Nueve partidos fuera de casa: el plan global de la NFL

La NFL 2026 juega un récord de nueve partidos internacionales por cuatro continentes, y el Bernabéu es una pieza de una estrategia mayor.

El estadio Santiago Bernabéu lleno, con un mosaico blanco y morado desplegado en la grada
Foto: Zoser / Wikimedia Commons (CC BY 4.0), recortada a 16:9.

La NFL disputará en 2026 su temporada más internacional hasta la fecha: nueve partidos fuera de Estados Unidos repartidos por cuatro continentes, siete países y ocho estadios. Es un récord absoluto, con estrenos de temporada regular en Australia, en Río de Janeiro y en Francia, y con el Santiago Bernabéu como única sede española.

Pero detrás de esa lista de fechas hay una estrategia con nombre propio, además de una pelea de despacho que explica por qué la liga insiste en llevar cada vez más fútbol americano lejos de casa.

El calendario ya no cabe solo en Estados Unidos

La cifra de 2026 no es un capricho de marketing, sino el paso más visible de un plan de años. La liga ha ido subiendo la apuesta poco a poco, de un puñado de citas en Londres a una gira que este curso toca cuatro continentes en apenas dos meses y medio.

Antes de arrancar la temporada, 62 partidos de fase regular se habían jugado ya fuera del país, en plazas como Londres, Berlín, Múnich, Fráncfort, Madrid, Dublín, São Paulo, Ciudad de México y Toronto. El salto de este año ordena esa expansión en un solo curso.

El calendario internacional se anunció el 13 de mayo de 2026, y la propia liga lo presentó como su programa más ambicioso. Nueve encuentros, con Londres acogiendo tres seguidos en octubre y estrenos de temporada regular en Melbourne, Río de Janeiro y París.

La lectura de fondo no es la suma de escenarios, sino la voluntad que hay debajo: convertir lo que empezó como una excursión anual en una rutina fija del calendario.

El mapa de la gira, parada a parada

El recorrido arranca lejos y temprano. El jueves 10 de septiembre, Los Ángeles Rams ejercen de local frente a San Francisco 49ers en el Melbourne Cricket Ground, el primer partido de temporada regular de la historia en Australia y la primera cita del curso.

Es un estreno a cara o cruz entre dos viejos rivales del Oeste que además abre la jornada 1, con Netflix emitiendo en directo.

De ahí, el calendario se va acercando a Europa. El 27 de septiembre, Dallas Cowboys reciben a Baltimore Ravens y llevan la NFL por primera vez a Río de Janeiro, en el mítico Maracaná, tras dos años en São Paulo.

Londres concentra tres partidos en octubre, repartidos entre Tottenham y Wembley, y el 25 de octubre París vive su primer encuentro oficial, con Pittsburgh Steelers y New Orleans Saints en el Stade de France. Esa acumulación de estrenos abre varios mercados nuevos de golpe.

El tramo final del viaje ya se juega en noviembre.

El 8 llega el turno de Madrid y el 15 el de Múnich, donde Detroit Lions reciben a New England Patriots en el FC Bayern Munich Arena, sexto partido de temporada regular en Alemania y tercero en la ciudad.

El 22 cierra la gira Ciudad de México, con San Francisco 49ers y Minnesota Vikings en el Estadio Banorte, el antiguo Azteca, en el regreso de la liga a México cinco años después.

Son escalas de perfil muy distinto, desde una plaza histórica como la mexicana hasta un feudo europeo consolidado como el alemán, pasando por dos estrenos rutilantes, pero todas responden a la misma idea: que la marca de la liga crezca fuera sin depender de un solo territorio.

Madrid, pieza de un plan y no excepción

Para el aficionado español, el Bernabéu es el centro del mapa, pero conviene mirarlo en su contexto. El 8 de noviembre, los Atlanta Falcons ejercen de local frente a los Cincinnati Bengals en el estadio del Real Madrid, en el segundo partido oficial de la NFL en España.

La liga ha firmado un acuerdo plurianual con la ciudad, de modo que la capital repite sede varios años y deja de ser una parada suelta.

Ese matiz cambia la forma de leer la cita. Madrid no es una excepción amable dentro de un calendario estadounidense, sino una de las siete ciudades de una estrategia global pensada a largo plazo.

El primer partido en el Bernabéu, en noviembre de 2025, funcionó como prueba de fuego, y el regreso apenas un año después confirma a España como mercado estable, no como un experimento de una sola noche.

El objetivo declarado: 16 partidos fuera cada año

El comisionado Roger Goodell ha puesto número a la ambición. Su meta, repetida en varias comparecencias, es llegar a 16 partidos internacionales por temporada, una cifra que supondría casi un encuentro fuera de Estados Unidos cada semana y, sobre todo, que las 32 franquicias jugasen una cita internacional al año.

Es una declaración de intenciones, no un calendario cerrado, y marca el techo al que aspira.

El problema es que hoy ese número no cabe. El convenio colectivo vigente limita a diez los partidos que pueden disputarse fuera del país, un tope que los propietarios ya elevaron desde ocho en mayo de 2026.

Para ir más allá hace falta el visto bueno del sindicato de jugadores, y el acuerdo actual no expira hasta 2031, así que el salto depende de una negociación que ni siquiera ha empezado en firme.

La cuenta que solo cierran las 18 jornadas

Aquí es donde la expansión internacional se enreda con la pelea más caliente de la liga. Para que quepan 16 partidos fuera y cada equipo juegue uno, el calendario necesitaría más jornadas, y esa es justo la reforma que impulsan varios propietarios.

Robert Kraft, dueño de los New England Patriots, ha sido el más ruidoso al reclamar una temporada de 18 jornadas a cambio de recortar la pretemporada.

Conviene subrayar que se trata de una propuesta, no de una decisión tomada. Kraft ha hablado de pasar de 17 a 18 partidos de fase regular eliminando uno de pretemporada, con cada equipo disputando un encuentro internacional; el propio Goodell, en cambio, ha frenado el entusiasmo y ha admitido que ese cambio no es un hecho consumado y que apenas ha habido conversaciones formales.

Nada de eso está aprobado a día de hoy, y todo pasa por el mismo convenio que caduca en 2031.

Por eso la gira de 2026, con su récord de nueve escalas, se entiende mejor como un ensayo general que como un punto de llegada.

La liga está probando estadios, husos horarios y audiencias mientras negocia entre bastidores el marco que le permitiría multiplicar esas citas. Y en ese tablero, el partido de noviembre en el Bernabéu no es un destino sino un peldaño de algo bastante más grande.