El Mundial vuelve a Montreal 52 años después: la previa de la cita del Mont Royal

El Mundial de ruta se disputa en Montreal del 20 al 27 de septiembre con 13 pruebas. Recorridos, el circuito del Mont Royal y por qué vuelve Montreal.

Remco Evenepoel rueda con el maillot rojo de líder por la plaza de Cibeles en la última etapa de la Vuelta 2022
Remco Evenepoel, con el maillot rojo de líder, en el paso del pelotón por la plaza de Cibeles durante la Vuelta a España de 2022. IMAGO / frontalvision.com

El ciclismo cierra su temporada al otro lado del Atlántico. El Mundial de ruta se disputa en Montreal del 20 al 27 de septiembre, con 13 pruebas y cerca de 1.000 corredores.

La cita reúne a las categorías élite, sub-23 y júnior, tanto masculinas como femeninas, en un programa que incluye contrarrelojes individuales, carreras en línea y el relevo mixto por equipos.

Es el mayor acontecimiento deportivo organizado en la ciudad desde los Juegos Olímpicos de 1976 y devuelve el arcoíris a Canadá medio siglo después.

Por qué Montreal

La ciudad tiene más historia ciclista de la que suele recordarse. En 1974 acogió el primer Campeonato del Mundo de ruta disputado fuera de Europa, el que ganó Eddy Merckx para cerrar Giro, Tour y arcoíris el mismo año, y ahora repite 52 años después.

Su vínculo actual con el pelotón pasa por dos carreras. El Grand Prix Cycliste de Québec y el de Montréal son las únicas pruebas del UCI WorldTour disputadas en América, y se celebran cada septiembre.

Ese circuito habitual es, además, prácticamente el mismo que decidirá el Mundial. El trazado del Mont Royal se usa desde 2010 para el GP de Montreal y por ahí pasó también la prueba en ruta de los Juegos de 1976, así que el pelotón lo conoce bien.

La UCI ha jugado con esa familiaridad. Ha puesto el circuito a disposición de los ciclistas en la plataforma virtual MyWhoosh, socio principal del evento, para que se pueda rodar desde casa.

El recorrido de la prueba reina

La carrera en línea masculina de élite suma 273,7 kilómetros y 3.803 metros de desnivel, y se divide en dos partes muy distintas. La primera es de aproximación, y la segunda decide el título.

El tramo inicial sale de Brossard, del Quartier DIX30, y recorre unos 112 kilómetros llanos por la región de Montérégie, entre ríos, colinas y zonas agrícolas, con el Mont Saint-Hilaire como única dificultad reseñable.

Después, el pelotón cruza el puente Samuel-De Champlain rumbo a la ciudad. Es la primera vez que ese puente se utiliza en un evento deportivo.

El desenlace llega en el circuito del Mont Royal, de 13,4 kilómetros y 269 metros de desnivel por vuelta. Los hombres darán 12 vueltas y las mujeres, ocho.

La carrera femenina de élite arranca en ese mismo punto de Brossard y suma 180,4 kilómetros y 2.570 metros de desnivel, una cifra que la convierte en una prueba de desgaste puro.

Las contrarrelojes

Las pruebas contra el crono tienen su propio escenario y comparten recorrido para hombres y mujeres de élite, algo que no ocurría desde Wollongong 2022. Son 39,2 kilómetros con apenas 220 metros de desnivel, la crono más larga que han corrido ellas en un Mundial.

El trazado es rápido y técnico, y recorre algunos de los puntos más reconocibles de la ciudad. Pasa por el Viejo Montreal, por el circuito Gilles Villeneuve y por el parque Jean-Drapeau.

Ese circuito automovilístico es el mismo que acoge el Gran Premio de Canadá de Fórmula 1, y aporta un tramo de asfalto perfecto y sin tráfico.

El parque Jean-Drapeau, por su parte, se creó para la Expo 67 y ocupa dos islas en mitad del río San Lorenzo, a las que se accede cruzando el puente de la Concordia.

El programa incluye también el relevo mixto por equipos, una prueba relativamente nueva que combina a hombres y mujeres de una misma federación en una contrarreloj por relevos.

Esa prueba se ha consolidado en los últimos Mundiales. Reparte un maillot arcoíris por país y da minutos de protagonismo a especialistas que rara vez lo tienen.

Un Mundial con aroma de clásica

El perfil del recorrido apunta a un tipo de corredor muy concreto. Es un terreno selectivo, ideal para ciclistas explosivos, fondistas con capacidad en repechos y clasicómanos resistentes.

La comparación que más se repite en el pelotón es esa: un Mundial con aroma de clásica. No lo decide una montaña larga, sino la acumulación de repechos.

El circuito encadena tres cotas por vuelta y ninguna es larga: la Voie Camillien-Houde, el Chemin de la Polytechnique, con rampas por encima del 11%, y el falso llano de la Avenue du Parc. Repetidas 12 veces, y con 3.803 metros acumulados, producen una selección brutal.

La llegada, además, es en cuesta. La meta está en la Avenue du Parc (la misma para las 13 pruebas) y los últimos 500 metros suben al 4%, lo que descarta un sprint masivo.

La organización ha diseñado además un recorrido con intención turística. El trazado atraviesa la región de Montérégie, conocida por sus huertos y por sus festivales de la manzana, muy habituales en otoño en Quebec.

El marco del Mont Royal

El parque que da nombre al circuito tiene su propia historia. Se inauguró en 1876 y lo diseñó Frederick Law Olmsted, el mismo arquitecto paisajista que creó Central Park.

Ese entorno urbano y arbolado es el que da al Mundial su imagen. Un circuito dentro de la ciudad, con público a pie de carretera y con una montaña en mitad del casco urbano.

El formato de circuito repetido tiene además una ventaja televisiva evidente. Permite seguir la selección vuelta a vuelta y concentra el público en pocos kilómetros.

La ubicación del Mundial al final del calendario tiene además una consecuencia sobre el pelotón. Muchos corredores llegan con una gran vuelta en las piernas y con la temporada muy avanzada.

Ese desgaste explica por qué los Mundiales de septiembre suelen dar ganadores inesperados. La forma en esas fechas es tan importante como el nivel de base.

Cómo llega el pelotón

El calendario ha colocado la mejor preparación posible justo antes. El GP de Québec y el GP de Montréal se disputan una semana antes del Mundial, y el segundo sobre un terreno casi idéntico.

Eso convierte a esas dos carreras en una referencia de forma inmejorable. Quien vaya bien allí llega avisando al Mundial.

La UCI ya ha publicado el reparto de plazas por país para las pruebas en línea, el documento que define cuántos corredores puede alinear cada federación.

Y hay una ausencia que lo cambia todo. Tadej Pogacar, campeón en Kigali 2025, no defenderá el arcoíris: se cayó en la Vuelta a España y dio por terminada la temporada. Sin él en la salida, el Mundial se queda sin su dominador de los últimos años.

Con ese cuadro, el de Montreal se presenta como una carrera abierta. No hay un solo favorito claro, y el recorrido admite varios tipos de ganador.