La Fórmula 1 vuelve a Sepang el fin de semana del 2 al 4 de octubre por primera vez desde 2017, pero la carrera no se llama Gran Premio de Malasia. Se llama Gran Premio de Baréin, disputado en Malasia, y esa frase resume la decisión más rara del calendario.
El acuerdo lo firmaron la Fórmula 1, la FIA y los gobiernos de Baréin y Malasia. En la práctica, Baréin alquila un circuito a miles de kilómetros de su desierto para no perder su fecha. Sepang recupera la Fórmula 1 sin pagar por un Gran Premio propio.
Un circuito prestado para una carrera que no cabía
El calendario de 2026 nació con cuatro pruebas en Oriente Medio. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán desestabilizó la región entera y dejó sin celebrarse la carrera de Baréin. La cita de Arabia Saudí tampoco se reprogramó, y el campeonato se quedó corto.
Con el hueco entre Bakú y Singapur libre, Sepang apareció como la única sede disponible con homologación vigente y a distancia razonable del resto de la gira. La operación se anunció en julio, antes del Gran Premio de Hungría. El GP de Baréin estaba previsto originalmente para el fin de semana del 10 al 12 de abril.
La razón de fondo es contractual. El acuerdo comercial de la Fórmula 1 con sus 11 equipos y con las televisiones fija que el calendario no puede bajar de 22 carreras. Con cuatro pruebas de Oriente Medio en riesgo, había que recuperar al menos dos.
El trazado malasio mide 5.543 metros y recibió su primer Gran Premio en 1999. Estuvo en el calendario hasta 2017, cuando el promotor decidió no renovar por el coste de la tarifa. Nueve años fuera del campeonato es mucho tiempo para un circuito moderno.
De la parrilla actual, solo diez pilotos han competido allí. El último Gran Premio de Malasia fue, casualmente, el del debut de Pierre Gasly en la Fórmula 1, lo que da la medida del salto generacional. Para la mitad del paddock es un circuito nuevo.
Las cifras del palmarés cuentan lo que era Sepang. Sebastian Vettel es el piloto con más victorias en el circuito, cuatro, y Fernando Alonso es el más laureado de los que siguen compitiendo, con tres. La última la firmó en 2012, con Ferrari.
Horarios de tarde y un triplete que agota
Pese a los rumores de carrera nocturna que circularon por redes, la Fórmula 1 fijó la salida del domingo 4 de octubre a las 15:00 hora local. No habrá carrera bajo focos en Malasia, al contrario de lo que se especuló durante semanas.
El fin de semana arranca el viernes 2 con los primeros libres a las 12:30 y los segundos a las 16:00, siempre en hora local. Es el horario clásico de Sepang, con el calor y la humedad tropical en su peor momento del día. Las tormentas de tarde son parte del guion.
El encaje del calendario deja un triplete exigente. Bakú, Sepang y Singapur, tres fines de semana consecutivos desde finales de septiembre hasta mediados de octubre, con equipos y material saltando de continente. Tres carreras seguidas y tres husos horarios.
Hay un detalle que ayuda a la logística. El Gran Premio de Azerbaiyán se corre en sábado, lo que adelanta el desmontaje y da un día extra para el traslado a Malasia. Ese sábado descomprime la semana siguiente para los equipos.
Con Sepang dentro, el calendario de 2026 pasa de 22 a 23 carreras, y esta es la decimosexta. Será el Gran Premio número 20 de la Fórmula 1 en Sepang y la vigésimo segunda edición del de Baréin, a 56 vueltas. Es un dato con lectura económica directa: la Fórmula 1 evita perder la tarifa de organización de Baréin.
El regreso tiene también una lectura para el propio circuito. Sepang salió del calendario por dinero, no por deporte: el promotor decidió que la tarifa anual no compensaba el retorno. Volver sin pagarla es la mejor noticia para la instalación malasia.
Para el Gobierno de Malasia, la operación funciona como escaparate sin coste de canon. Recupera un fin de semana de Fórmula 1, con todo lo que arrastra en hoteles y turismo, dentro de un acuerdo que financia otro país. Baréin, a cambio, se queda con la taquilla: conserva los derechos sobre el precio de las entradas y los ingresos de la carrera.
No es la primera vez que un país corre en casa ajena
Hay precedentes, aunque ninguno tan lejano. En 1982, el Gran Premio de Suiza se corrió en Dijon-Prenois, en Francia, porque Suiza prohibió las carreras en circuito tras la tragedia de Le Mans de 1955. En 1997 y 1998, el de Luxemburgo se disputó en Nürburgring, en Alemania.
El caso más largo es el de San Marino, que entre 1981 y 2006 se corrió siempre en Imola, en Italia. Ninguno había cruzado de continente: Baréin y Sepang están a más de 6.000 kilómetros.
La operación deja además una puerta abierta para el futuro. El acuerdo con Malasia es una solución para 2026 y no es un cambio de sede permanente: la carrera vuelve a Sakhir en 2027, con un contrato que llega hasta 2036.
Stefano Domenicali, presidente y consejero delegado de la Fórmula 1, lo vendió como una muestra de capacidad de adaptación del campeonato. El acuerdo quedó sujeto a la firma de los documentos finales y a la aprobación del Consejo Mundial del Deporte Motor. El trámite se cerró después.
Queda una duda que solo se resolverá con el tiempo. Si el precedente cuaja, la Fórmula 1 tendrá una herramienta nueva para cubrir bajas de última hora sin perder carreras ni ingresos. Alquilar una sede dejaría de ser excepcional.
Lo que se corre de verdad en Sepang
Más allá del nombre, la carrera importa por dónde cae en el campeonato. Sepang es un circuito de rectas largas y curvas rápidas de radio amplio, con una degradación de neumáticos que castiga a quien no gestione bien el ritmo. El calor multiplica ese desgaste.
Nada en el simulador prepara del todo para la humedad real de Malasia. Los equipos llegan con datos de hace nueve años y con coches que no tienen nada que ver con los de entonces, así que el viernes vale más que en cualquier otra cita. Los libres son casi obligatorios.
Llega, además, en el tramo del campeonato en el que la gestión de puntos empieza a pesar más que la velocidad pura. Tres carreras seguidas en tres continentes obligan a acertar con el coche antes de salir de Europa. No hay margen para corregir sobre la marcha.
El calendario de 23 carreras, eso sí, no está cerrado del todo. Las dos últimas pruebas, Catar y Abu Dabi, siguen pendientes de la situación en la región, y la Fórmula 1 espera decidir a mediados de octubre. Imola está preparada como sede de reserva para cerrar el año si hace falta.