Ferran Torres empieza con buen pie en el PSG

Nada más llegar, el español marcó dos goles en Ligue 1, lo que ya hacer ver el ojo clínico de Luis Enrique para hacerse con un jugador que conoce y valora.

Ferran Torres celebra uno de sus dos goles anotados ante el Rennes en su estreno en Ligue 1 con el PSG.
REUTERS/Stephane Mahe

La llegada del delantero español al PSG no ha podido ser mejor, dejando claro desde el inicio que su participación será la que considere ‘Lucho’ y que el entendimiento entre entrenador y jugador es total. El objetivo: exprimir lo mejor de la idea de juego del asturiano mediante las virtudes de Ferran.

Llegar y besar el santo

La mejor prueba, los goles que conseguirá en una temporada en la que los muchos minutos a jugar garantizan que Ferran Torres vaya a tener oportunidades. Con la Champions League ya a la vuelta de la esquina, el español ya ha conseguido estrenarse en la Ligue 1 y empezar a mostrar todo lo que puede darle a su nuevo equipo.

En el primer duelo que jugó con la camiseta del PSG, ante el Rennes y entrando en el descanso, Ferran Torres fue capaz de hacerse con el cariño de los suyos, igualando un choque que no estaba teniendo buena pinta para los intereses del vigente campeón de Europa.

El partido se había puesto 2-0 a favor de los locales, y la entrada de Ferran, con tantos en los minutos 71 y 82, calibraron la contienda y dieron el primer punto a los parisinos en la competición liguera. Un argumento incontestable para que, en su duelo ante el Lille, Luis Enrique confiara en él como delantero centro titular.

Ante el Lille de Davide Ancelotti, sin embargo, Ferran Torres no tuvo suerte. Aunque el duelo llevara a un mismo resultado y a la misma forma de conseguir un punto en los últimos minutos del encuentro ante el equipo de ‘Les Dogues’, Torres no fue capaz de marcar.

Luis Enrique da lo que promete

‘Lucho’ quiso contar con Ferran Torres desde meses antes de su llegada y la verdad es que la oportunidad de incorporar a un jugador como él en el plantel aumenta la sensación de que en ataque los roles no están del todo fijados y que la versatilidad, la paciencia y el don de la oportunidad hace que cualquiera gane enteros en su pizarra.

Un jugador que la temporada pasada jugó hasta en tres posiciones distintas, siendo el sustituto natural de Lewandowski y que aunque reconvertido ya plenamente en un delantero centro móvil podía seguir apareciendo en banda, es un valor que el exseleccionador español quería disfrutar también en París.

Siendo Luis Enrique el gran valedor del atacante de Foios, sobre todo en clave selección en su etapa en ‘La Roja’, parece claro que ambos entienden bien cómo puede ser de importante Ferran en el devenir del vigente campeón de Europa después de ser pretendido por otros grandes de Europa este verano.

Un Ferran consciente de la competencia

«No puedo esperar a ganar trofeos y partidos en este increíble club», comentó hace poco sobre su nueva realidad, en la que es consciente de la competencia feroz que tendrá en París. De todas formas, no es algo que parezca preocupar demasiado al flamante campeón del mundo.

En su misma demarcación, el equipo de París cuenta con jugadores como Dembélé, Akliouche, Désiré Doué, Kvaratskhelia, Ndjantou, o Mika Godts, así como jugadores tan polivalentes como él y que pueden sumar en varios espacios, como Zaïre-Emery, Dro Fernández (con quien coincidió en el Barça) o Mayulu.

Es más, parece que con Luis Enrique en el banquillo, Ferran y su polivalencia han sabido adelantar a varias de estas piezas. Un estatus lógico por su peso en la última temporada culé y por la gran capacidad que ha logrado desarrollar en esta última etapa para ser un especialista en materializar grandes números aprovechando cada oportunidad.

Sea como sea su participación en el equipo, la insistencia de Luis Enrique para contar con Ferran Torres esta temporada tiene mucho que ver con el conocimiento que tiene de sus virtudes y de todo lo que puede sumar siendo otra de las piezas de rotación y apoyo en zona ofensiva.

La ventaja de saberse un recurso

Nada es inesperado. Ferran Torres sabe identificar su punto de apoyo en la pizarra de Luis Enrique. Para el atacante español, el técnico asturiano es como un padre y le ha dado toda la confianza siempre, en el Barça, en la selección y, ahora, apoyando en todo para su fichaje por el equipo de París.

En ese sentido, la variable rotacional no es un problema para el héroe de la segunda estrella de España en el Mundial 2026. En los contextos en los que se ha movido desde su salida del Valencia, Ferran ha sido más un complemento de calidad que un jugador con vitola de protagonista.

Quizá también por esa predisposición a aceptar los minutos en el césped y la capacidad para asumir ese rol con facilidad, se ha destacado como un suplente de lujo con facilidad para convertir las oportunidades en el campo en puntos a sumar, con goles importantes en todos los contextos.

En el Barça de Flick, su temporada pasada no solo fue clave para los éxitos del Barça, cumpliendo con creces, a menudo como primera espada, en el plan ofensivo versátil y cambiante del equipo culé. También en la mejora a nivel de tantos logrados en toda su trayectoria, con 21 goles anotados.

La ambición del ‘Tiburón’ volverá a verse con el Barça

El delantero del PSG quiso aclarar en uno de los media day del club su llegada al equipo parisino y cómo considera que esta decisión fue “un paso adelante” en su trayectoria como futbolista tras su paso por Valencia, Manchester City y FC Barcelona.

«Los contactos con el PSG comenzaron incluso antes del Mundial 2026. Nos llamaron y hablamos», reconoció el atacante, que ya sabe que el camino en París le llevará en poco tiempo a volver a enfrentarse al Barça en Champions League.

Será el martes 20 de octubre a las 21:00 cuando Barça y PSG se vean las caras en el nuevo feudo de Ferran Torres en el fútbol internacional, en un partido que volverá a medir a los de Luis Enrique contra los de Flick.

Dos equipos que ya se han visto las caras en hasta 10 ocasiones y que en los últimos tiempos (2024 y 2025) se han cruzado hasta en tres ocasiones, con balance un positivo de dos a uno para el conjunto roug et bleu.