El Atlético de Madrid no pudo seguir mostrando su rotundidad en el Metropolitano ante un FC Barcelona que protege su liderato y marca territorio con dos goles de Fermín. El partido mostrado por los de Flick, la importancia anotadora del onubense y el crecimiento de Pedri, claves en el equipo culé.

Un duelo complejo para ambos

No fue un paseo para nada. El Barça fue superior y mostró los dientes durante más tiempo, pero más que un monólogo, fue un duelo en el que cualquiera de los peleadores podría haberse llevado un golpe de KO. El Atlético, algo temeroso a veces y metido atrás, no supo resolver el puzle de un Barcelona controlador, con más balón y más ideas para explorar el área de Oblak.

El equilibrio entre los dos equipos fue frágil y, durante muchos minutos, no se sabía hacia dónde caería el partido. El Atlético empezó fuerte y pilló descolocada a la defensa culé. Pero no supo mantener el hambre y fue dejando de buscar la portería de Joan García.

Fermín contra todos

La importancia de Fermín López en esa ecuación fue capital. Especialmente por la necesidad de potenciar ese viaje al espacio en el que Raphinha no estuvo inspirado para encontrar la suerte en el área, pero también por su pundonor e intento continuo e incansable para poder facilitar el marcador final.

El jugador español mostró una vez más que es uno de los elementos centrales del equipo azulgrana, tomando los galones que Dani Olmo soltó tras la lesión y representando un evidente crecimiento en cuanto a liderazgo y pasión en cada uno de sus pasos.

Ante el Atlético de Madrid demostró esa fiereza que siempre se le ha destacado, pero además una inteligencia y una técnica que le afianzan como un valor potente para mirar a portería contraria.

Superioridad colectiva y paso adelante de Pedri

El Barça mandó en el encuentro y lo dicen las propias estadísticas. En lo global, un 63% de la posesión, siendo líder en acciones ofensivas, con 19 disparos (cuatro de ellos a portería, como el Atlético) y 615 pases buenos (91%), 348 en la mitad de campo rival.

Un dominio que marcó el proceso por el cual el equipo de Flick quiso siempre ir a por más, incluso con el 1-2 definitivo ya en el marcador. Algo que representa la vitalidad de un Barça que llegaba con la urgencia de mostrar fe y firmeza en el resultado, pero también en su ideario.

Y más allá de esa cesión en el ritmo, Pedri estuvo siempre dispuesto a llevarlo. El jugador culé fue fundamental, siendo el metrónomo de un Barça que, sin Rodri, podía echar en falta ese temple que el canario quiso poner de su bolsillo. Un jugador decisivo para entender los ritmos, las zonas a explotar y, sobre todo, hábil para leer el choque a un nivel arrollador.

Ocho asistencias de Lamine Yamal

Buena parte de la victoria blaugrano pasó, sin duda, por la conexión de Lamine Yamal con sus compañeros en el área. Sobre todo con Fermín, que supo leer cada pase del ’10’ a las mil maravillas.

El segundo tanto, que daba la victoria al Barça, vino precedido por un pase al espacio de Lamine Yamal que, según el propio Fermín en micrófonos de la televisión, reconocía que era “medio gol”. Un pase que habla de lo certero que es el astro español también a la hora de encontrar esa oportunidad hacia sus compañeros.

Lamine es un jugador dotado para la finalización, pero cada vez manda más con el último pase. Ya es el máximo asistente del Barça esta temporada, con ocho pases de gol. Ningún otro futbolista en LaLiga suma más.

La defensa del Cholo no pudo resistir

El plan de partido de ambos cambió a los pocos minutos. De hecho, el gol de Giuliano Simeone certificó tras los primeros minutos que su equipo entendiera que era mejor no arriesgar más de la cuenta con el marcador a favor, lo que le dio mucho espacio al Barça para ir comiendo terreno y confianza ante el Atlético en su casa.

Y, aun así, el desempeño defensivo de los colchoneros fue de nuevo capital. Cierto es que la capacidad y la insistencia del Barcelona lograron abrir la lata, pero el Atlético ha sabido neutralizar hasta entonces el juego entre líneas del equipo culé, que siempre chocaba con una doble línea bien colocada.

A pesar de todo, la segunda mitad acabó por desgastar ese desempeño, con una falta de fuerza y de resistencia de la zona defensiva de los colchoneros que coincidió con la mejora evidente del FC Barcelona a la hora de gestionar ese espacio regalado y ese paso adelante desde la pizarra.

Poca ambición colchonera por tramos

Aunque el Atlético de Madrid tuvo sus opciones, falló de nuevo la efectividad para convertir oportunidad en gol, con varias acciones claras de Julián Álvarez (autor de la asistencia a Simeone), que no tuvo su día de cara a portería. Algo que dio alas a un Barça que en la segunda parte se fue haciendo dueño del ritmo y del juego.

En el segundo tramo no fue un monólogo, pero sí un insistente canto a la superioridad del equipo visitante, que supo sostener una posesión muy marcada que evitó que los rojiblancos lograran disparar a portería. Ni una sola ocasión local llegó a las manos de Joan García, evidenciando que el partido estaba muy del lado culé.

Ahí estuvo uno de los puntos cruciales del encuentro: al Atlético le faltó ambición. Apretar más arriba le habría quitado al Barça tiempo y espacio para pensar. Y había premio, porque la defensa culé, otra vez de circunstancias, jugaba muy adelantada.

La victoria permite al Barça seguir líder

Tras la victoria madridista en El Clásico, el Atlético tenía a tiro ser líder y optar a dar la sorpresa en las apuestas. Sin embargo, los de Flick no han permitido que cambie la corona por el momento, manteniéndose en lo más alto de la tabla con 33 puntos (solo una derrota ante los de Mou), tres por encima del equipo madridista y, desde esta noche, cinco por delante de los de Simeone.

Un duelo que era clave y que marca la pauta de un Barça que ha logrado salvar un match-ball importante tras la semana trágica ante PSG y Real Madrid, que ha marcado claramente la previa de este partido. Tras doce jornadas, el Barça no suelta el liderato liguero.