El Betis pierde su primer partido de Champions en Dortmund (2-1) después de sufrir durante buena parte del encuentro por la banda de Ryerson. Pellegrini reaccionó tarde, aunque Isco y Ruibal impulsaron una respuesta verdiblanca que mereció mejor suerte en el tramo final.

Ryerson, la piedra con la que tropezó Pellegrini

Hay partidos que empiezan a explicarse mucho antes del primer gol. Al Betis le bastaron tres minutos en Dortmund para descubrir por dónde iba a sufrir. Ryerson ganó profundidad por la derecha y puso un centro envenenado que Guirassy no alcanzó por centímetros. Era el primer aviso de una situación que se repetiría hasta la saciedad y que Manuel Pellegrini tardó demasiado en corregir. La misma piedra, una y otra vez, hasta terminar tropezando.

El Ingeniero había recurrido a sus habituales rotaciones, prescindiendo de inicio de Isco, el gran faro del Betis en Europa, y apostando por un centro del campo más físico con Deossa, Bernal y Ceballos.

La intención era sostener el ritmo del Borussia Dortmund de Niko Kovac, que defendía con tres centrales y encontraba ventajas exteriores ante el 4-2-3-1 verdiblanco.

Un sistema que históricamente le ha costado contrarrestar a Pellegrini, tan fiel a su dibujo habitual como poco proclive a modificarlo en función del rival. Y esta vez tampoco iba a ser diferente.

Ryerson volvió a amenazar en el 9′, ganándole la espalda a Valentín Gómez, aunque la acción quedó invalidada por fuera de juego. El argentino sufrió muchísimo, pero tampoco encontró demasiadas ayudas. Abde estaba reservado para atacar tras recuperación y Ceballos no es precisamente un especialista en coberturas laterales. El problema no era únicamente del lateral, sino de una estructura que dejaba demasiadas veces al noruego en disposición de hacer daño.

Un Betis con personalidad, pero demasiadas grietas

Eso no significa que el Betis se limitase a sobrevivir. Los verdiblancos trataron de jugar de tú a tú, presionando incluso la salida de Kobel y buscando recuperar en campo contrario. Parrott provocó una pérdida de Jobe Bellingham que terminó en gol de Antony, posteriormente anulado por el VAR. Abde, mientras tanto, era un torbellino cada vez que recibía pegado a la línea de cal, amenazando con romper el partido desde el desequilibrio individual.

Pero el Dortmund seguía encontrando una autopista por la derecha. En el 21′, Ryerson volvió a percutir y encontró al otro carrilero, Svensson, cuya llegada exigió una intervención casi milagrosa de Álvaro Valles. El portero sevillano volvió a demostrar que está llamando a gritos a las puertas de la selección española. Sin él, la noche pudo haber terminado bastante antes.

La lesión de Guirassy a la media hora parecía una oportunidad para el Betis, pero sucedió lo contrario. La entrada de Karetsas dio nuevas soluciones al conjunto alemán, que fue creciendo en territorio visitante. Y tras el descanso llegó el castigo. En el 49′, otro centro de Ryerson, otra ocasión y otra parada extraordinaria de Valles. Esta vez, sin embargo, Fabio Silva recogió el rechace para marcar a placer. El 1-0 era la consecuencia de una debilidad anunciada desde el tercer minuto.

Isco y Ruibal: las soluciones llegaron desde el banquillo

Pellegrini intervino en el 60′. Retiró a Ceballos y a un nuevamente desaparecido Antony, muy lejos de su mejor versión, para introducir a Isco y Aitor Ruibal. Deossa pasó al doble pivote y el capitán ocupó la banda derecha, aportando una energía que el equipo necesitaba desesperadamente. El Betis ganó dinamismo, agresividad y una referencia capaz de ordenar su fútbol.

Ocho minutos después llegó el empate. Abde buscó con su centro a Isco, ese imán al que parecen querer dirigirse todos los balones verdiblancos, y la pelota terminó encontrando a Ruibal en el segundo palo. El capitán apareció donde debía para firmar el 1-1. El factótum del Betis, el chico para todo, había vuelto a demostrar que su utilidad trasciende cualquier posición.

Valles todavía tuvo tiempo de firmar otra parada inconmensurable ante un cabezazo a quemarropa de Jobe Bellingham. Pero en el 72′, una conducción de Fabio Silva terminó en los pies de Karetsas, que recortó en la frontal y encontró un disparo que se coló entre las piernas del guardameta. El 2-1 premiaba a dos de los mejores jugadores locales. Karetsas fue el MVP para la UEFA, pero el MVP real, al menos para quien esto escribe, fue Ryerson, imparable por momentos como si de Cafú se tratase.

Una derrota que no empequeñece al Betis

El partido entró entonces en una fase tan loca como preciosa. Con Isco al mando, el Betis volcó el campo y dejó un arreón final de equipo grande, de equipo digno, de equipo orgulloso y competitivo en la más alta élite continental. En el 82′, un córner cerradísimo del malagueño encontró la cabeza de Llorente en el primer palo, pero Abde no consiguió reaccionar a tiempo para empujar el balón sobre la línea.

No llegó el empate, pero sí quedó una certeza: el Real Betis Balompié tiene argumentos para competir contra rivales de esta dimensión. La derrota rompe su pleno de victorias en la Champions League, aunque también deja una advertencia para Pellegrini: no siempre bastará con encontrar soluciones desde el banquillo cuando el rival lleva una hora explotando la misma debilidad.

El top ocho sigue al alcance, pero el calendario se empina

El Betis conserva nueve puntos después de cuatro jornadas y todavía puede soñar con terminar entre los ocho primeros de la fase liga. Le quedan Slovan Bratislava a domicilio, Como en casa (aunque viene de endosarle un 1-9 al Lens), Arsenal en La Cartuja y Bayern de Múnich en Alemania. Un calendario que parece ofrecer oportunidades en las dos próximas jornadas, antes de exigir una auténtica proeza en las dos últimas.

Y es que el Betis todavía tiene margen de sobra para decidir su futuro sobre el césped y pelear por el ‘topocho’. Eso sí, necesitará acercarse un poco más a la versión de sus últimos 20 minutos y evitar desajustes defensivos tan claros como los del Signal Iduna Park. En Dortmund perdió tres puntos, pero también recibió una lección táctica que convendría no olvidar.