Pedro Martínez deja al campeón y ficha por el Real Madrid

Pedro Martínez pagó su cláusula, dejó al campeón de la Liga Endesa y firmó tres años por el Real Madrid. La historia de un salto de doce días.

Pedro Martínez, de brazos cruzados junto a la pista, observa el juego durante la semifinal de la Euroliga en Atenas.
Pedro Martínez, entonces entrenador del Valencia Basket, en la semifinal de la Euroliga ante el Real Madrid en Atenas. (AP Photo/Thanassis Stavrakis)

Pedro Martínez ganó la Liga Endesa con el Valencia y 12 días después ya dirigía al Real Madrid. El técnico dejó al campeón vigente para sentarse en un banquillo sin títulos.

El salto de 12 días

El 6 de julio de 2026, el Real Madrid anunció a Pedro Martínez como entrenador hasta 2029. Lo llamativo no era el nombre, sino el calendario: apenas 12 días antes había levantado la Liga Endesa con el Valencia Basket, el club al que acababa de convertir en campeón.

La operación se cocinó en silencio y en un momento incómodo. Según Cadena SER, Martínez comunicó al club taronja el interés madridista en plena final de la ACB contra el Barça. El Valencia oficializó su salida el 3 de julio, una vez cobrada la cláusula, y el Madrid lo anunció tres días después.

La factura del relevo explica el tamaño de la apuesta. Al millón de euros de la cláusula hay que sumar la indemnización de cerca de cinco millones a Sergio Scariolo, con contrato hasta 2028, y los 1,2 millones netos por año del nuevo técnico: unos siete millones por cambiar de banquillo.

En el Roig Arena no sentó bien. El director general, Enric Carbonell, lamentó que el Madrid nunca contactara con el club para informar de sus intenciones. En Valencia planificaban la plantilla contando con Martínez cuando estalló la noticia, a finales de junio de 2026, como un terremoto.

Por qué dejó al campeón

¿Por qué marcharse del equipo de tu vida profesional justo en su mejor momento? Martínez lo explicó sin rodeos en Las Provincias: nunca había dirigido a un grande y, a los 65 años, no sabía si tendría otra oportunidad. La ambición pudo más que la comodidad.

El dinero no fue el motivo. El Valencia igualó la oferta económica del Madrid e incluso le había ampliado el contrato hasta 2028 el pasado 25 de marzo, un acuerdo que el club taronja describió como roto de forma unilateral. La diferencia estuvo en el proyecto y en el reto de pelear por la Euroliga, el único título que se le resiste.

También pesó lo que veía venir. El Valencia campeón se deshacía pieza a pieza: se marcharon Jean Montero, Brancou Badio, Braxton Key, Darius Thompson, Xabi López-Arostegui, Isaac Nogués y Sergio de Larrea, este último rumbo a la NBA, y hasta su pupilo Jaime Pradilla acabó siguiéndole al Madrid. El proyecto que enamoró a Martínez se desmontaba delante de sus ojos.

Qué hereda en un Madrid sin títulos

Martínez aterriza en un club en reconstrucción. El Real Madrid venía de cerrar la temporada 2025/26 sin un solo título desde 2011. Sergio Scariolo cayó en las finales de Euroliga, Copa y Supercopa, y en los cuartos de la Liga.

El encargo de Florentino Pérez es claro: volver a ganar. Para eso, la dirección deportiva que recuperó a Juan Carlos Sánchez y Alberto Herreros ya se ha movido en el mercado. Pradilla, Timothé Luwawu-Cabarrot y el finlandés Mikael Jantunen encabezan la remodelación.

El reto deportivo es mayúsculo. Martínez hereda a un Walter Tavares que sigue siendo un muro en la pintura, pero debe rehacer el equipo tras la marcha de Mario Hezonja a la NBA. Deberá encajar su baloncesto rápido y vertical en una plantilla nueva.

Ahí está la gran duda. Su juego eléctrico brilló en Valencia con jugadores hechos a su medida, pero el Madrid exige ganar ya, sin margen para procesos largos. Adaptar esa idea a un vestuario de estrellas y a la máxima exigencia es otro deporte.

El listón lo marca la historia. El Madrid acumula 11 Euroligas y no entiende de reconstrucciones largas. Martínez llega para pelear ese título que nunca ganó, en un club donde quedar sin trofeos una temporada ya se vive como una crisis, no como un tropiezo.

El calendario tampoco perdona. Entre la Liga Endesa y la Euroliga, el Madrid encadena partidos cada dos o tres días durante nueve meses. Gestionar esa carga con una plantilla renovada será la primera prueba real del método, más allá del ruido de su fichaje.

Un técnico que llegó tarde a lo grande

Pocos entrenadores han recorrido un camino tan largo hasta la cima. Martínez debutó en la ACB con el Joventut en la temporada 1989/90 y desde entonces ha dirigido a Manresa, Baskonia, Gran Canaria, Estudiantes o Unicaja, entre otros muchos banquillos modestos.

Su gran hazaña es doble. Ganó dos Ligas Endesa sin dirigir jamás al Madrid ni al Barça, algo al alcance de muy pocos: la primera en 2017 y la segunda en 2026, ambas con el Valencia. Ese detalle lo colocó entre los técnicos más singulares de la ACB.

Su firma reconocible es la defensa. Martínez presume de una defensa proactiva y transiciones rápidas que convirtieron al Valencia en un vendaval. Ese estilo le valió dos premios de Entrenador del Año de la EuroCup, en 2017 y 2025, y el de la Euroliga en 2026.

Su etapa taronja fue histórica. Además de las dos Ligas y una Supercopa, llevó al Valencia a su primera Final Four de la Euroliga, en Atenas, donde cayó ante el Madrid el 22 de mayo de 2026. Se marchó como el entrenador más laureado del club.

Los números respaldan su leyenda discreta. En enero de 2024 dirigió su partido 1000 en la ACB, el segundo entrenador en lograrlo tras Aíto García Reneses. Cerró su etapa en el Valencia con 282 partidos y 207 victorias, ambos récords del club, más 168 encuentros de Liga Endesa y 105 europeos.

Lo que se juega en septiembre

El estreno oficial llegará pronto. La Supercopa Endesa se disputa en Badalona los días 19 y 20 de septiembre de 2026 y será el primer título en juego. Martínez llega además como campeón vigente: la ganó en 2025 con el Valencia y precisamente ante el Real Madrid, por 94-98 en Málaga, con De Larrea de MVP.

No todo será deportivo. El fichaje incomodó incluso a parte del entorno blanco: Martínez arrastraba fama de perfil catalanista y poco madridista. Su llegada a uno de los banquillos más laureados generó ruido antes de dirigir un solo entrenamiento en el WiZink Center.

Martínez llega tarde a un grande, pero llega con galones. A los 65 años cambia la placidez del campeón por el vértigo del club más exigente de Europa. Su apuesta tiene una lectura sencilla: prefiere el riesgo de ganarlo todo al confort de no perder nada.