Palou sella su quinto título de IndyCar en Milwaukee y llega de campeón a Laguna Seca

Álex Palou llega a la última cita de la IndyCar 2026, en Laguna Seca, ya campeón: selló en Milwaukee su quinto título e igualó el récord de Bourdais.

Un monoplaza de IndyCar expuesto en un museo, con coches históricos al fondo
Foto: OctaviaCombi / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0), recortada a 16:9.

Álex Palou ya tiene su quinto título, y lo ha conseguido con un matiz que casi nadie contaba en junio: el campeonato que parecía sentenciado se le enredó a mitad de verano antes de resolverse en el óvalo de Milwaukee.

La IndyCar 2026 se despide el 6 de septiembre en el circuito de Laguna Seca, en Monterey, con el título ya decidido pero con la historia de cómo se ganó todavía fresca. No ha sido la coronación de un campeón que gana por inercia, sino la de un líder que tuvo que reafirmarse cuando sus rivales empezaban a creer.

Un dominio que dejó de ser un paseo

El de Sant Antoni de Vilamajor cerró la pelea como el gran favorito que siempre fue, aunque el guion de 2026 se torció lo justo para que el título no fuera una formalidad hasta el final.

Termina el curso con seis victorias, ocho poles y 25 triunfos en su carrera, con el doble de victorias y cuatro veces más poles que su rival más cercano: la confirmación, coche a coche, de que sigue siendo el hombre a batir en la IndyCar.

Su superioridad no es nueva. Con el título de 2026 suma ya cinco coronas (2021, 2023, 2024, 2025 y 2026) y deja atrás a leyendas como Mario Andretti, Sébastien Bourdais y Dario Franchitti, que se quedan en cuatro; solo tiene por delante a A.J. Foyt y Scott Dixon en el palmarés histórico.

El nuevo entorchado lo coloca en solitario en el tercer puesto histórico y, sobre todo, iguala el récord de cuatro títulos consecutivos que hasta ahora solo tenía el propio Bourdais.

El bache que reabrió el relato

La temporada dejó de ser un monólogo a partir del verano. Tras ganar en Detroit a comienzos de junio, Palou encadenó tres carreras sin subir al podio, con Road America y Mid-Ohio como escenarios de unas poles que no se tradujeron en el marcador. Sus rivales, que en mayo parecían resignados a pelear por el segundo puesto, olieron sangre por primera vez en meses.

El punto más bajo llegó en el óvalo de Gateway. Un fallo de estrategia dejó al Honda número 10 sin gasolina en la calle de boxes y lo hundió hasta la posición 17, un desenlace que recortó su ventaja al mínimo anual.

La renta sobre su perseguidor más cercano se quedó entonces en 49 puntos, la más estrecha desde el arranque del campeonato y una grieta que muchos ya daban por imposible.

Nashville, el golpe sobre la mesa

La respuesta del campeón llegó en Nashville, y no pudo tener mejor decorado. Un día después de que España conquistara el Mundial de fútbol ante Argentina, Palou se impuso en el óvalo de Tennessee para lograr su quinta victoria de la temporada, en una carrera aplazada por la lluvia y resuelta con una parada en boxes tan oportuna como decisiva bajo bandera amarilla.

El triunfo devolvió la distancia a terreno cómodo. Tras Nashville, y a falta de seis carreras, Palou mandaba con 83 puntos sobre David Malukas, que recuperó el segundo puesto pese a un fuerte accidente en los entrenamientos, mientras Kyle Kirkwood caía al tercero.

Que el perseguidor cambie de nombre casi cada domingo dice mucho de lo poco fiable de la persecución a la que se enfrenta el líder.

Laguna Seca, el escenario que mejor conoce

El título ya está decidido, pero a Palou no le ha tocado mal cierre. La temporada 2026 se despide con el Gran Premio de Monterey en el circuito de Laguna Seca, un templo del automovilismo estadounidense con 11 curvas, fuertes desniveles y el mítico Corkscrew como seña de identidad.

Es la última de las 17 citas del calendario y allí se entregará la Astor Cup, de vuelta a Monterey como cierre de curso por primera vez desde 2023.

No sería la primera vez que llega así. En 2023, la última ocasión en que Laguna Seca cerró el curso, Palou también aterrizó ya campeón, tras sellar su segundo título en Portland la semana anterior.

El dato que aquí pesa es sentimental y estadístico a la vez. Palou ha ganado las dos últimas ediciones de la carrera y fue precisamente en Laguna Seca donde selló su título de 2024, lo que convierte al circuito californiano en su jardín particular. Cerrar el curso ya como campeón, y en su pista talismán, es el mejor escenario posible para una despedida sin presión.

Lo que todavía se juega en Monterey

El título ya no es la incógnita, pero la clasificación todavía tiene morbo. Palou selló la corona en el óvalo de Milwaukee con un quinto y un décimo puesto, suficientes para estirar su ventaja hasta los 100 puntos y dejar matemáticamente decidido el campeonato con una carrera de margen.

Lo que sigue abierto es la pelea por ser el mejor perseguidor. Christian Lundgaard llega segundo, con apenas dos puntos sobre Kyle Kirkwood y cuatro sobre Pato O’Ward, así que Laguna Seca decidirá quién lo acompaña en el podio final de la clasificación general.

El español que manda en el motor de Estados Unidos

Más allá de la aritmética, la cita de Monterey tiene una lectura española difícil de igualar.

Con 29 años, el piloto de Sant Antoni de Vilamajor es el gran referente español del automovilismo estadounidense, heredero de una tradición que pasó por Fernando Alonso o Carlos Sainz pero que él ha llevado a un terreno inédito: el de ganar, y ganar en serie, al otro lado del Atlántico.

El quinto entorchado lo coloca en un plano reservado a muy pocos, a la altura del único hombre que había ganado cuatro campeonatos seguidos en la historia de la categoría: el propio Bourdais, ahora acompañado.

Que ese momento histórico se sellara camino de su circuito preferido, y con España todavía celebrando su verano más redondo, convierte el cierre de Laguna Seca en una cita de las que marcan época.