Mayweather-Pacquiao II se cae: 35 millones y una demanda

Mayweather-Pacquiao II iba al Sphere en septiembre con Netflix y 35 millones garantizados. Se aplazó sin fecha por una demanda y un choque de contratos.

Floyd Mayweather Jr. conecta un golpe a Manny Pacquiao durante su combate en Las Vegas
Floyd Mayweather Jr., izquierda, golpea a Manny Pacquiao, de Filipinas, durante su combate por el campeonato de peso wélter el 2 de mayo de 2015, en Las Vegas. Foto AP/Isaac Brekken, Archivo

La revancha más cara que el boxeo podía imaginar volvía a venderse 11 años después, con el Sphere de Las Vegas y Netflix detrás. En junio de 2026 se quedó sin fecha, atrapada entre una demanda federal y un choque de contratos que nadie logró resolver.

11 años después, la pelea acabó en los juzgados

El 26 de junio de 2026, Jas Mathur, consejero delegado de Manny Pacquiao Promotions, confirmó a Ring Magazine lo que llevaba semanas oliéndose: el combate no se celebraría en septiembre. Su comunicado hablaba de demandas federales, agendas solapadas y un atasco financiero alrededor del rival. La fecha más temprana que manejaban ya era 2027.

El anuncio había llegado en febrero de 2026, cuando Mayweather rompió nueve años sin pelear como profesional para citarse con su viejo rival. Netflix emitiría el duelo y el escenario elegido era el Sphere, el recinto esférico de Las Vegas que nunca había acogido boxeo. Sonaba a acontecimiento.

Un combate que ni ellos definían igual

Aquí empezó el primer nudo. Mayweather llegó a describir la cita como una exhibición, un espectáculo sin actas oficiales. Pacquiao lo desmintió una y otra vez: él había firmado un combate real, sancionado, que pondría en juego el intachable 50-0 del estadounidense. Netflix lo anunció como pelea profesional.

La distinción no es un capricho. Una exhibición no altera el palmarés ni exige el mismo control médico; un combate oficial sí. Para un boxeador que se retiró invicto en 2017, tras ganar a Conor McGregor, arriesgar ese registro cambia por completo el precio y el sentido de subir al ring.

La demanda que lo paró todo

El nudo se convirtió en pleito. La empresa de eventos CSI Sports Events demandó a Mayweather ante un tribunal federal de Nueva York por incumplimiento de contrato. Según la demanda, la compañía le había adelantado dinero por los derechos exclusivos de sus peleas con Pacquiao y con Mike Tyson.

CSI reclama recuperar al menos 4,65 millones de dólares en anticipos. Alega que el púgil rompió el acuerdo al aceptar una exhibición contra el kickboxer griego Mike Zambidis, prevista en Atenas para el 27 de junio, antes de saldar los compromisos firmados.

Esa velada llegó a caerse. La abogada de Mayweather, Melissa Glass, escribió que las amenazas legales habían paralizado la promoción, la distribución y la venta de entradas, y el evento de Atenas se canceló porque el juez no había resuelto a tiempo. Solo después denegó la medida cautelar, al considerar que CSI no había acreditado un daño irreparable.

El origen del enredo está en el calendario. Tyson debía ser el primer rival de Mayweather, pero una lesión de mano aplazó esa exhibición y descolocó toda la secuencia pactada. Al buscar Mayweather la pelea con Zambidis como regreso, CSI entendió que se saltaba el orden que había pagado por fijar.

La justicia dio un primer respiro a Mayweather. El 2 de julio de 2026, el juez Vernon Broderick rechazó la orden de restricción que CSI pedía para frenar la velada de Atenas, al no apreciar un daño irreparable. El fondo del caso, sin embargo, sigue abierto.

Por qué el dinero pesa más que el ring

Aquí está la lectura de fondo. La revancha no se atascó por una lesión ni por una discusión deportiva, sino por la maraña de contratos millonarios tejida alrededor de Mayweather. Cuando un mismo combate lo prometen varias partes a la vez, el ring pasa a ser lo secundario.

Las cifras que asoman en la demanda explican la tensión. Según ese escrito, CSI garantizaba a Mayweather 35 millones de dólares si el rival era Pacquiao, más un 20% de la recaudación por visionado. Por la exhibición previa con Tyson figuraban otros 14 millones.

El escrito va más allá. Sostiene que, en diciembre, Mayweather ya había pactado con otra compañía, EverWonder, la pelea con Pacquiao para Netflix por unos 24,75 millones. Ese solapamiento de acuerdos, si se confirma, es el corazón del litigio y la razón por la que todo se congeló.

Nada de esto es nuevo en su carrera. Mayweather se ha movido siempre en un negocio donde la taquilla manda sobre el deporte, con los derechos de emisión y los bonus por visionado pesando tanto como el rival. Cuando ese engranaje se atasca, ni el reclamo de dos mitos basta.

El Sphere, Netflix y un negocio que no para

El escaparate elegido decía mucho. El Sphere, inaugurado en 2023, iba a estrenar el boxeo en su pantalla envolvente el 19 de septiembre: iba a ser el primer combate profesional de boxeo en el Sphere. Después la pelea salió del recinto y se movió al 26 de septiembre, manteniéndose en Las Vegas, sin que la nueva sede llegara a confirmarse.

Netflix tenía motivos para apostar fuerte. Su primera gran velada de boxeo, el Tyson-Paul de noviembre de 2024, alcanzó un pico de 60 millones de espectadores y demostró que el ring vende en streaming. La revancha de dos leyendas era el siguiente paso lógico de esa estrategia.

2015, el combate más rico jamás vendido

Para entender el ruido conviene volver al origen. El 2 de mayo de 2015, en el MGM Grand de Las Vegas, Mayweather venció a Pacquiao por decisión unánime en una unificación del peso wélter. Aquella noche sigue siendo el combate más lucrativo de la historia del boxeo.

11 años cambian mucho. Pacquiao, hoy con 47, anunció su vuelta al ring y en julio de 2025 firmó un empate ante Mario Barrios. Mayweather, con 49, no boxea en serio desde McGregor y arrastra una interminable lista de líos judiciales fuera del cuadrilátero.

Pacquiao, mientras tanto, no piensa esperar sentado. Su entorno confirmó que busca otro rival para volver a pelear este año si la revancha se retrasa, fiel a un carácter que le llevó a boxear con 46 años y a compaginar el ring con la política filipina.

El desenlace sigue en el aire. A finales de julio de 2026 se hablaba de colocar a Pacquiao en una velada con Tyson en otoño y de aplazar la revancha profesional a enero de 2027, quizá de nuevo en Las Vegas. Nada está firmado.

Y esa es la vieja paradoja. El duelo se vendió durante más de una década como el sueño imposible del boxeo y ha acabado tropezando no con los puños, sino con los despachos. Mientras los abogados negocian, el mejor golpe de Mayweather sigue siendo hacer dinero.