El Open de España vuelve a Madrid con la armada ganando y en crisis a la vez

El torneo se juega del 8 al 11 de octubre en el Club de Campo. Los españoles han ganado cinco de las ocho últimas ediciones, pero Sergio García no es miembro.

Golfista de espaldas completando el swing tras un golpe de hierro hacia el green con público en la cuerda
Un golfista completa el swing tras un golpe de hierro hacia el green. Imagen generada con inteligencia artificial

El Open de España vuelve al Club de Campo Villa de Madrid del 8 al 11 de octubre, por séptima vez en ese recorrido desde que se estrenó allí en 2019. Y llega con una paradoja difícil de sostener a la vez.

Por un lado, los españoles han ganado cinco de las ocho últimas ediciones. Por otro, el golf masculino español atraviesa el momento institucional más raro que se le recuerda: su gran figura histórica no es miembro del circuito y la actual juega en otro.

Cinco de las ocho últimas

El dato deportivo no admite discusión. Desde 2016, el torneo ha ido cinco veces a manos españolas: Jon Rahm en 2018, 2019 y 2022, Rafa Cabrera-Bello en 2021 y Ángel Hidalgo en 2024, este último tras un desempate memorable contra el propio Rahm.

Las otras tres fueron para fuera: Andrew Johnston en 2016, Matthieu Pavon en 2023 y Marco Penge en 2025, que se llevó el título con -15 tras otro desempate, en su caso contra Daniel Brown. En 2017 no hubo torneo y en 2020 lo canceló la pandemia.

Rahm, además, tiene el récord del campeonato. En 2022 firmó 259 golpes, 25 bajo par: la mejor tarjeta de la historia del Open de España. Es la clase de marca que explica por qué su presencia ordena cada edición.

El registro español en el torneo, además, viene de lejos. Inglaterra es el segundo país con más títulos, con 13, muy por detrás de una nómina local que arranca en 1912 y que atraviesa las eras de Ballesteros, Olazábal y ahora Rahm.

Sergio García ni siquiera es miembro

Aquí empieza lo extraño. Sergio García no es miembro del circuito en 2026: cumple un año de suspensión por no haber sumado en 2025 el número mínimo de torneos que exige el circuito a sus jugadores.

Su plan para revertirlo pasa, precisamente, por Madrid. Tiene previsto disputar tres torneos antes de que acabe el año —el European Masters, el Irish Open y el Open de España— y con ellos llegar a cinco apariciones en 2026, la cifra que le devolvería la membresía en 2027.

La sanción tiene además un efecto colateral que duele más en el largo plazo. La normativa le impide ser capitán de la Ryder Cup, un puesto que su palmarés y su historia en el torneo hacían parecer inevitable.

Rahm, entre dos mundos

El caso de Rahm es distinto pero igual de incómodo de explicar. Juega en el LIV desde 2024, donde ha ganado cinco títulos, dos de ellos esta misma temporada, en Hong Kong y en México, y capitanea a la Legión XIII.

Su relación con el circuito europeo es la de quien paga por estar. Ha mantenido su compromiso con el Open de España año tras año, pero lo hace desde fuera del sistema, con el asunto de las multas del DP World Tour de fondo.

Y el suelo tampoco es firme al otro lado. Sobre el LIV pesan informaciones acerca de posibles cambios en el número de torneos y en su estructura económica de cara a 2027, con dudas incluso sobre la continuidad de algunas de sus figuras. Rahm es una de ellas.

El contraste con su propia carrera es brutal. Sergio García fue durante dos décadas la referencia europea del golf español, y hoy su relación con el circuito que lo hizo grande se mide en un contador de torneos jugados.

La generación que empuja, y por dónde

Debajo hay una camada que ya no es promesa. Ángel Ayora es el nombre que ordena el relevo, y su decisión reciente dice mucho del momento: rechazó las ofertas que tenía del LIV para quedarse donde estaba.

Lo explicó él mismo sin rodeos: «Me quedo en el DP World Tour para intentar conseguir la tarjeta del PGA Tour el próximo año». Es la vía clásica, la que el golf español recorrió durante dos décadas y que ahora hay que reivindicar como una elección.

No está solo. Eugenio Chacarra ganó el KLM Open de 2026, David Puig se ha asentado en el circuito y Ángel Hidalgo tiene un Open de España en la vitrina. El problema no es el talento: es que cada uno rinde en un sitio distinto.

El torneo, en cambio, va sobrado

La otra mitad de la paradoja es que el campeonato nunca estuvo mejor. Es el tercer torneo más antiguo de Europa, solo por detrás del Open Championship y del Open de Francia, y se juega en España desde 1912.

Su sitio en el calendario también ha mejorado. Esta edición es la antepenúltima cita de los «Back 9» del DP World Tour, el tramo final de temporada en el que se multiplican los puntos para la Race to Dubai y se reparten las plazas de los play-offs.

La bolsa ronda los 3,25 millones de dólares, la cifra que ha repartido en las últimas ediciones, y el cartel acompaña. Penge vuelve a defender el título desde el PGA Tour, donde ya ha firmado un cuarto puesto en el Valspar, y Tyrrell Hatton, compañero de Rahm en la Legión XIII, ha confirmado su presencia.

El Club de Campo, por su parte, lleva desde 2019 acumulando prestigio como sede. Por su recorrido han pasado Nicklaus, Ballesteros y Montgomerie, y las últimas ediciones han registrado afluencias de público que el torneo no manejaba desde hacía años.

Lo que se juega Madrid en octubre

De ahí la rareza de la foto. Un torneo en su mejor momento y una armada que gana con regularidad, sostenida sobre un veterano sancionado, una estrella que compite fuera del circuito y una generación que todavía busca su sitio.

Octubre no resolverá nada de eso. Pero sí dirá si el relevo aguanta cuando se juega en casa, con Rahm delante y el campeonato repartiendo puntos de verdad en el peor momento posible para fallar.