El Leganés acumula cuatro derrotas consecutivas y cuatro jornadas sin ver portería. Rubén Albés ha sido destituido y Luis Carrión llega para intentar cambiar la mala dinámica en la que se encuentra el conjunto pepinero.

Una historia que se repite

Han pasado únicamente dos meses de competición, pero LaLiga Hypermotion ya ha dejado la primera decepción en lo que va de campeonato. Las notas, por supuesto, en junio. Pero siguiendo con el símil escolar, este niño llamado Leganés, con potencial para ser un pequeño prodigio durante el curso, ha suspendido una cantidad ingente de asignaturas antes de acabar el primer trimestre.

No nos engañemos. La clasificación durante las primeras diez jornadas no es en absoluto vinculante. Casi anecdótica, debería ser el último yacimiento al que acudir para extraer conclusiones. Pero en el caso del conjunto pepinero, es una escueta radiografía de lo poco que está dejando sobre el terreno de juego a pesar de los grandes fichajes que ha realizado tras una temporada en la que se salvó agónicamente en la última jornada.

Ahora, como en la campaña pasada, la historia se repite: buena plantilla, técnico con experiencia en la categoría y poco a lo que agarrarse sobre el terreno de juego. Contra el Córdoba tuvo un buen arranque de partido, pero duró escasos minutos. Un patrón identificable en muchos partidos del Leganés. Todavía no ha tenido un encuentro convincente ni ha competido con continuidad a lo largo de los noventa minutos, a pesar de que comenzó la temporada con buenos resultados.

En Girona y Oviedo pudo presumir de realizar un ejercicio de supervivencia admirable, sacando cuatro de seis puntos. Contra Las Palmas consiguió un punto, aunque mereció más. Y contra el Eldense no jugó un gran encuentro a pesar de que logró sumar de tres. Desde entonces, solo ha podido meterse en el bolsillo tres puntos de dieciocho posibles. Un bagaje muy pobre para un potencial candidato a la promoción de ascenso.

Los pecados capitales del Leganés

La sensación de involución ha perseguido al destituido Rubén Albés, cuyo equipo se ha mostrado impotente en ataque y en defensa. El gallego ha insistido en una idea que no ha funcionado. Ha ido probando diferentes opciones, cambiando piezas de sitio pero sosteniendo el sistema 3-4-3. Empezando por la portería, donde arrancó el curso Raúl Fernández como titular y, tras su expulsión en Oviedo, se hizo con el sitio un irregular Luca Zidane.

En la criticada línea de tres centrales, el rendimiento individual hasta la fecha está siendo decepcionante, particularmente en los duelos contra los delanteros y con la insistencia permanente en recular hasta los límites del área en lugar de encimar al lanzador. Albés ha alineado a todas sus piezas, incluso moviéndolas a diferentes perfiles sin encontrar una defensa estable y funcional.

En los carriles y en el centro del campo, el ‘Lega’ ha encontrado una de las pocas certezas de la temporada. Naim García está rindiendo a buen nivel con toda la banda para él, con dos goles y una asistencia. Y en la zona medular, Miguel Atienza, Yassine Kechta e Ismaël Gharbi (habitualmente escorado a banda, con libertad para moverse por el centro) tienen calidad para funcionar, aunque de momento no esté siendo así.

Porque con el balón está siendo un equipo que no genera rupturas. Muy previsible, con poca producción ofensiva y con un desgaste emocional que termina desembocando en centros laterales al área en situaciones poco prolíficas, donde el ‘Lega’ no ha sido capaz de ganar amplitud ni altura suficiente para hacer daño. Y arriba, ningún delantero está dando un nivel para ser indiscutible. Ni siquiera Álvaro Morata, el fichaje estrella de la temporada en Segunda División.

Un Morata desconectado

La viva imagen de la mala situación del Leganés la escenifica mejor que nadie el excapitán de la selección española. Aún no ha cuajado un buen partido con la camiseta del Leganés. Todavía no ha marcado su primer gol y el pasado viernes terminó expulsado contra el Córdoba después de salir demasiado revolucionado en la segunda parte desde el banquillo. Eder Mallo le mostró dos amarillas absurdas, impropias de un veterano campeón de Europa que está a punto de cumplir 34 años.

Butarque ya mandó un aviso al exjugador del Atlético de Madrid en forma de tímidos pitos el día del Castellón pero, sin duda, contra el Córdoba tocó fondo. Por fortuna para él, llega un técnico que otorga una importancia capital a la comunicación, a la psicología y a la gestión del grupo. Una de sus primeras tareas va a ser recuperar el ánimo del vestuario y trabajar en levantar el de un futbolista que necesita encontrarse.

Una oportunidad de oro para Luis Carrión

El ‘Lega’ tiene tiempo de sobra para reconducir su situación. Para ello, el elegido es Luis Carrión, quien debe aprovechar esta oportunidad para relanzar su carrera tras su último fracaso en Oviedo. Probablemente, cambiará el estilo, el esquema y el ánimo de un equipo hundido.

En el horizonte, el Mallorca. Casualmente, el verdugo de Rubén de la Barrera en la UD Las Palmas hace poco más de una semana. Dicen que a entrenador nuevo, victoria segura. Sin embargo, el ‘Lega’ necesita algo más que tres puntos antes de que la vorágine de la lucha por la salvación se lo trague como ocurriera la pasada temporada. Porque LaLiga Hypermotion avisa una vez, pero la siguiente puede no ser tan misericordiosa.