La Fórmula 1 lleva todo 2026 rehaciendo su calendario sobre la marcha. Dos grandes premios cancelados, uno mudado de país y otros dos que la propia Fórmula 1 ya ha confirmado, aunque con reservas, tras meses de dudas.

Lo que ya se perdió: Baréin y Arabia Saudí

El primer golpe llegó al principio de la temporada. La escalada del conflicto en Oriente Medio, con Irán, Israel y Estados Unidos implicados, obligó a cancelar los grandes premios de Baréin y Arabia Saudí por motivos de seguridad y por la imposibilidad de garantizar la logística de equipos y personal.

La Fórmula 1 recuperó uno de los dos con una solución sin precedentes: trasladar el Gran Premio de Baréin a Sepang, en Malasia, manteniendo el nombre original de la carrera. Se corrió del 2 al 4 de octubre, nueve años después de que la Fórmula 1 abandonara el circuito malasio.

La victoria fue para Max Verstappen, en una carrera marcada por la lluvia, por delante de Kimi Antonelli y de Lewis Hamilton, que remontó desde la decimoctava posición hasta el podio.

Con ese rescate, el campeonato se quedó en 23 carreras en lugar de las 24 previstas. Arabia Saudí no se recuperó en ningún otro trazado.

Catar y Abu Dabi: la decisión que por fin llegó

El calendario oficial mantiene el Gran Premio de Catar del 27 al 29 de noviembre en Lusail y el de Abu Dabi del 4 al 6 de diciembre como final de temporada. Los dos siguen listados y los dos tienen las entradas vendidas.

Durante meses no hubo confirmación. El consejero delegado de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, dijo en julio que la decisión no se tomaría antes de mediados de septiembre y que hasta entonces ambas carreras seguían confirmadas. La fecha límite que se manejaba era el 15 de septiembre, entre el Gran Premio de España en Madrid y el de Azerbaiyán.

La posición pública ha sido siempre la misma: tomarse el máximo tiempo posible, mantener contacto semanal con los equipos y decidir solo cuando las condiciones garanticen la seguridad y la operativa completa. La FIA ha añadido que también consulta a gobiernos y promotores locales.

Esa fecha pasó sin anuncio. Varias fuentes del paddock apuntaron entonces a que la decisión podía irse a octubre para dar el máximo margen posible a dos carreras previstas para el 29 de noviembre y el 6 de diciembre, con la expectativa extendida entre los equipos de que acabaran cancelándose.

El 16 de septiembre llegó además una señal contradictoria: la Fórmula 1 publicó el calendario de 2027 con 24 carreras y las cuatro citas de Oriente Medio dentro, arrancando en Baréin el 14 de marzo. La FIA acompañó el anuncio diciendo que sigue vigilando la situación en la región junto al promotor y a las autoridades locales.

La respuesta llegó finalmente el 3 de octubre, en pleno fin de semana de Sepang. Domenicali confirmó a Sky Sport Italia que Catar y Abu Dabi seguirán siendo las dos últimas citas del campeonato, «basándonos en las garantías que hemos recibido».

Lo planteó como el plan vigente, no como una garantía blindada: ambas carreras siguen en el calendario «por el momento», condicionadas a que la situación de seguridad se mantenga.

El plan B que queda en reserva: Europa, con Imola señalada

Si las dos carreras caen, el campeonato necesita al menos un sustituto y no puede ser Las Vegas: la Fórmula 1 ya descartó convertir esa cita en un fin de semana doble. La alternativa que más suena es europea.

El nombre que aparece en todas las quinielas es Imola, que salió del calendario después de 2025 y cuyos responsables se han ofrecido públicamente como solución para el final de temporada. Portimão figura como la otra opción manejada.

Domenicali la describió como el circuito listo para un caso de fuerza mayor antes de una fecha límite, no como el plan que se vaya a activar mientras las garantías de seguridad se mantengan.

Que un circuito europeo decida un Mundial en diciembre sería inédito en el calendario moderno, pero la referencia de que es posible ya existe: el propio traslado de Baréin a Sepang demostró que la Fórmula 1 puede mover una carrera de continente conservando su identidad comercial.

Por qué una carrera no se mueve en dos semanas

La razón por la que existe una fecha límite y no se puede decidir sobre la marcha es logística. Un gran premio mueve cientos de toneladas de material y más de mil personas, con vuelos chárter, aduanas y permisos que se contratan con meses de antelación.

A eso se suma la parte del promotor. Un circuito que recibe una carrera de sustitución necesita tiempo para homologar instalaciones, contratar personal y vender entradas, y ninguna de esas tres cosas se improvisa en un mes, menos aún en diciembre.

Por eso el caso de Sepang funcionó: la decisión se tomó con margen y el circuito ya estaba homologado y en activo para MotoGP. Trasladar Baréin fue posible porque había meses por delante, no porque fuera sencillo.

Lo que este año deja para el futuro

Las consecuencias van más allá de 2026. El propio grupo propietario de la Fórmula 1 ha visto caer sus ingresos por las alteraciones del calendario, y eso pesa en la estrategia de sedes de los próximos años.

La lectura de fondo es que la categoría había concentrado demasiadas carreras en una misma región. Con Baréin, Arabia Saudí, Catar y Abu Dabi, cuatro de las 24 citas dependían de la estabilidad de una sola zona, y las cuatro se han visto afectadas en el mismo año.

De ahí que la lista de circuitos europeos de reserva —Imola, Portimão— haya vuelto a la conversación después de años saliendo del calendario por motivos económicos. Un circuito disponible vale más de lo que parece cuando hay que improvisar.

El precedente que la F1 no ha querido seguir

Otros campeonatos decidieron antes y en sentido contrario. El Mundial de Resistencia sacó su final de Oriente Medio y se quedó en Europa: canceló la ronda de Catar y la sustituyó por las 6 Horas de Barcelona, el 18 de octubre, con Monza el 8 de noviembre.

Domenicali citó expresamente ese caso al explicar por qué la Fórmula 1 no había tomado la misma decisión. El argumento es económico tanto como deportivo: Catar y Abu Dabi están entre los promotores que más pagan por acoger una carrera, y cancelar tiene consecuencias en contratos de televisión y en patrocinadores del campeonato.

La crítica, desde dentro del paddock y desde fuera, apunta a los tiempos. Haber llegado a octubre sin saber dónde se decidiría el campeonato complicó la planificación de equipos, pilotos y aficionados durante semanas.

Hay además un agravante que no es menor: las entradas de las dos carreras están vendidas. Cancelar a estas alturas obliga a devolver el dinero de dos grandes premios completos y a gestionar viajes ya contratados por aficionados de medio mundo.

Con todo, el balance de la temporada ya está escrito: entre cancelaciones, traslados y decisiones pendientes, 2026 deja el calendario más improvisado que ha tenido la categoría en décadas, y lo hace justo en el año del cambio de reglamento técnico.

Para el seguidor, la consecuencia práctica es sencilla de resumir: el calendario ya tiene respuesta, aunque no blindada. Catar y Abu Dabi siguen confirmadas como las dos últimas citas, pero la propia Fórmula 1 ha dejado claro que la decisión depende de que la situación de seguridad no cambie.

Lo único cerrado del tramo final es lo que ya se ha corrido. Dónde se entregará el título de 2026 apunta hoy a Abu Dabi, el 6 de diciembre, aunque el propio campeonato admite que esa respuesta podría revisarse si las garantías que ha recibido dejan de sostenerse.