Países Bajos y su maldición: tres finales sin copa

Países Bajos volvió a caer en penaltis en su peor Mundial. Repasamos las tres finales perdidas, la Naranja Mecánica y por qué sigue sin una estrella.

Jan Paul van Hecke se lamenta de la eliminación de Países Bajos ante Marruecos en la tanda de penaltis durante el Mundial 2026.
AP Photo/Dolores Ochoa

Países Bajos volvió a caer en penaltis, esta vez ante Marruecos, en su peor Mundial. La historia de la única gran selección que llegó tres veces a la final sin levantarla nunca.

El penalti que devolvió a Países Bajos a su pesadilla

El 29 de junio de 2026, en el Estadio BBVA de Monterrey, Países Bajos volvía a mirar al suelo. Cody Gakpo la había adelantado en el minuto 72, pero Issa Diop empató de cabeza en el 90+1 y Marruecos se llevó la tanda de penaltis por 3-2. La eliminación llegó en dieciseisavos de final.

Fue algo más que una derrota. Justin Kluivert, Quinten Timber y Crysencio Summerville fallaron sus lanzamientos ante un inmenso Yassine Bounou, y el penalti decisivo de Ismael Saibari dejó a la ‘Oranje’ fuera antes de octavos por primera vez en su historia. Su peor Mundial. Ninguna selección ha coqueteado tanto con la gloria mundialista para quedarse siempre sin ella.

Tres finales, tres derrotas, ninguna estrella

Entre 1974 y 2010, Países Bajos jugó tres finales del Mundial y perdió las tres. Cada una tuvo su propio verdugo, su propia herida y su propia sensación de injusticia. Ninguna dejó una estrella sobre la camiseta naranja.

Múnich 1974: la Naranja Mecánica que deslumbró y perdió

La selección de Rinus Michels llegó a la final del 7 de julio de 1974 como el equipo más admirado del torneo. Cinco victorias, un empate y un solo gol encajado avalaban a un conjunto cuyo fútbol total cambió la manera de entender este deporte.

Todo se torció muy pronto. Johan Neeskens marcó de penalti en el minuto 2, antes de que Alemania tocara el balón. Pero Paul Breitner empató también desde los once metros y Gerd Müller firmó el 2-1 antes del descanso.

Buenos Aires 1978: sin Cruyff y contra un país entero

Cuatro años después, Países Bajos repitió final, esta vez sin su gran estrella. Johan Cruyff no viajó a Argentina y durante décadas se especuló con un boicot a la dictadura militar. La verdad, que él mismo reveló en 2008, era otra: un intento de secuestro sufrido por su familia en Barcelona.

En el Estadio Monumental, el 25 de junio de 1978, Mario Kempes adelantó a Argentina y Dick Nanninga empató en el 829. En el descuento, Rob Rensenbrink estrelló en el poste el balón que habría dado el título. En la prórroga, Kempes y Daniel Bertoni sentenciaron el 3-1. Fue la segunda final perdida seguida, y de nuevo ante el anfitrión.

Johannesburgo 2010: la final más áspera

La tercera final, 32 años más tarde, fue la más violenta. La generación de Wesley Sneijder y Arjen Robben plantó una final de guerra ante España. Nigel de Jong le clavó los tacos en el pecho a Xabi Alonso y ni siquiera fue expulsado.

El árbitro Howard Webb mostró 14 tarjetas amarillas, récord en una final de un Mundial, y expulsó a John Heitinga en la prórroga. Con uno menos, los neerlandeses aguantaron hasta el minuto 116, cuando Andrés Iniesta empujó a España a su primera Copa del Mundo. El propio Cruyff criticó a su selección por traicionar su estilo, con un juego que definió como antifútbol.

Qué dice la maldición sobre esta Países Bajos

Aquí está la trampa de la palabra maldición: reconforta, pero explica poco. Las tres finales se perdieron con equipos que estaban entre los mejores del mundo: Alemania, Argentina y España. La eliminación de 2026, en cambio, llegó en dieciseisavos, sin una idea futbolística reconocible y nuevamente en una tanda de penaltis. No hubo gran generación a la que llorar.

Esa es la lectura incómoda para la afición. La maldición clásica era la de un fútbol deslumbrante que se topaba con el rival perfecto en el peor momento. Lo de 2026 se parece más a un declive. Perder una final ante España en la prórroga se puede contar como una gesta inacabada; caer en dieciseisavos no deja épica ninguna.

Las semifinales que también se escaparon

Entre final y final, Países Bajos coleccionó semifinales perdidas por el camino más cruel. En 1998, en Marsella, Ronaldo adelantó a Brasil y Patrick Kluivert empató a tres minutos del final. La tanda se la llevó Brasil por 4-2, con los fallos de Philip Cocu y Ronald de Boer.

En 2014, ante Argentina, ni siquiera hubo goles: 0-0 y otra tanda perdida. Sergio Romero detuvo los lanzamientos de Ron Vlaar y Wesley Sneijder, y la ‘Albiceleste’ se metió en la final. Dos semifinales seguidas, dos eliminaciones desde el punto de penalti.

¿Maldición o algo más?

Reducir todo a la mala suerte sería cómodo y falso. Hubo penaltis fallados, un poste en 1978 y rivales superiores en 1974 y 2010. Pero también decisiones, como la ausencia de Cruyff o una final de 2010 planteada desde el juego duro.

El dato más revelador sigue siendo el de los penaltis. Países Bajos encadena eliminaciones en tandas decisivas en 1998, 2014 y 2026. Tres generaciones distintas, el mismo desenlace.

Las camisetas de campeones del mundo llevan una estrella bordada por cada título. La naranja, tras deslumbrar a varias generaciones y perder tres finales, sigue sin ninguna. Y en 2026, por primera vez, ni siquiera hizo falta una final para confirmar la maldición.