La Fórmula 1 llega a Interlagos. El Gran Premio de São Paulo se disputa del 6 al 8 de noviembre en el circuito José Carlos Pace, uno de los trazados más queridos del calendario y de los siete que se recorren en sentido antihorario.

Es la tercera parada del bloque americano del campeonato, que arrancó en octubre en Austin y siguió en Ciudad de México. Brasil llega con el título de pilotos ya decidido, pues Kimi Antonelli se proclamó campeón en México el 1 de noviembre tras un curso dominado por Mercedes.

Un circuito corto, viejo y exigente

Interlagos mide poco más de cuatro kilómetros, así que es de los trazados más cortos del año. Eso obliga a dar muchas vueltas y multiplica el riesgo de encontrarse con doblados.

El circuito se inauguró en 1940 y su trazado actual data de 1990, cuando se recortó desde casi ocho kilómetros, pero conserva desniveles notables y curvas enlazadas. La subida hacia la recta principal es su firma: los coches cruzan la meta acelerando cuesta arriba.

La combinación de la curva Senna, en la bajada inicial, y la recta que la precede lo convierte en uno de los mejores puntos de adelantamiento del campeonato. Ahí se han decidido carreras enteras.

El circuito gira a la izquierda, lo que carga el cuello de los pilotos en sentido contrario al habitual. Es un detalle físico menor, pero se nota al final de la carrera.

La altitud también cuenta, aunque menos que en México. São Paulo está a unos 800 metros sobre el nivel del mar, lo suficiente para que los motores pierdan algo de rendimiento y la refrigeración exija atención.

El trazado es duro con los frenos en pocos puntos y muy exigente con el paso por curva. Los equipos deben elegir entre carga aerodinámica para las zonas enlazadas o velocidad punta para la recta, el compromiso clásico de Interlagos.

El clima, el otro protagonista

São Paulo tiene fama de tormenta repentina. En noviembre, el calor y la humedad pueden descargar en cuestión de minutos, y varias ediciones recientes han tenido sesiones interrumpidas por la lluvia.

Esa variabilidad es la que explica muchas de las carreras memorables de Interlagos. Un chaparrón a mitad de prueba reordena la parrilla, obliga a decidir con el coche en pista y premia a quien acierta con el neumático.

Para los equipos, eso significa preparar el fin de semana con dos planes. La previsión manda tanto como el reglaje, y en Brasil casi nunca se cumple del todo.

El pit lane añade otra particularidad. Es estrecho y con la salida en una zona rápida, así que los equipos calculan al milímetro el momento de entrar, sobre todo con coche de seguridad en pista.

Qué queda del Mundial

Kimi Antonelli ya es campeón del mundo. El piloto de Mercedes selló el título en México con un tercer puesto y, a los 20 años y 68 días, es el campeón más joven de la historia, por delante de Sebastian Vettel, que tenía 23 años y 134 días en 2010.

El italiano, primer campeón de su país desde Alberto Ascari en 1953, llega a Brasil con 380 puntos y nueve victorias en 19 carreras. Mercedes suma 12 de las 19 victorias del año.

Detrás, el subcampeonato sigue abierto. Max Verstappen es segundo con 261 puntos, Lewis Hamilton tercero con 259, George Russell, compañero de Antonelli, cuarto con 250 y Charles Leclerc quinto con 245, cuatro pilotos separados por 16 puntos. El campeón de 2025, Lando Norris, es sexto con 221.

En el Mundial de Constructores, Mercedes manda con 630 puntos, 126 más que Ferrari, y puede asegurarlo ya en Interlagos.

Para los españoles, el tramo americano es otra oportunidad de sumar. Fernando Alonso, con Aston Martin, y Carlos Sainz, con Williams, acumulan 7 puntos cada uno y cada carrera les sirve para medir el proyecto de 2027.

La estrategia de neumáticos es el otro campo de batalla. Con vueltas cortas, el tiempo perdido en boxes pesa menos que en otros circuitos, así que los equipos se atreven con dos paradas más a menudo.

El fin de semana llega con el reglamento de 2026 ya asentado. La temporada estrenó coches nuevos y un reparto distinto entre motor térmico y energía eléctrica, y a estas alturas cada equipo sabe dónde está.

Lo que hace especial a Brasil

Interlagos es una de las paradas con más ambiente del calendario. La grada brasileña llena el circuito desde el viernes y mantiene una relación histórica con el automovilismo, heredada de la época de Senna.

El circuito lleva el nombre de José Carlos Pace, piloto brasileño que ganó allí en 1975. Es uno de los pocos trazados del campeonato bautizado con el nombre de un piloto local.

La carrera ha repartido finales de campeonato memorables. Al estar tan cerca del cierre del año, Brasil ha coronado a varios campeones, entre ellos Fernando Alonso (2005 y 2006), Kimi Räikkönen (2007), Lewis Hamilton (2008), Jenson Button (2009) y Sebastian Vettel (2012), y ha dejado algunas de las imágenes más recordadas de la historia reciente de la Fórmula 1.

La grada tiene esta vez a un piloto local al que animar, Gabriel Bortoleto, que corre con Audi su segundo Gran Premio de São Paulo en la Fórmula 1.

Brasil lleva sin ganar en la categoría reina desde 2009, cuando Rubens Barrichello se impuso en Monza, pero Haas ya ha fichado a Rafael Câmara para 2027, en el lugar de Esteban Ocon.

El Gran Premio también ha cambiado de nombre. Durante décadas se llamó Gran Premio de Brasil y desde 2021 se denomina de São Paulo, fruto del acuerdo de 2020 que mantuvo la carrera en Interlagos, un cambio que no ha alterado el trazado.

Cómo encaja en el calendario

La cita brasileña cae en la recta final de una temporada que empezó en marzo y que cierra a finales de año. Después de São Paulo quedan tres carreras, Las Vegas, Catar y Abu Dhabi, con el título de constructores por resolver y el de pilotos ya en manos de Antonelli.

El horario es amable para España. Brasil está cuatro horas por detrás de la España peninsular en noviembre, así que la carrera del domingo se ve a las 18:00 horas, hora peninsular, y la clasificación del sábado, a las 19:00.

Para el aficionado, el fin de semana viene cargado, porque el Gran Premio de Catar de MotoGP se disputa también del 6 al 8 de noviembre en Lusail.