Cañizares pide plenos poderes para Braulio en el Valencia: «Los demás solo pueden entorpecer»

El exguardameta analiza en 'Segunda Jugada' el despido de Corberán, la reacción inmediata con Óscar Sánchez y el reto que tiene Braulio Vázquez por delante: "Si alguien sabe de fútbol ahí, es él".

Santi Cañizares, en una imagen de archivo, durante un partido entre el FC Barcelona y el Valencia CF en septiembre de 2006.
Foto: IMAGO / Pressinphoto

Santi Cañizares analiza en Segunda Jugada, el podcast de Relevo, la nueva crisis del Valencia tras el despido de Corberán. El exguardameta confía en Braulio Vázquez, pide experiencia para el banquillo y señala a la estructura del club como el verdadero problema.

El Valencia ha vuelto a pulsar el botón de reinicio. Carlos Corberán ya no está, Óscar Sánchez consiguió en Vitoria la primera victoria liguera y Braulio Vázquez ha regresado para reconstruir un área deportiva que vuelve a empezar prácticamente desde cero. Para Cañizares, sin embargo, el gran cambio no será únicamente acertar con el próximo entrenador: el Valencia necesita permitir trabajar a quien sabe de fútbol.

El exguardameta valencianista analizó la situación del club en el nuevo episodio de Segunda Jugada, y fue especialmente contundente al hablar de la llegada de Braulio. «Si hay alguien que sabe de fútbol ahora mismo en el entorno del Valencia Club de Fútbol, te diría que solamente es uno, que es Braulio Vázquez», afirmó.

«Dejadle a Braulio trabajar libremente»

El Valencia anunció oficialmente la contratación de Braulio Vázquez como nuevo director deportivo, un regreso a una casa en la que ya desempeñó ese cargo entre 2010 y 2013. Después llegaron nueve temporadas en Osasuna, donde construyó una estructura estable antes de aceptar el reto de volver a Mestalla.

Cañizares entiende el movimiento también desde una perspectiva personal. La familia de Braulio continúa vinculada a Valencia y su hijo, Jesús Vázquez, juega en el club. Un contexto que ayuda a explicar por qué abandona una situación consolidada en Pamplona para introducirse en una institución mucho más convulsa.

Pero, una vez dentro, el mensaje del exinternacional es inequívoco: Peter Lim debe otorgarle margen real de decisión. «Deben dejar a Braulio trabajar libremente, por favor, porque los demás lo único que pueden hacer es entorpecer», reclamó Cañizares.

El precedente al que mira es el de Mateo Alemany. Su receta pasa por fijar unas líneas económicas y permitir después que el responsable deportivo decida dentro de ellas: «Este es el límite salarial, gástatelo como quieras, ejecuta lo que tengas que ejecutar, no te pases». Para Cañizares, volver a ese reparto de responsabilidades supondría uno de los mayores avances posibles respecto a los últimos años.

Aguirre o Arrasate: primero hay que «apagar el fuego»

La primera gran decisión de Braulio será el banquillo. El club busca entrenador después del mal inicio liguero con Corberán y su posterior despido, y Cañizares valora especialmente que los nombres asociados al puesto tengan experiencia contrastada en Primera.

Javier Aguirre y Jagoba Arrasate aparecen entre los perfiles que más convencen al exguardameta. No porque garanticen el éxito («ningún entrenador lo hace», según Cañizares), sino porque considera que la situación actual exige personalidad, experiencia y capacidad para manejar un vestuario en crisis.

La comparación resume perfectamente su postura: «Si hay que elegir entre un bombero y un arquitecto, yo siempre prefiero el arquitecto, pero cuando no tengo fuego. Cuando tengo fuego necesito primero apagarlo«.

Ahí Aguirre encaja particularmente bien. Cañizares lo define como «un tío estimulante», un entrenador capaz de «levantar moral, levantar equipos y levantar el ego» en un vestuario que viene de sufrir. Arrasate, por su parte, le parece igualmente capacitado y quizá más asociado a la construcción de un proyecto a medio plazo.

