El modelo Voulgaris permite al Castellón soñar con el ascenso

Bob Voulgaris y el CD Castellón: cómo el big data, el análisis de datos futbolísticos y la búsqueda de talentos inspirada en 'Moneyball' están transformando la contratación de jugadores en el club, lo que les está haciendo más fuertes esta temporada.

Jari Vlak y Alberto Jiménez se abrazan durante el partido entre la Real Sociedad B y el Castellón de LaLiga HyperMotion 2026/27.
Foto: IMAGO / AgenciaLOF

Desde su vuelta a Segunda, el Castellón se ha convertido en un animador indiscutible de la categoría por su propuesta de juego valiente y vertical. Sin embargo, en el último año ha pasado de ser simplemente un equipo divertido a un serio candidato al ascenso.

Del descenso al liderato, pasando por el playoff en un año

Líder y único invicto de LaLiga Hypermotion. Pocos se lo habrían imaginado hace un año, cuando el conjunto albinegro apenas había sumado dos puntos en cinco jornadas y Johan Plat terminó dejando el banquillo. Aquella semana cambió la historia del club: Pablo Hernández tomó el mando del banquillo de Castalia. Un punto de inflexión para el Castellón, que terminó el curso colándose en el playoff.

La revelación del campeonato pasado ya no pide permiso para pelear por el ascenso. Ha empezado la temporada absolutamente intratable: 13 puntos de 15 posibles. Además, con la victoria ante el Girona en Montilivi, el Castellón ha ganado sus tres primeros desplazamientos del campeonato.

Cuando un equipo humilde, crecido desde las catacumbas del fútbol, evoluciona cada temporada y da continuidad a un proyecto deportivo basado en un modelo muy definido es porque se están haciendo muy bien las cosas de forma sostenida en el tiempo. Porque el Castellón cada año se reinventa sin abandonar su idea de captar talento, desarrollarlo y competir desde una estructura deportiva basada en los datos.

Las piezas cambian, la identidad se mantiene

Cipenga, Vertrout, Chirino, Crettaz, Raúl Sánchez (que volvió el invierno pasado), Van den Belt… La lista de jugadores que han brillado en Castalia los últimos años y que han terminado saliendo a otros clubes cada vez es más larga. El último, Álex Calatrava, que ha dejado 5 millones de euros tras su salida al Espanyol, la venta más cara de la historia del club.

No son simplemente buenos jugadores que se han marchado. Es un ciclo que se repite todas las temporadas, vendiendo caro para volver a invertir sin hipotecar el proyecto. Y la prueba más evidente es que con tan solo dos años en la categoría de plata, ya es el sexto límite salarial más alto (con algo más de 15 millones), lo que le permite tener una mejor posición negociadora con respecto a otros clubes.

Para la mayoría del público, algunos jugadores que llegan para reforzar al conjunto ‘orellut’ son perfectos desconocidos procedentes de ligas exóticas. Este verano han firmado un total de 14 futbolistas. Desde jugadores jóvenes de canteras potentes hasta futbolistas que ya conocen la categoría pasando por la prolífica y recurrente escuela holandesa. Sin embargo, el Castellón no pierde su identidad en medio de cada reconstrucción.

El equipo mantiene una personalidad competitiva reconocible. No duda en ir a buscar al rival a las inmediaciones del área sin balón ni en querer la pelota para construir un ataque vertical y dinámico. Independientemente de los jugadores que compongan la plantilla, la filosofía de juego se mantiene desde tiempos de Dick Schreuder, pero con Pablo Hernández compite y defiende mejor. Es capaz de controlar los partidos sin necesidad de enloquecerlos.

Sin embargo, hay un gran debe en el conjunto ‘orellut’: marca pocos goles para todas las ocasiones que genera. Siendo el segundo equipo con mayor número de lanzamientos a puerta de la liga y el segundo con mayor posesión de balón, sorprende que no haya sido capaz de marcar más de 7 goles en 5 partidos.

Si tuviera un delantero de mayor nivel, capaz de convertir todo ese volumen ofensivo en cifras, el Castellón sería imparable. Perfiles rápidos como el de Ousmane Camara son necesarios en este modelo de juego, pero si el equipo de Pablo Hernández consigue mejorar en la definición (ya sea potenciando lo que tiene o fichando en invierno), habrá corregido su principal carencia.

El modelo Voulgaris basado en el big data

Seguro que Haralabos Voulgaris ya está trabajando en encontrar un perfil de estas características, al más puro estilo Moneyball. La forma de buscarlo se sale de lo habitual en el mundo del fútbol tradicional.

Porque Voulgaris no es un presidente cualquiera. Su conocimiento estadístico le llevó a ganar mucho dinero identificando patrones en la NBA para apostar a que se cumplirían. Mark Cuban lo fichó para los Dallas Mavericks antes de que Voulgaris adquiriese el Castellón, donde trasladó al fútbol esa filosofía. El análisis de datos es parte de un modelo predictivo que busca encontrar jugadores con unas características que puedan encajar en su contexto táctico para poder desarrollarlos y aumentar su valor.

Esto significa que un jugador puede tener unos números excelentes y no ser interesante si sus características no encajan con el modelo de juego. Voulgaris busca identificar aquellos que mejor relación guardan entre coste, rendimiento, encaje y potencial plusvalía. Así, el trabajo de scouting parte con un filtro que le permite encontrar al candidato perfecto tras un cribado previo.

Un Castellón de cine

Este equipo parece vivir en una continuación del curso pasado, mirando por el retrovisor al resto desde muy pronto. El Castellón hace tiempo que dejó de comportarse como un recién ascendido. Ahora es un firme candidato al ascenso, capaz de sostener ese rol durante varias temporadas si no se consiguiera el objetivo. No le harán una película protagonizada por Brad Pitt, pero el proyecto de Voulgaris con el Castellón es Hollywood puro. Cojan palomitas y disfruten.