Llull, 39 años y una temporada 20 que no tiene precedente
Sergio Llull renueva y jugará su vigésima temporada de blanco en el Real Madrid, cumpliendo 39 durante el curso. Nadie ha durado tanto de merengue.
Sergio Llull renovó un año más con el Real Madrid y afrontará en 2026-27 su vigésima temporada completa de blanco. A los 38 años, y con un rol ya distinto, sigue estirando una fidelidad rara en el deporte.
Dos décadas y el club que no le suelta la mano
El Real Madrid anunció el 24 de julio de 2026 la ampliación del contrato de su capitán hasta el final de la temporada 2026-27. En un deporte que quema jugadores y recambia plantillas cada verano, la noticia tiene algo de anomalía casi extinguida en el baloncesto.
Llull llegó procedente del Manresa en la recta final del curso 2006-07 y debutó de blanco en mayo de 2007, con 19 años. Por eso 2026-27 será, según cómo se cuente, su vigésima campaña completa y la vigesimoprimera en la que viste la camiseta.
El menorquín, nacido en Mahón el 15 de noviembre de 1987, cumplirá 39 años ya empezada la temporada. La cifra impresiona menos que el contexto: seguirá siendo el jugador más veterano del vestuario, y con diferencia el que más historia acumula en el club.
Qué papel le queda con Pedro Martínez
Aquí está la parte incómoda que la renovación no resuelve por sí sola. Llull firma su continuidad con un entrenador nuevo, Pedro Martínez, cuyo baloncesto se apoya en la intensidad defensiva, el físico y el tiro exterior. No es, sobre el papel, el marco ideal para un base de 39 años.
La lectura realista es que su papel seguirá administrándose con cuentagotas. Minutos medidos, presencia en los finales apretados y peso en el vestuario, por encima del marcador. La pasada campaña disputó 81 partidos, pero su influencia hace tiempo que no se mide solo en estadísticas.
Ese es el valor que el club compra al renovarlo. No un anotador de 20 puntos, sino un seguro competitivo para los partidos que deciden títulos y un referente para una plantilla en plena reconstrucción tras un año sin trofeos. La renovación es tanto deportiva como simbólica.
Su juego nunca se explicó por el físico. Base y escolta de recursos, Llull convirtió la sangre fría en su mejor arma: la capacidad de fallar toda la noche y acertar el lanzamiento que decide. Edy Tavares lo resumió sin rodeos: el mejor del mundo en el último segundo.
Por eso el club no lo mantiene por nostalgia. En una plantilla que afronta una reconstrucción, con salidas sonadas y un vestuario que rehacer, un capitán que conoce cada exigencia del Madrid vale tanto como un fichaje. Llull aporta galones dentro y fuera de la pista.
El hombre récord del Real Madrid
Ningún jugador ha vestido de blanco tantas veces. Llull suma 1.249 partidos oficiales con el Real Madrid, por delante de Felipe Reyes, al que superó en enero de 2024. Es también el máximo anotador de la historia del club. Sus números de longevidad no tienen rival interno.
El palmarés acompaña a la leyenda. Según el club, acumula 29 títulos de blanco: 3 Copas de Europa, 1 Copa Intercontinental, 9 Ligas, 7 Copas del Rey y 9 Supercopas de España. Un botín que lo sitúa entre los más laureados del baloncesto europeo.
Detrás del récord hay un chaval de Mahón que se hizo un nombre muy pronto. Con 15 años firmó 71 puntos en un partido con La Salle Mahón, un estallido que lo llevó al Manresa en 2003. De la LEB saltó al Real Madrid en 2007 y ya no se bajó. Su carrera cabe casi entera de blanco.
Las mandarinas y una fidelidad a contracorriente
A Llull se le recuerda por los tiros imposibles. En Madrid llaman mandarinas a esos triples lejanísimos que suelta sobre la bocina, y que marcaron momentos muy celebrados del WiZink Center. La más recordada quizá sea colectiva: su sangre fría en los segundos finales.
El ejemplo canónico llegó en mayo de 2023. En la final de la Euroliga de Kaunas, con el partido en el alambre, anotó a menos de cuatro segundos del final para tumbar al Olympiacos (79-78) y darle al Madrid su undécima Copa de Europa. No había anotado hasta entonces.
Esa frialdad tiene también su reflejo en los números fríos. Llull llegó a ser el máximo triplista de la historia de la Euroliga, superando a Juan Carlos Navarro, y figura entre los mayores anotadores de tres de la Liga Endesa. Un tirador de los que ganan partidos solos.
La fidelidad es la otra mitad de su leyenda. Tuvo la puerta de la NBA entreabierta, fue elegido en el draft de 2009, y eligió quedarse en Madrid temporada tras temporada. En un baloncesto de movimiento constante, hizo de la permanencia una seña de identidad.
Esa decisión le costó récords personales y contratos millonarios, pero le dio otra cosa: convertirse en símbolo. Pocos deportistas de élite eligen una sola casa para toda la carrera, y menos aún la sostienen dos décadas. Llull hizo de esa rareza el corazón de su leyenda.
Con España también dejó huella antes de retirarse de la selección en 2023, tras más de 170 internacionalidades. Ganó el Mundial de 2019 en China, sumó oros continentales y fue subcampeón olímpico en Londres 2012. Un currículo que refuerza su estatus de leyenda española.
Un Madrid nuevo alrededor del capitán
La renovación llega en pleno cambio de ciclo. El Real Madrid cerró 2025-26 sin títulos, con tres finales perdidas: la Supercopa de España ante el Valencia Basket, la Copa del Rey ante el Baskonia y la Euroliga frente al Olympiacos.
En la Liga Endesa ni siquiera llegó a la final: cayó en cuartos de playoff ante La Laguna Tenerife, a pesar de terminar primero en la fase regular. Un balance que obligó a mover el banquillo.
Sergio Scariolo salió tras una sola temporada de las tres pactadas, y en su lugar llegó Pedro Martínez, procedente del Valencia y firmado hasta 2029. Con la dirección deportiva también renovada, Llull queda como el gran nexo con la etapa ganadora del club.
Lo que venga en 2026-27 se escribirá sobre la marcha. Queda por ver cuántos minutos le reserva Pedro Martínez y si el curso acaba siendo, como se intuye, su despedida. De momento, la historia sigue abierta: un club que aún no le suelta la mano.