No ha sido el mejor inicio de la temporada en la NBA en cuanto a la salud de los protagonistas. Desde que el pasado 20 de octubre echó a rodar la liga regular, más de una docena de jugadores, todos ellos con gran peso en la competición, han sufrido lesiones importantes.

Una lista de lesionados cada vez más preocupante

El primero en caer, aún bajo los parámetros de la aparente normalidad en un deporte de tanta exigencia física, fue Ben Simmons, base de los Sacramento Kings. El australiano se rompió el tendón de Aquiles a pocos días de que comenzara la temporada. Era, para más inri, el curso en el que parecía, al fin, destinado a reencontrarse con su mejor versión sobre el parqué.

Pocos días después, el infortunio recayó sobre los hombros de Jalen Duren, cotizado interior de los Detroit Pistons, si bien su caso fue de menor gravedad: tan solo estaría unas semanas fuera de la rotación, idéntico destino que el aceptado —qué remedio— por Tyrese Halliburton, estrella de los Indiana Pacers, y Jalen Suggs, base de los Orlando Magic.

Peor suerte corrieron, por estricto orden cronológico, Paolo Banchero (Orlando Magic; de 4 a 6 semanas de baja); Anthony Edwards (Minnesota Timberwolves; mínimo hasta enero); Jaren Jackson Jr. (Utah Jazz; dos meses); Ja Morant (Portland Trail Blazers; al menos 4 semanas); Kawhi Leonard (Toronto Raptors; sin fecha de vuelta); Chet Holmgren (Oklahoma City Thunder; entre 8 y 10 semanas); Jalen Williams (OKC; toda la temporada); y Cason Wallace (OKC; sin fecha de vuelta).

A todos ellos, la inmensa mayoría con sobrado pedigrí en la liga o, en su defecto, con potencial para ser All-Stars, se les unieron jugadores también lastrados físicamente como Andrew Nembhard, Keegan Murray o Ivica Zubac.

Otros jugadores de renombre que ni tan siquiera han podido debutar esta temporada a causa de diversos percances físicos han sido Jimmy Butler, Kon Knueppel, Brandon Ingram, Bradley Beal, Shaedon Sharpe, Coby White, Mark Williams, Tobias Harris, Nic Claxton o Jusuf Nurkic. Y claro, las reacciones no han tardado en llegar.

Los protagonistas apuntan al calendario

Chris Bosh, bicampeón de la NBA con los Miami Heat, 11 veces All-Star y miembro del salón de la fama en la mejor liga del mundo, ha sido tajante en sus redes sociales ante la plaga de lesiones que azota a la competición.

«Las superestrellas, esos jugadores sobre los que recae toda la responsabilidad deportiva y en los que las franquicias se dejan grandes cantidades de dinero, tienen ante sí algo que me inquieta», explicó en un vídeo subido a X.

«De ellos se espera que pasen de una pretemporada escasa, con apenas uno o dos partidos de preparación, a jugar apenas días después enormes cantidades de minutos al más alto nivel», añadió. «Y eso es un gravísimo error».

«En mi época, jugábamos hasta ocho partidos de pretemporada, que sí, quizás son demasiados y tampoco es que eso nos encantara, pero por lo menos te asegurabas llegar en buena forma al inicio del curso», sentenció.

Muy en la línea de Bosh se ha mostrado Chandler Parsons, excelente tirador de tres puntos con más de 400 partidos en la NBA entre 2011 y 2020. «Creo que los jugadores necesitan más tiempo para adaptarse a lo que el juego actual les exige», explicaba en el espacio de YouTube Run It Back.

«Ahora mismo se juega más rápido que nunca, los partidos son un ida y vuelta constante y no hay un segundo de descanso desde el inicio de la temporada regular», añadía. «¡Es que yo cuando estaba en activo terminé haciendo camps en casa para llegar en forma a las pretemporadas! Y claro, luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos tantas lesiones…«.

¿Tiene algo que ver el lanzamiento del GTA?

Tantas lesiones seguidas han desatado, en cualquier caso, reacciones de todo tipo entre los aficionados. Con cada lesión anunciada por Shams Charania, periodista de ESPN y tal vez la personalidad extradeportiva más relevante del baloncesto en Estados Unidos, crecía en Internet la sensación de que algo inusual estaba ocurriendo.

«Venga ya, esto no es normal», sugerían los más incrédulos en los últimos días de octubre, ya con una decena de estrellas caídas. «¿Qué demonios está pasando este año con las lesiones?«, denunciaban otros. «Por favor, basta ya, Shams», suplicaba otro usuario, como si el vocero cargara con la culpa del mensaje.

No fue, sin embargo, hasta los primeros compases de noviembre cuando prendió la chispa de la gran teoría de la conspiración en torno a las lesiones de la NBA: el lanzamiento del Grand Theft Auto (GTA) VI.

Tal es el fenómeno en torno al videojuego más esperado de los últimos tiempos (ideado inicialmente para salir al mercado en 2025, pero fijado en última instancia para el próximo 19 de noviembre) que muchos apuntan a su lanzamiento como el posible motivo de algunas de las ausencias que se han reportado en los últimos días.

Pero no solo bebe la teoría de conspiraciones de Internet. Steven Adams, experimentado pívot neozelandés de los Houston Rockets, soltó la bomba mucho antes del cúmulo de infortunios.

«Os voy a decir algo», advirtió a los periodistas que cubrían en septiembre el Media Day de los Rockets en Houston. «Tenéis que anticiparos a lo que va a suceder en noviembre. El rendimiento de la liga va a caer en picado [risas] Los jugadores van a fingir lesiones. ¡Sale el GTA!».

«En noviembre va a bajar el nivel de todas las ligas, el de la NFL también», apuntó. «Los jugadores empeorarán, los entrenadores harán peores informes… La liga en sí va a decaer [risas]. Pero bueno, espero que después de un tiempo todo pueda volver a la normalidad».

Sea o no la causa detrás de algunas de las lesiones leves anunciadas durante las últimas semanas, la temporada NBA 2026/27 tiene ante sí un misterio que resolver. Y solo el tiempo nos dirá si, entre broma y broma, Steven Adams tenía algo de razón.