La final de la Diamond League se disputó en Bruselas el 4 y el 5 de septiembre y el atletismo español llegó a ella con un único representante en competición. Dani Arce fue el solitario español que peleó por un diamante, y lo hizo en los 3.000 metros obstáculos.
El sistema no admite atajos. Los puntos acumulados en las 14 reuniones regulares reparten las plazas —de seis a ocho en velocidad, vallas y concursos, diez en 1.500, 5.000 y obstáculos—, así que la clasificación premia tanto la marca como la constancia de estar en la línea de salida cada 15 días.
El bloque final del circuito, con Lausana el 21 de agosto, Silesia el 23 y Zúrich el 27, fue el que repartió los últimos puestos. Tres reuniones en seis días que no perdonan una mala tarde.
Dani Arce, el único con billete
Dani Arce es el fondista español más asentado en los 3.000 obstáculos del circuito, y esta vez la constancia le dio el billete. El burgalés, de 34 años y decimotercero del ranking mundial, firmó una quinta plaza en la final con 8:14.03 en la única prueba con presencia española.
La carrera se la llevó el etíope Gemechu Godana con 8:08.67, que sorprendió al doble campeón olímpico Soufiane El Bakkali, segundo, y al keniano Simon Koech. Arce corrió en el grupo de cabeza de principio a fin y fue el único europeo de la final.
El resultado cierra una temporada de mucho fondo. El burgalés llegaba a Bruselas con la espina del cuarto puesto del Europeo de Birmingham, a un paso de una medalla continental, y se despidió del año midiéndose a los mejores del mundo.
Ibarzabal y Bestué, las otras dos españolas de Bruselas
Lorea Ibarzabal sí estuvo en la pista, pero no en la pelea. La madrileña repitió el papel de liebre en la final de los 1.500 metros, el mismo que ya había ejercido el año pasado en Bruselas, una función poco agradecida y bien pagada que forma parte del engranaje del circuito.
Jaël Bestué corrió los 100 metros lisos, pero no la final del circuito. La catalana participó como invitada en una carrera paralela, fuera del programa de finales, y acabó tercera con 11.28: fue la tercera y última española sobre el tartán del Rey Balduino.
Su gran resultado del año había llegado antes, en Birmingham. Bestué fue séptima en la final de los 200 metros del Europeo, una posición que sitúa el sprint femenino español en un terreno que no pisaba.
Attaoui, Marta García y Llopis: por qué no estuvieron
Mohamed Attaoui es el nombre más fuerte del mediofondo español, pero el circuito se le atragantó. El de Torrelavega sumó un solo punto en la Road to the Final y firmó un abandono en el 800 más rápido del año, así que no llegó ni cerca del corte.
Su temporada, en cambio, sí dejó medalla. En el Europeo de Birmingham fue bronce de los 800 metros con 1:45.71, cuatro centésimas por delante de David Barroso, su segunda medalla continental al aire libre tras la plata de Roma 2024.
Marta García tampoco tuvo circuito que defender. Una lesión lumbar la tuvo parada en abril y la dejó sin apenas competición: llegó al Europeo con dos carreras de verdad en las piernas, un 3.000 en la Diamond League de Londres y el 5.000 del Campeonato de España, lejos de la regularidad que exige el circuito.
Aun así firmó el mejor resultado español del verano. En Birmingham fue plata de los 5.000 metros con 15:39.98, por detrás de la italiana Nadia Battocletti, un escalón por encima del bronce de Roma 2024 y la primera medalla española del campeonato.
Quique Llopis fue el que más cerca estuvo de Bruselas. El valenciano acabó octavo en la clasificación de los 110 metros vallas con 14 puntos, empatado con el cubano Kendry Menéndez, y el corte de la prueba se quedó en siete: una plaza le costó el billete.
El 110 de Zúrich, donde fue cuarto con 13.35, no repartía puntos para la Road to the Final, así que aquel resultado no le sirvió de nada. Asier Martínez cerró la temporada del circuito con siete puntos, también fuera del corte.
Su gran marca del año llegó bajo techo. Llopis batió el récord de España de 60 metros vallas en el mitin de Madrid con 7.45 y volvió a rebajarlo en el Mundial de Torun, con 7.42 y plata mundial por detrás del polaco Jakub Szymanski, que ganó con 7.40.
El Europeo de Birmingham, en cambio, se le atragantó. Ni él ni Asier Martínez pasaron de las semifinales de los 110 metros vallas, con 13.47 y 13.45, en una prueba en la que España no se quedaba sin podio continental desde hacía una década.
Qué deja Bruselas para el atletismo español
La lectura no es solo de ausencias. En Birmingham, detrás del bronce de Attaoui, David Barroso fue cuarto con 1:45.75 en su debut europeo al aire libre, y Marta Mitjans, de 19 años, batió el récord de España sub-23 de 800 metros con 1:58.52 en su primer Europeo absoluto.
La final reparte dinero de verdad, y ahí está parte de lo que España se dejó fuera. Ganar una disciplina en Bruselas vale 30.000 dólares, y 60.000 en las ocho pruebas Diamond+ de cada jornada, dentro de una bolsa que este año repartió 2,24 millones, cifras que cambian la economía de una temporada.
La cita llegó además en un momento incómodo del calendario. Seis días después se estrena el Ultimate Championship de Budapest, así que los atletas con opciones en las dos citas han tenido que administrar el esfuerzo.
El balance del año se lee con esas dos referencias. Birmingham dio la foto del atletismo español frente a Europa, ocho medallas y séptimo puesto en el medallero, y Bruselas ha dado la del circuito: un finalista, una liebre y una invitada frente al mejor calendario del mundo.