El Barça defiende la Champions en una competición que ha cambiado
El campeón arranca la defensa de su 13ª Copa de Europa en una Champions de 24 equipos. Sorteo amable para el único club español.
El Barça arranca en septiembre la defensa de su decimotercera Copa de Europa, conquistada en junio ante el Füchse Berlín en la Final Four de Colonia, y lo hace en una competición que ya no es la misma.
La Federación Europea de Balonmano ha reformado su torneo estrella y el vigente campeón afronta el estreno con un sorteo leído en clave amable, aunque el cambio de formato no es neutro para quien más tiene que perder.
Una Champions que pasa de 16 a 24
La reforma aprobada por la EHF en octubre de 2025 amplía la Machineseeker EHF Champions League, que es su nombre oficial, de 16 a 24 equipos y sustituye los dos grupos de ocho por seis grupos de cuatro.
Los dos primeros de cada grupo avanzan a la Main Round, mientras que el tercero y el cuarto caen a la EHF European League, la segunda competición continental. El billete europeo ya no se pierde a las primeras de cambio, y esa es la lógica que buscaba la federación: abrir mercados y dar sentido a cada jornada desde el arranque.
El sorteo dejó además un reconocimiento azulgrana: la EHF aprovechó la ceremonia para anunciar a Emil Nielsen como MVP de la temporada europea 2025-26, en una votación popular. El portero danés ganó ese curso el Europeo con Dinamarca y la Champions con el Barça.
La EHF ha vendido el cambio como un salto de nivel y ha subrayado que el número total de partidos se mantiene pese a la ampliación. El presidente Michael Wiederer habló de dos productos más fuertes para aficionados, medios y patrocinadores.
El objetivo declarado es ensanchar la audiencia, sumar ligas y sostener el crecimiento comercial de un deporte que, fuera de su núcleo centroeuropeo y nórdico, todavía pelea por su hueco.
Grupo E: un sorteo que en Barcelona se leyó con alivio
El sorteo del 26 de junio en Viena dejó al Barça en el Grupo E, junto al Montpellier francés, el CS Dinamo de Bucarest rumano y el SAH Aarhus danés.
Como mejor clasificado del nuevo ranking de clubes de la EHF, el equipo de Carlos Ortega entró como cabeza de serie y esquivó a los rivales más temidos del tercer bombo, el Wisla Plock entre ellos. El emparejamiento se leyó como asequible en toda la prensa deportiva española.
El calendario refuerza esa sensación de arranque amable. El Barça debutará en el Palau Blaugrana entre el 9 y el 10 de septiembre frente al Aarhus, visitará después al Montpellier el 16 o el 17 y recibirá al Dinamo el 7 u 8 de octubre.
La EHF todavía debe cerrar los horarios definitivos, así que el día exacto del debut baila aún entre dos fechas. Con todo, ninguno de los tres rivales figura entre los grandes candidatos al título.
Conviene, eso sí, no confundir asequible con inofensivo, y el primero en decirlo fue el propio entrenador. Carlos Ortega admitió que «sobre el papel hay algunos grupos más peligrosos», pero avisó en el mismo movimiento de que el Barça debe salir «con todo el respeto del mundo para intentar hacerse con una de las dos plazas que dan acceso a la Main Round».
Sus notas de scouting explican por qué. Del rival rumano dijo que «el Dinamo está fichando a gente joven y hace tiempo que no nos enfrentamos con ellos, aunque allí tenemos algún antiguo compañero como Haniel Langaro», y del danés, que «el Aarhus tiene mucho lanzamiento exterior, juega mucho al contragolpe y también hace mucho siete contra seis».
Los antecedentes acompañan esa lectura. El Aarhus sorprendió en las semifinales danesas al GOG y plantó cara en la final al Aalborg, el mismo club que estuvo cerca de eliminar al Barça en el pasado curso europeo, y el Montpellier alcanzó la Final Four de la European League con varios internacionales españoles.
Ningún rival del grupo es inofensivo, aunque el listón quede por debajo del de otros bombos.
Qué gana y qué pierde el campeón
El reparto en grupos pequeños tiene una cara y una cruz para un aspirante como el Barça. La cara: menos desgaste en la primera fase y un colchón para rodar a los recién llegados sin jugarse la vida cada semana.
La cruz es más sutil y afecta justo al favorito. Los partidos irrelevantes se multiplican al principio, porque un cabeza de serie con dos plazas de cuatro casi tiene resuelto el pase antes de empezar.
Conviene saber qué es esa Main Round, porque ahí está la competición de verdad. Los doce supervivientes se reparten en dos grupos de seis que vuelven a jugar todos contra todos, ida y vuelta, y los cuatro primeros de cada uno pasan a cuartos de final. Los ganadores de esos cruces van a la Final Four de Colonia.
Ese es el matiz incómodo del nuevo diseño. El formato antiguo, con grupos de ocho, obligaba a competir 14 jornadas a un ritmo alto; el nuevo concentra la exigencia real en esa segunda fase, que se disputa entre noviembre y marzo.
Para un equipo que aspira a volver a Colonia, el riesgo es llegar corto de rodaje a los cruces decisivos si la fase inicial no aprieta lo suficiente.
El único español en un cuadro con mucho acento español
El interés desde España es directo, porque el Barça vuelve a ser el único representante en la máxima competición continental. La ampliación a 24 equipos no ha traído, de momento, un segundo club de la Liga ASOBAL, de modo que el peso nacional recae otra vez sobre los azulgranas. El aval español recae en un club, con toda la responsabilidad que eso arrastra.
Y, sin embargo, el acento español está repartido por todo el cuadro. Raúl González dirige al Partizan de Belgrado, uno de los debutantes, y Xavi Pascual, extécnico azulgrana durante 12 años, entrena al Veszprém húngaro.
El Montpellier, primer rival a domicilio, alinea a Agustín Casado y David Balaguer y ha recuperado al central catalán Pol Valera. La huella española desborda al propio Barça en esta edición de la Champions.
Un título a defender con la plantilla cambiada
La defensa del cetro llega, además, con dos ausencias de campanillas. El Barça se queda sin Emil Nielsen, el portero danés elegido MVP de la temporada europea 2025/26, que ficha por el Veszprém de Xavi Pascual, y sin Domen Makuc, MVP de la Final Four, camino del THW Kiel. El campeón renuncia a sus dos referencias del curso anterior en el mismo verano.
Las salidas obligan a rehacer el eje del equipo. Sergey Hernández, campeón de Europa con el Magdeburgo, hereda la portería, y Janus Smárason asume la creación en la primera línea. Son relevos de nivel contrastado, pero reconstruir la columna vertebral cuesta tiempo, y la Champions no espera a que las piezas encajen del todo.
Sobre ese fondo deportivo planea un aviso económico. Tras el sorteo, Carlos Ortega fue tajante sobre los límites del proyecto: «No podemos seguir así mucho más; si no nos reforzamos, el castillo se nos cae».
La frase resume la tensión de un campeón que domina Europa mientras vigila su presupuesto, y deja la temporada abierta a una duda de fondo: si defender el trono será tan cómodo como insinúa el papel del sorteo.