llegaban con cierta ventaja y mayores certezas de juego. Sensaciones que no fueron capaces de trasladar al marcador y que evidenciaron que la sincronía entre los Williams vuelve a ser clave en partidos señalados.
La vuelta al desborde en el uno contra uno
La potenciación, ante todo, de un perfil como el de Nico no es poca cosa. Si bien es cierto que desde su recuperación de su lesión estamos viendo un jugador muy presente dentro del dibujo de Terzic, la realidad cada vez arroja más esa versión potente del extremo que siempre lo ha diferenciado.
Y es que el desborde ha sido la carta de presentación del extremo navarro durante toda su carrera, un don muy difícil de interpretar, frenar y resolver por parte de sus adversarios. Esa fluidez y electricidad le devuelven la confianza en sus virtudes y le empujan a asumir la responsabilidad de liderar al Athletic, lo que abre a los de Terzic más vías para hacer daño.
Y eso que la lesión de Sannadi, nada más comenzar el partido, parecía desembocar en problemas para el técnico alemán. Pese a ello, Terzic supo responder bien a las necesidades del equipo, dando entrada a un Robert Navarro muy inspirado en las últimas jornadas en LaLiga y que muestra un gran entendimiento ofensivo a nivel colectivo.
La permuta de posiciones entre él y Berenguer, dos de las claves de la mejora de los de San Mamés, fue de nuevo una de las premisas a las que se acogió el equipo local ante la Real. Ambos, actuando como interiores o extremos por derecha, facilitaban un Athletic mucho más imprevisible, incluso partiendo de un 1-4-4-2 a priori bastante marcado.