España defiende el Mundial de pádel con Carolina Navarro estrenándose al mando
La FIP World Cup se juega en Doha del 2 al 7 de noviembre con el mayor premio de la historia del pádel. España femenina defiende seis títulos seguidos.
Del 2 al 7 de noviembre, Doha reúne a 16 selecciones masculinas y 16 femeninas en el Khalifa International Tennis and Squash Complex. Es la FIP World Cup, el Mundial por países, y llega con el mayor premio de la historia del pádel.
España va con dos encargos opuestos. Las mujeres defienden el título y encadenan una racha que da vértigo; los hombres vuelven al mismo escenario donde Argentina les ganó la final hace dos años.
1,2 millones y reparto igualitario
El dato económico es el que marca la edición. La bolsa es de 1,2 millones de euros, la mayor que ha repartido nunca esta competición, y crecerá hasta 1,35 millones en 2028, cuando Doha vuelva a ser sede.
Y se reparte de una manera concreta que conviene subrayar: a partes iguales entre el cuadro masculino y el femenino. En un deporte donde la brecha de premios sigue siendo un debate abierto, el Mundial por selecciones va por delante del circuito.
La FIP ha adjudicado a Doha dos ediciones consecutivas, 2026 y 2028, algo que no había hecho antes con ninguna sede. Citó las garantías financieras y la experiencia organizativa del país entre los motivos de la elección.
La racha que España defiende
El equipo femenino llega con un historial casi absurdo. Seis títulos mundiales consecutivos entre 2014 y 2024, la racha más larga de la historia del torneo, y en noviembre irá a por el décimo de su palmarés.
Para encontrar una derrota hay que remontarse mucho. España no pierde un Mundial desde 2008, cuando fue subcampeona en Calgary, con la única excepción de la edición de 2012, a la que no acudió. Todo lo demás lo ha ganado.
El último, el de 2024, se resolvió otra vez ante Argentina y en esta misma pista de Doha. Gemma Triay y Claudia Fernández abrieron la final con un 6-3 y 6-2, y las españolas donaron después el premio íntegro a las víctimas de la DANA.
La final de 2024 dejó además un dato de contexto que explica el crecimiento del torneo: se jugó en esta misma pista de Doha, del 28 de octubre al 2 de noviembre, y fue la primera vez que Catar repetía como sede en un ciclo tan corto.
Carolina Navarro, el relevo en el banquillo
La novedad está fuera de la pista. Carolina Navarro es la nueva seleccionadora desde el 26 de mayo, después de que la Federación tardara meses en cubrir el puesto que Icíar Montes dejó vacante en enero.
La etapa de Montes marca el listón. Llegó en 2018 y se fue con cuatro Mundiales y cuatro Europeos, además de un relevo generacional resuelto sin que el equipo dejara de ganar. Ahora dirige el proyecto amateur de la Federación Internacional.
Navarro, malagueña de 50 años, se retiró en 2025, tras Acapulco, y lo ganó todo con España. Llegó incluso a jugar un Mundial con Suecia, gracias a su doble nacionalidad, así que conoce por dentro a una de las selecciones que asoman.
Doha no será su estreno, aunque lo parezca. Debuta antes, del 14 al 19 de septiembre, dirigiendo también al equipo femenino en el Mundial de veteranos de Buenos Aires. Dos meses de rodaje antes de la cita grande.
Aquello es otro torneo y funciona de otra manera. Es la cuarta edición del FIP Senior World Cup, reúne a 32 selecciones en cinco categorías de edad (+40, +45, +50, +55 y +60) y viaja por primera vez a Sudamérica, después de Estepona 2018, Las Vegas 2022 y La Nucía 2024.
España no viaja con ocho jugadoras, sino con 30 deportistas, 15 por género. Y ahí está el detalle: entre las quince que dirigirá Navarro figura Icíar Montes, justo la seleccionadora a la que acaba de relevar. También van Lucía Sainz, que a los 41 años sigue siendo la 23 del ranking FIP, y Bea González.
Ocho plazas y un problema de lujo
Su primer trabajo de verdad es una lista. Cada selección lleva solo ocho jugadoras, y España tiene bastantes más que merecen ir: Paula Josemaría, Ari Sánchez, Bea González, Claudia Fernández y la propia Triay, entre otras.
Lo resumió la número uno del ranking FIP con una frase que se ha hecho famosa dentro del vestuario. «Carol tiene un buen marrón», dijo Gemma Triay, que añadió que no le gustaría estar en su piel a la hora de decidir.
Y explicó por qué es difícil de verdad: «Para algunas jugadoras puede ser el último Mundial y para otras habrá más oportunidades». Premiar la trayectoria o apostar por el estado de forma: es la única decisión que se le pedirá a Navarro antes de noviembre.
Hay un matiz que hace la decisión aún más incómoda. El Mundial se juega cada dos años, así que una jugadora que se quede fuera de Doha no tiene otra oportunidad hasta 2028, otra vez en Catar. No es una lista de un torneo: es una lista de un ciclo.
Los hombres, con una cuenta pendiente
El cuadro masculino vuelve a Doha con memoria. Argentina ganó la final de 2024 por 2-1, su duodécimo título mundial, y España repitió el subcampeonato del año anterior. El tercer puesto fue para Portugal.
El problema español es el mismo que el femenino, y también de abundancia. Juanjo Gutiérrez dispone de ocho plazas para una generación que en el circuito profesional juega, además, emparejada con argentinos.
Esa es una de las particularidades del formato. En la selección, el capitán puede rehacer las parejas por completo: en la final de 2024, Coello jugó con Coki Nieto y Galán se reencontró con Juan Lebrón, dos combinaciones que no existen en Premier Padel.
El palmarés compara mal para España en el cuadro masculino. Argentina acumula 12 títulos, con mucha diferencia el equipo más laureado de la historia del torneo, mientras que los españoles suman cuatro y llevan dos ediciones seguidas quedándose a un partido.
Lo que queda por decidirse
De las dieciséis plazas por categoría, diez estaban aseguradas antes de empezar: nueve para los mejores del Mundial de 2024 y una para Catar como anfitrión. El resto ha salido de los clasificatorios de Toronto y Asunción.
España, obviamente, está en las dos. Lo que se decide ahora no es si va, sino con quién: ocho nombres por cuadro y una final que en Doha, con este historial reciente, tiene muchos números de volver a llamarse España-Argentina.