Las selecciones que aprovecharon el formato de 48

El Mundial 2026 pasó de 32 a 48 equipos: repasamos qué selecciones ganaron su billete con las nuevas plazas y cuáles se habrían quedado fuera.

Cuadro de eliminatorias mundialista ampliado con nodos luminosos y un balón de fútbol en primer plano sobre fondo azul

El salto de 32 a 48 selecciones repartió 16 billetes nuevos y redibujó por completo el mapa del Mundial 2026. Estas son las que encontraron su hueco en el torneo gracias al formato ampliado.

Qué cambió cuando el Mundial pasó de 32 a 48

El Mundial 2026 que repartieron Estados Unidos, México y Canadá fue el primero con 48 selecciones, 16 plazas más que en Catar. Trajo además una ronda inédita: los dieciseisavos de final, que la FIFA presentó como Round of 32.

La aritmética suena menor, pero cambió el reparto por completo. Esas 16 plazas se distribuyeron entre las seis confederaciones y abrieron la puerta a federaciones que llevaban décadas mirando el Mundial desde el sofá. Con 32 selecciones en la fase eliminatoria, además, dos tercios del cuadro pasan ahora de la fase de grupos, frente a la mitad del viejo formato.

Cómo se repartieron las 48 plazas

Ninguna región salió perdiendo, pero unas ganaron más que otras. África y Asia fueron las grandes beneficiadas, y Oceanía estrenó algo que nunca había tenido: una plaza directa, sin repechaje.

Confederación Catar 2022 Mundial 2026
UEFA (Europa) 13 16
CAF (África) 5 9 (+1 repechaje)
AFC (Asia) 4,5 8 (+1 repechaje)
CONMEBOL (Sudamérica) 4,5 6 (+1 repechaje)
CONCACAF (Norte y Centroamérica) 3,5 6 (incluye 3 anfitriones)
OFC (Oceanía) 0,5 1 (+1 repechaje)
Repechaje intercontinental 2 medias plazas Mini-torneo de 6, 2 plazas

Las dos plazas del repechaje intercontinental se decidieron en un mini-torneo de seis equipos en marzo de 2026. Se las quedaron RD Congo e Irak, que no jugaba un Mundial desde 1986.

Los que no habrían jugado con el viejo formato

El formato ampliado no repartió billetes al azar. Estas son las selecciones cuyo sitio en el Mundial 2026 nació de las plazas nuevas.

Nueva Zelanda: la primera plaza directa de Oceanía

Oceanía nunca había tenido un billete garantizado: su campeón siempre dependía de un repechaje intercontinental, y así cayó Nueva Zelanda camino de Catar 2022. El formato de 48 le dio por fin una plaza directa, que los All Whites sellaron el 24 de marzo de 2025. Es el mayor salto estructural del nuevo reparto.

Curazao: la nación más pequeña de la historia

Con unos 156.000 habitantes, Curazao es el país menos poblado que ha llegado a un Mundial. Ganó su grupo de la tercera ronda de la CONCACAF sin perder un partido, aprovechando que los tres anfitriones ya tenían plaza. Su técnico, el neerlandés Dick Advocaat, se convirtió con 78 años en el entrenador más veterano en un Mundial.

Cabo Verde: el debutante que llegó más lejos

Cabo Verde no se limitó a debutar: fue el único recién llegado que pasó de la fase de grupos. El archipiélago africano, de unos 525.000 habitantes, acabó invicto en el Grupo H —0-0 con España, 2-2 con Uruguay y 0-0 con Arabia Saudí— y alcanzó los dieciseisavos de final, algo inédito para una selección tan pequeña. Allí, la revelación del torneo llevó a Argentina, futura finalista, hasta la prórroga antes de caer 3-2: se despidió sin perder ninguno de sus cuatro partidos en los 90 minutos.

Uzbekistán: el primer país de Asia Central

El aumento asiático de cuatro plazas y media a ocho directas premió a Uzbekistán, que se clasificó como segundo de su grupo y se convirtió en la primera selección de Asia Central en un Mundial. Lo dirige Fabio Cannavaro, capitán campeón del mundo en 2006, y cerró su clasificación sin conocer la derrota en la segunda ronda.

Jordania: del subcampeonato asiático al debut

Jordania llegó como una de las sorpresas recientes de Asia: había sido finalista de la Copa Asiática 2023, donde perdió con Catar. Con más plazas en juego, firmó el segundo puesto de su grupo por detrás de Corea del Sur y selló su primer Mundial con un 3-0 en Omán en junio de 2025.

Irak y RD Congo: la vía del repechaje ampliado

El nuevo repechaje intercontinental reunió a seis selecciones de cinco confederaciones por dos billetes. Se los quedaron Irak y RD Congo, dos viejos conocidos que el mapa moderno había ido borrando: ambos faltaban desde el siglo pasado. Irak no jugaba un Mundial desde 1986; RD Congo, entonces como Zaire, desde 1974.

¿Más Mundial o menos nivel?

La primera lectura es de representatividad. El Mundial 2026 sumó cuatro debutantes, estrenó una selección de Asia Central, coronó a la nación más pequeña de la historia y dio a Oceanía su primera plaza directa. La foto quedó más ancha y diversa que nunca.

La segunda lectura enfría la primera. De los cuatro debutantes y Nueva Zelanda, solo Cabo Verde pasó de ronda; Curazao cayó 7-1 ante Alemania y el resto se despidió en la fase de grupos sin ganar. El salto entre el recién llegado y la élite quedó a la vista en muchos marcadores.

Pero reducirlo a relleno sería injusto. Cabo Verde terminó invicto en su grupo, con un 0-0 ante España —a la postre campeona del mundo— que resumía el argumento a favor: una selección minúscula también puede competir. La expansión no garantiza espectáculo, pero amplía las historias posibles.

Hay un matiz que suele pasarse por alto. Con 16 plazas nuevas cabía esperar una avalancha de desconocidos, pero solo cuatro selecciones debutaron. El resto de cupos fue a nombres que volvían tras años fuera —Noruega, Irak, Haití— más que a territorios inéditos. El formato readmitió a viejos conocidos tanto como abrió puertas nuevas.

Detrás de las cuentas hay un debate que va más allá del césped. La FIFA defiende la expansión como palanca de desarrollo: más países con opciones reales significan más federaciones invirtiendo en su fútbol. Los críticos responden que un torneo que supera los cien partidos rebaja la exigencia media. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez.

El Mundial siempre ha sido un club exclusivo, y ampliarlo tenía un riesgo evidente: cambiar prestigio por cantidad. La primera edición de 48 no despejó del todo la duda, pero dejó una imagen difícil de discutir. Cuando un país de 525.000 habitantes empató con la futura campeona y se metió en dieciseisavos, la puerta ancha también dejó pasar historias.