Lluvia, velas y lágrimas. Cientos de aficionados del CD Tenerife despidieron el martes 3 de noviembre a Jesús de Miguel a las puertas del Estadio Heliodoro Rodríguez López. El delantero, de 30 años, había muerto esa misma mañana. Eligieron la Puerta 9, que coincide con el dorsal que llevaba en la camiseta.

Ni la lluvia faltó a la cita. Una aficionada tinerfeña le encontró sentido y lo contó a un periodista de MARCA: «Aquí no llueve nunca, ha venido a la isla por Jesús… para despedirse».

El altar creció durante toda la tarde. Hubo bufandas, banderas de Tenerife, fotos del jugador con seguidores y postales con su cara dibujada y llenas de corazones. También una bandera con su silueta y el lema «Eterno Blanquiazul».

A las 18:00 horas, la Federación de Peñas convocó un minuto de silencio. Después, un aficionado leyó una carta de despedida: «Hay algo que nadie podrá arrebatarnos». La cerró con otra frase: «El templo, nuestro templo tinerfeño, el Heliodoro y el tinerfeñismo y los blanquiazules nunca te olvidarán».

Llegaron los abrazos. En ese momento, un seguidor pidió en voz alta que el club retire el número 9 en su honor. La idea recibió un largo aplauso.

El himno del Centenario sonó en un tono más suave y triste. Un niño lloraba sin consuelo junto a su abuelo, que le secaba las lágrimas. Los seguidores corearon: «¡Jesús, Jesús, Jesús de Miguel!».

El cariño cruzó también a otras aficiones. Un joven con la camiseta de la UD Las Palmas dejó su flor junto a la corona de su club. Llegaron coronas del Elche o del Valladolid, con un mismo mensaje: «Descansa en paz».

La despedida seguirá el sábado 7 de noviembre, a las 18:00 horas, con una misa en el Heliodoro abierta a toda la afición. La oficiará el obispo Eloy Santiago.