Rui Costa estrenó su palmarés en La Vuelta con una victoria de libro, una a la que nos ha acostumbrado durante toda su carrera. Cogió la fuga buena, se mantuvo escondido durante buena parte de la etapa, se movió en el momento perfecto y remató en el sprint final ante Kämna y Buitrago. Un triunfo a sus 36 años que pone el broche de oro a una vida dedicada a las dos ruedas.

Parecía que la de hoy iba a ser una etapa tranquila. La típica en la que el pelotón deja marchar pronto a una fuga de corredores poco peligrosos para tomarse con calma la jornada después de dos días muy exigentes y justo antes de la merecida jornada de descanso. Pero como esta Vuelta está sorprendiendo a propios y extraños y nada de eso ocurrió. De hecho, en los primeros 60 kilómetros de hoy no se llegó a formar ninguna escapada. 

Al igual que el día previo, fue Remco Evenepoel el que comenzó a dinamitar el pelotón, con un ataque duro al que respondieron una decena de corredores. Pero el lío llegó por detrás. UAE quería agitar la etapa y probó suerte con varios ataques de Joao Almeida y Marc Soler. Al segundo de ellos respondió Jonas Vingegaard y juntos llegaron hasta los escapados, con más de 20 segundos de ventaja sobre el resto de favoritos.

Y ahí entró el pánico en Jumbo, que no las tenían todas consigo al tener a Roglic y Kuss detrás y decidieron poner a varios gregarios a tirar del reducido grupo de favoritos hasta llegar a contactar con los fugados. Y ahí de nuevo probó fortuna el belga, esta vez con el beneplácito del conjunto neerlandés. Escapada formada a unos 80 kilómetros de la línea de meta. Junto al belga estaban otros ciclistas de nivel como Buitrago, Denz, Kämna, Elissonde o Einer Rubio.

Al contrario de lo visto el sábado, la diferencia entre los dos grupos estuvo bastante controlada y nunca subió por encima de los tres minutos durante los siguientes 40 kilómetros gracias, sobre todo, al trabajo de Jumbo y de un Alpecin que mantenía la baza de Kaden Groves. Sin embargo, cuando la carretera volvió a picar hacia arriba la ventaja comenzó a aumentar y ya quedó claro que la victoria estaba delante.

Y en la última ascensión del día se rompió la fuga. No era un puerto exigente, pero las piernas tenían fatiga acumulada de todo el fin de semana. Y ahí los más fuertes fueron Kämna, Buitrago y Rui Costa, que dejaron cortado a Evenepoel y al resto de escapados para lanzarse hacia la línea de meta. Y tanto se lanzó el alemán que se fue al suelo a 3 kilómetros de llegar al final, aunque contactó con sus dos compañeros en el último kilómetro. Y en el sprint final el más fuerte fue el portugués.