España vuelve a un Mundial que reparte plaza olímpica: Berlín, Grupo A y tres partidos en cuatro días
El Mundial femenino de baloncesto se juega en Berlín del 4 al 13 de septiembre. España está en el Grupo A con Alemania, Japón y Malí.
España vuelve a un Mundial de baloncesto femenino después de saltarse el anterior, y lo hace en un torneo que además abre el camino a Los Ángeles. La cita se juega en Berlín del 4 al 13 de septiembre.
Es la vigésima edición del campeonato y la segunda que organiza Alemania, después de la de 1998. El sorteo se celebró el 21 de abril en el Kraftwerk berlinés y dejó a España en el Grupo A.
El torneo estrena formato ampliado. La FIBA lo ha llevado de 12 selecciones a 16 tras una edición de Sídney 2022 que describe como la más exitosa de su historia; son las mismas 16 que hubo entre 1990 y 2018. Se reparten en cuatro grupos de cuatro equipos, y desde ahí se pasa a una fase final eliminatoria.
El grupo de España, sin las dos grandes
El sorteo evitó a España las dos potencias del cuadro. Ni Estados Unidos ni Australia aparecen en su grupo, lo que en términos competitivos es un alivio de partida.
A cambio le tocó la anfitriona. Alemania juega en casa, con su público y con Leo Fiebich como jugadora franquicia, además del impulso que le dio organizar y ganar visibilidad tras el Eurobasket masculino de 2022. Nunca es un rival cómodo.
Japón completa el grupo y es bastante más que peligroso sobre el papel: fue subcampeona olímpica en Tokio 2020 y llega con Stephanie Mawuli como referencia. Su baloncesto de ritmo alto y tiro exterior ha incomodado a selecciones muy superiores en talla en cada torneo reciente.
Malí cierra el cuarteto. Es la representante africana del grupo —Nigeria es la otra africana entre las 16— y su presencia responde al límite que impone la FIBA de un máximo de dos equipos europeos por grupo.
Tres partidos en cuatro días
El calendario español es exigente desde el primer minuto. España debuta ante Alemania el 4 de septiembre, se mide a Malí al día siguiente y cierra la fase de grupos ante Japón el día 7.
Tres partidos en cuatro jornadas obligan a repartir minutos con criterio. En torneos cortos, la gestión del esfuerzo suele pesar tanto como el acierto en el tiro.
El objetivo declarado es acabar entre los primeros del grupo. Las mejores posiciones evitan una ronda previa de clasificación antes de los cruces decisivos.
Hay una prueba del crecimiento que pesa más que cualquier declaración: la WNBA para su temporada desde el 31 de agosto y hasta mediados de septiembre para liberar a sus jugadoras y que puedan disputar este Mundial.
Una liga profesional en marcha que se detiene a mitad de curso es el mejor termómetro que hay. Y condiciona el torneo, no solo el relato: cinco de las doce españolas han pasado el verano en la WNBA.
Qué se juega más allá del título
Este Mundial es la primera puerta hacia los Juegos de 2028. La selección campeona se lleva directamente una plaza olímpica, y el resto tendrá que esperar a los preolímpicos.
Ese detalle cambia la lectura del torneo. No es solo un campeonato del mundo: es el primer corte de un ciclo que se cerrará en Los Ángeles.
España llega además con una deuda pendiente. No estuvo en la edición de 2022 en Sídney, precisamente el torneo que batió récords de asistencia y de visibilidad para el baloncesto femenino mundial.
Aquella ausencia coincidió con el momento más oscuro de la selección. Relevo contó cómo Miguel Méndez recogió un equipo descompuesto y lo devolvió a la élite, con una plata europea como primera prueba.
El equipo que ha construido Méndez
El seleccionador llegó al cargo en septiembre de 2021 y ha reconstruido el bloque casi desde cero. Su camino de clasificación al último Europeo lo completó invicto, un dato poco habitual en esa fase.
La renovación generacional ha sido el eje del proyecto. Nombres como Awa Fam entraron muy jóvenes y se ganaron el sitio antes de lo previsto, convirtiendo el futuro en presente.
Ese grupo ha empezado a cotizar fuera. Awa Fam, Iyana Martín y Marta Suárez fueron elegidas en el draft de la WNBA de 2026, un día histórico para el baloncesto español.
El contraste con el ciclo anterior es evidente. De no clasificarse para un Mundial a colocar tres jugadoras en el draft estadounidense hay una distancia enorme.
La lista definitiva se cerró el 31 de agosto. Méndez se queda con Alba Torrens como capitana, María Conde, Paula Ginzo, Maite Cazorla, Raquel Carrera, Mariona Ortiz, Helena Pueyo, Iyana Martín, Awa Fam, Elena Buenavida, Megan Gustafson y Alicia Flórez.
Ocho de ellas fueron subcampeonas de Europa el verano pasado. Se quedaron fuera Vilaró, Ayuso, Etxarri, Araújo, Hermosa, Pendande y Marta García, en un descarte que el propio Méndez calificó de tenso.
Berlín, una sede con intención
Alemania no pidió este Mundial por casualidad. La federación planteó la candidatura después del éxito del Eurobasket masculino de 2022 para aprovechar el foco mediático.
La FIBA aprobó la sede en su reunión de la Junta Central en Manila, en abril de 2023. Desde entonces, el país ha construido el torneo como una operación de promoción interna.
Es una estrategia que otros han seguido antes con resultados desiguales. Organizar en casa multiplica la audiencia local, pero el efecto se diluye si la selección anfitriona cae pronto.
Para España, en cambio, jugar en Berlín tiene una ventaja logística evidente. Es un desplazamiento corto, sin cambio horario y con desplazamiento sencillo de la afición, algo que no ocurría en Sídney.
El baloncesto femenino lleva además una década de crecimiento sostenido en asistencia y en derechos. Cada edición supera a la anterior, y esta parte con la vara muy alta.
El formato, paso a paso
La primera fase enfrenta a los cuatro equipos de cada grupo entre sí. De ahí sale una clasificación que determina quién entra directo a los cruces.
La fase final es eliminatoria pura. A partir de ese punto, un mal día deja fuera a cualquiera, por bien que se haya jugado la primera semana.
Es el formato clásico de los torneos cortos de la FIBA, y explica por qué la posición en el grupo importa tanto: decide el rival del primer cruce.
Cómo llegó España hasta aquí
El billete no fue directo. España pasó por el torneo clasificatorio de San Juan, en Puerto Rico, disputado en marzo en el Coliseo José Miguel Agrelot, el recinto conocido como El Choli.
Allí compartió grupo con Estados Unidos y con la anfitriona. Los cuatro torneos de clasificación repartieron las últimas 11 plazas del cuadro, y España se ganó la suya sobre la cancha.
La FIBA introdujo además una novedad estructural en este ciclo. Antes de los clasificatorios se disputaron unos torneos preclasificatorios, estrenados en agosto de 2024, para ampliar la base de selecciones.
El resultado es un Mundial con más equipos y con más continentes representados. Y con un formato que, por primera vez, reparte plaza olímpica desde la primera cita del ciclo.
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