El Mónaco perdió la Euroliga en las cuentas y su plaza es del Besiktas

Ganó los cuatro títulos franceses y hasta la tercera división le dio la espalda. Cómo una deuda de 24 millones le costó Europa y qué gana el Besiktas con la plaza.

Matthew Strazel, con la camiseta negra y dorada del Mónaco, deja el balón suspendido sobre la palma de la mano en un pabellón
Matthew Strazel, del AS Mónaco, con el balón durante el partido de la primera ronda de los playoffs de la Betclic Élite ante el JL Bourg en la Salle Gaston Médecin de Mónaco el 25 de mayo de 2026. IMAGO / ABACAPRESS

El AS Mónaco no perdió su plaza en la Euroliga sobre la pista. La perdió en un balance. El club que jugó la final de 2025 y que en junio de 2026 ganó los cuatro títulos franceses pidió el 1 de septiembre jugar en la NM1, la tercera categoría. La Federación también se lo negó. El descenso administrativo no paró en la tercera.

Su sitio en la máxima competición europea lo ocupa el Besiktas, subcampeón de la Eurocup, que volverá a jugarla por primera vez desde la temporada 2012-13. Recibe al Valencia Basket el 25 de septiembre. La plaza cambió de manos en junio, cuando el campeón de la Eurocup renunció a subir.

De ganarlo todo en Francia a quedarse sin categoría

El 23 de junio de 2026, el Mónaco ganó la liga francesa al Paris Basketball en el quinto partido de la final. Diez días después, la DNCCG, el órgano de control financiero del baloncesto profesional galo, le negó la inscripción en la Betclic Élite y en la Élite 2. El campeón se quedó sin liga.

Lo que vino después fue una cadena de recursos perdidos. La Cámara de Apelación de la FFBB confirmó la exclusión el 1 de agosto; el CNOSF mantuvo el criterio aplicando el precedente del Girondins de Burdeos; el 30 de agosto la Federación rechazó reabrir el caso. Cuatro instancias dijeron lo mismo.

El 1 de septiembre el club anunció que solicitaba jugar en la NM1, cuya temporada empezaba el 18 de septiembre, y habló de refundar su proyecto sobre bases sólidas y duraderas. El Saint-Quentin heredó su plaza en la Betclic Élite y el Fos-sur-Mer regresó a la Élite 2. El hueco se repartió enseguida.

La NM1 tampoco lo quiso. El 12 de septiembre la Federación rechazó la inscripción por falta de garantías financieras, y el día 18, cuando arrancaba esa liga, el CNOSF y la propia Federación mantuvieron el no. Al club solo le queda recurrir ante el tribunal administrativo, y su única representación es la sección amateur, en Nationale 3. El descenso no tuvo suelo.

Una deuda de 24 millones y una plantilla en fuga

La deuda que arrastra el club asciende a 24 millones de euros y se generó bajo la gestión del magnate ruso Alexey Fedorychev, cuando el Mónaco disparó su presupuesto y su masa salarial para pelear con los grandes de Europa, con fichajes como el de Kemba Walker en 2023. El gasto llegó antes que los ingresos.

El Principado intervino con dinero público a través de la Société Nationale de Financement. AS informó en marzo de un plan de 15 millones para tapar impagos y cotizaciones atrasadas; MARCA y 2Playbook cifraron después en 30 millones el rescate. No bastó. El aval nunca llegó a certificarse.

La plantilla se deshizo antes que las cuentas. Mike James se apartó dos meses y medio por impagos y solo volvió para el quinto partido de la final, que el Mónaco ganó; después firmó por el Dubai Basketball. Alpha Diallo y Élie Okobo también salieron, y el entrenador, Vassilis Spanoulis, se marchó al Aris. Ganaron todos los títulos cobrando tarde.

El plan de rescate lo lideraba Jamal Mashburn, exjugador de la NBA. Tras dos audiencias ante la DNCCG, el presupuesto que presentó, de entre 10 y 12 millones, se consideró demasiado frágil y sin garantías. Ronaldinho y el fondo andorrano Clayton Sport llegaron a estudiar la operación. Ningún inversor cerró el agujero.

Qué dice el reglamento cuando falla la solvencia

El Mónaco nunca tuvo una de las 13 licencias A, las de los clubes accionistas. Entró en 2021 tras ganar la Eurocup y aguantó cinco cursos en la élite sin ser propietario: su continuidad dependía de las invitaciones que la competición reparte cada verano. Sin licencia A no hay red.

Ni siquiera esa licencia es intocable. La Euroliga recoge ocho supuestos para suspender o rescindir una licencia A, y uno de ellos es incumplir el Reglamento de Estabilidad Financiera y Fair Play. La rescisión implica perder el derecho a participar. El contrato se puede romper por las cuentas.

Desde la temporada 2025-26 rige además un suelo de gasto. Los Estándares de Equilibrio Competitivo obligan a invertir en salarios un porcentaje de los ingresos medios de los clubes con licencia, fijados en 19,49 millones: el 32% para los accionistas, el 21% para quien entra por la Eurocup y el 24% para los invitados como el propio Besiktas. La Euroliga fija mínimos, no solo techos.

La Eurocup aplicó el mismo criterio el 1 de septiembre: declaró al Mónaco inhabilitado por no cumplir lo establecido en su reglamento oficial y metió al Bosna Sarajevo en el grupo D, junto al Manresa, el Roma, el PAOK y el Ratiopharm Ulm. La puerta de atrás también se cerró.

El dinero echa más equipos que la clasificación

El caso no es único. En 2021 la Euroliga sancionó al Khimki tras una denuncia de la asociación de jugadores por retrasos en los pagos: le prohibió inscribir fichajes con una deuda salarial de 2,8 millones y el club moscovita se quedó fuera de la competición. Los impagos acabaron con el proyecto.

Otras veces la renuncia llega antes que la sanción. El Gran Canaria se ganó la Euroliga en la pista en 2023 y anunció en junio que no la jugaría por motivos económicos. Y en el baloncesto francés hay memoria: el Limoges, campeón de Europa en 1993, cayó a la tercera categoría en 2004. Nadie está a salvo del balance.

La ironía la pone el propio sustituto. El Correo, en enero de 2013 y a propósito de una crisis similar en el Khimki, recordaba que el Besiktas había pagado su propio derroche con la disolución de un proyecto faraónico, justo después de su última Euroliga. El club arruinado de 2013 hereda la plaza del arruinado de 2026.

Lo que gana el Besiktas y lo que pierde la Euroliga

La junta de accionistas aprobó por unanimidad la entrada del Besiktas con una invitación de un año, la misma fórmula que mantiene al Paris Basketball. El club de Estambul venía de perder la final de la Eurocup y la de la liga turca ante el Fenerbahçe. Una wild card por un curso.

Su vuelta llena de contenido el calendario turco: será el tercer equipo del país en la Euroliga, con el primer derbi ante el Anadolu Efes el 22 de octubre. Debuta en casa contra el Valencia Basket el 25 de septiembre, un día después del arranque general. Estambul suma un tercer representante.

La competición pierde a un finalista reciente y al club más potente de la liga francesa, por delante del ASVEL y el Paris. La respuesta que prepara va en dirección contraria: 24 equipos en la 2027-28 y licencias convertidas en franquicias permanentes. El modelo premia la caja, no el vestuario.

El Mónaco, mientras tanto, se ha quedado sin ninguna categoría profesional o semiprofesional. El 18 de septiembre, cuando debía empezar su nueva vida en la NM1, la Federación confirmaba que ni eso tendría. El 25 el Besiktas recibe al Valencia en la Euroliga. Siete días separan dos mundos.