La reacción de Vitoria y el efecto del cambio

Antes de que llegue el nuevo entrenador, Óscar Sánchez ya consiguió una primera respuesta. El técnico del Mestalla tomó el mando de forma interina y el Valencia ganó 0-1 en Mendizorroza, en un partido que el exportero che utiliza para explicar el efecto inmediato que los cambios han tenido históricamente en el club.

«Era previsible que una vez cambiado de estructura el jugador cogiera energía nueva», explicó. El patrón, según Cañizares, ya ocurrió con Baraja y posteriormente con Corberán: llega un entrenador, el equipo reacciona y, con el paso del tiempo, la propia estructura acaba desgastando al profesional.

Por eso concede valor al triunfo de Vitoria sin convertirlo todavía en una solución. «Es muy distinto perder un partido pudiéndolo ganar que perder partidos cuando lo único que puede cambiar es si pierdes por uno o por tres», resumió. Su impresión es que, al menos a corto plazo, no debería volver a verse un Valencia tan desactivado como el de algunas derrotas recientes.

«El problema del Valencia es un problema de estructura»

Ese es el diagnóstico que atraviesa toda su intervención. Para Cañizares, cambiar de entrenador o de director deportivo puede provocar un rebote, pero no resuelve por sí mismo lo que sucede en el club: «Yo creo que el problema del Valencia es un problema de estructura«.

Y esa estructura no termina en los fichajes. Cañizares reivindica una concepción mucho más amplia de la dirección deportiva: gestionar la relación entre entrenador y jugadores, garantizar que el futbolista disponga de las herramientas necesarias, cuidar el entorno médico y físico, y construir un contexto en el que quien juega solo tenga que preocuparse de rendir.

Ahí aparece otra de sus grandes preocupaciones: las lesiones. El exguardameta rechaza explicarlas únicamente desde la mala fortuna y cree que Braulio tendrá que evaluar también preparación física, fisioterapia, recuperación y servicios médicos. «Esto no puede ser suerte», insistió al repasar la cantidad de problemas físicos acumulados.

Un Valencia que todavía puede escapar del incendio

Pese a la dureza del diagnóstico, Santi Cañizares no considera que el Valencia tenga una plantilla condenada al descenso. Cree que existen equipos con menos herramientas y que Mestalla sigue proporcionando una ventaja competitiva siempre que el conjunto responda con intensidad.

Pero la oportunidad que abre Braulio exige algo diferente a los anteriores cambios de nombres. El exinternacional español recuerda la etapa de Mateu Alemany y Marcelino como demostración de que incluso bajo la actual propiedad puede construirse un proyecto competitivo cuando los profesionales disponen de autonomía: una Copa del Rey y dos clasificaciones consecutivas para Champions fueron el resultado.

Ahora la urgencia es mucho mayor. Braulio debe elegir entrenador sin mercado abierto, preparar ya enero y reconstruir departamentos que Cañizares considera fundamentales para sostener al equipo. Por eso su petición a Singapur no puede ser más sencilla: marcar los límites económicos y apartarse de las decisiones futbolísticas.

«Si solamente hay uno que sabe de fútbol, yo confiaría en él», concluyó. En un Valencia acostumbrado durante años a cambiar piezas sin terminar de cambiar el mecanismo, Cañizares cree que la verdadera novedad no sería que Braulio tomara decisiones, sino que esta vez le dejaran hacerlo.

La conversación completa con Santi Cañizares forma parte del nuevo episodio de Segunda Jugada, el podcast de Relevo, en el que la situación del Valencia, la llegada de Braulio Vázquez a la dirección deportiva, la búsqueda de entrenador del cuadro che, el análisis de la zona alta y baja de LaLiga y el próximo ganador del Balón de Oro son algunos de los temas que se tratan.