Djokovic pide que dejen de preguntarle por su retirada
Perdió con Sinner en Wimbledon y volvió la pregunta de siempre. Djokovic no se pone fecha: quiere aguantar hasta los Juegos de 2028, con 41 años.
Novak Djokovic lleva tres años respondiendo a la misma pregunta sobre su retirada. En Wimbledon 2026, tras caer con Jannik Sinner en semifinales, pidió que dejaran de preguntarle cuándo lo deja. Un mes después ha dado una respuesta: espera despedirse en Los Ángeles 2028.
La pregunta que ya no quiere oír
El 10 de julio de 2026, Sinner despachó a Djokovic por 6-4, 6-4, 6-4 en la semifinal de Wimbledon. Fue un partido sin apenas historia y el serbio salió de la pista central sabiendo que el asalto número 25 tendría que esperar.
En la sala de prensa llegó, otra vez, la pregunta de siempre. Djokovic ya la conoce de memoria y esta vez no la esquivó: negó que fuera a retirarse de inmediato y aseguró que quería volver al All England Club al menos una vez más.
No era una rendición. Seis meses antes, el 31 de enero, Djokovic había ganado a ese mismo Sinner en las semifinales del Open de Australia, en cinco sets y cuatro horas y diez minutos, antes de perder la final con Alcaraz al día siguiente. La diferencia entre batirlo al mejor de cinco en Melbourne y caer claramente en julio resume su montaña rusa reciente.
Sinner y Alcaraz han elevado el listón físico del circuito. Djokovic todavía puede derrotarlos, como demostró ante el italiano en Australia, pero encadenar ese nivel durante siete partidos se ha vuelto mucho más difícil.
El contexto pesa. Djokovic acumula sus 24 Grand Slam, el último en el US Open de 2023. En 2026 rozó el 25 en Australia, donde alcanzó la final antes de rendirse ante Alcaraz. El techo parece cada vez más alto.
Un cuerpo que ya no responde igual
Lo que sí admite es que no sabe cuánto aguantará. Tras Wimbledon reconoció que no había recuperado el desgaste acumulado en las rondas anteriores y que su cuerpo, después de dos décadas en el circuito, ya no responde como antes.
Días después fue más gráfico. Dijo sentir que juega contra sí mismo de hace 15 años y que duele reconocerlo. Es la lectura de un tenista todavía competitivo que observa cómo sus principales rivales disponen de otra capacidad de recuperación.
Wimbledon siempre fue su fortín: lo ganó siete veces. Pero su reinado en hierba empezó a resquebrajarse en la final de 2023, cuando un Alcaraz de 20 años le arrebató el título en cinco sets. Desde entonces, el All England Club ya no es terreno seguro.
Cincinnati añadió otra imagen al debate. En su vuelta al torneo tres años después, Djokovic ganó 6-2 el primer set ante Thiago Agustín Tirante, pero el calor y la humedad terminaron vaciándolo hasta caer por 4-6 y 4-6 en los dos siguientes. Cayó en segunda ronda, ante el número 50 del mundo, en dos horas y cuarenta y cuatro minutos.
Lo que se vio en pista fue más duro que el marcador. Djokovic acabó de rodillas y con las manos en el suelo, pidió tiempo médico y recibió asistencia del fisioterapeuta y de un doctor, con toallas de hielo, en mitad del segundo set. Aun así salvó 13 de las 15 bolas de break que afrontó: perdió el servicio una sola vez en todo el partido, en el noveno juego del tercero, y eso bastó.
Después explicó que arrastra desde hace años un problema de salud que se agrava con el calor y la humedad, e incluso dio por hecho que no volverá a jugar allí: «parece que no voy a volver, por desgracia». Gestionar las condiciones forma ya parte de su supervivencia competitiva.
Los Ángeles 2028 ya tiene forma de despedida
La gran novedad llegó después de Cincinnati. Djokovic ha dejado de hablar de Los Ángeles únicamente como un objetivo y ha señalado los Juegos de 2028 como el lugar donde espera poner punto final a su carrera.
Cuando llegue esa cita tendrá 41 años, una edad extraordinaria para competir por una medalla olímpica individual. El desafío no consiste únicamente en mantenerse sano durante dos temporadas más, sino en conservar el nivel suficiente para seguir enfrentándose a jugadores veinte años más jóvenes.
Hay un detalle técnico a su favor. El torneo olímpico se disputa al mejor de tres sets, no al de cinco de los Grand Slam. Sobre pista rápida, los partidos más cortos reducen parte del desgaste físico que ahora condiciona sus grandes citas.
Djokovic también ha reducido drásticamente su calendario y concentra cada vez más la temporada alrededor de los Grand Slam. La estrategia protege su cuerpo, aunque tiene un coste: menos competición significa también menos ritmo antes de los grandes torneos.
Ese es el fondo del debate. Cada temporada que pasa estrecha el margen para conquistar otro grande, especialmente ante una generación instalada ya en la cima. El propio Djokovic ha dejado de convertir los títulos en la única medida de su continuidad.
Novak Djokovic says he's not retiring in a new interview and reiterates that intends to play until the 2028 Olympics:
Djokovic: "I plan to push all the way through to the Olympics and end my career with the Serbian flag on my shoulders." 🇷🇸❤️ pic.twitter.com/RbTnXOPZN1
— Danny (@DjokovicFan_) August 18, 2026
No todo son dudas externas. Goran Ivanisevic, su antiguo entrenador, considera alcanzable el objetivo y apela a la obsesión del serbio por cada detalle. Su argumento es simple: quien reordenó su cuerpo y su vida para durar dos décadas puede encontrar la manera de estirar la carrera dos años más.
El oro de París y la bandera pendiente
Los Ángeles no es un capricho. En París 2024, Djokovic ganó por fin el único gran título que le faltaba: el oro olímpico, después de derrotar a Alcaraz en una final extraordinaria. Aquella medalla, conquistada a los 37 años, cerró el único vacío importante de su palmarés.
Su carrera ya es inabarcable. Es el hombre con más Grand Slam, más Masters 1000 y más semanas como número uno, y todavía aparecen los récords que persigue. Sin embargo, el propio Djokovic ha desplazado el foco: su último gran objetivo ya no se mide únicamente en trofeos.
Por eso insiste en que seis Juegos son mejor que cinco. Los Ángeles serían su sexta cita olímpica desde el bronce de Pekín 2008. Quiere cerrar el círculo con Serbia como último gran escenario de una carrera que siempre ha relacionado especialmente con la representación de su país.
El US Open, la próxima parada
Antes de pensar en 2028 queda un examen inmediato. Después del tropiezo de Cincinnati, Djokovic ha situado el US Open como la gran prioridad del final de temporada. Nueva York acoge el último Grand Slam entre el 30 de agosto y el 13 de septiembre, sobre una pista rápida históricamente favorable a su juego.
Allí volverá a jugarse parte del relato. Un buen resultado mantendría vivo el sueño del 25; otra decepción reforzaría la sensación de que ganar siete partidos al mejor de cinco es ya el mayor desafío de su carrera.
La pregunta sobre su retirada seguirá acompañándolo, pero Djokovic ya ha dado una respuesta mucho más concreta. Espera despedirse en Los Ángeles 2028, cuando tendrá 41 años. Hasta entonces quiere seguir eligiendo sus batallas. Ya no queda por saber cuándo quiere marcharse, sino cuánto tenis le queda hasta entonces.