La NBA pide por Las Vegas casi 20 veces lo que cuesta entrar en su liga europea
La junta de gobernadores se reúne este mes en Nueva York sin haber votado nada: qué cambia en calendario, draft y reparto si la liga llega a 32 equipos.
La NBA quiere unos 9.000 millones de dólares por la franquicia que podría nacer en Las Vegas. Por una plaza permanente en la liga europea que ella misma está montando con la FIBA pide 500. El mismo dueño, dos precios distintos.
La distancia no es un capricho contable. Explica qué está comprando cada uno de los dos proyectos y por qué el proceso de expansión estadounidense, abierto en marzo, sigue sin una sola votación en firme. La junta se reúne este mes en Nueva York.
Lo que la NBA ha votado de verdad hasta ahora
El 25 de marzo de 2026, la Junta de Gobernadores aprobó por unanimidad, con los 30 votos a favor, explorar la entrada de dos franquicias en Seattle y Las Vegas. Explorar no es aprobar nada: fue un permiso para negociar, no un alta.
La votación que cuenta llegará después y necesita 23 de los 30 gobernadores. Adam Silver ha repetido desde entonces que la liga puede terminar el año sin añadir a nadie. Silver no ha prometido ningún equipo, solo una respuesta antes del 31 de diciembre.
El trabajo lo lleva PJT Partners, el banco que asesora a la liga. En agosto pidió a los interesados una primera carpeta con socios, estructura de capital y precio. Las Vegas tiene una segunda ronda a mediados de septiembre; Seattle, de momento, solo una.
9.000 millones por Las Vegas, 500 por Madrid
La horquilla que Silver trasladó a sus dueños en marzo iba de 7.000 a 10.000 millones de dólares por franquicia. Cinco meses después, las fuentes del sector sitúan Las Vegas cerca de los 9.000 y Seattle bastante por debajo. El mercado manda sobre el cartel.
En Europa el mismo comprador paga otra cosa. La NBA y la FIBA cerraron el 30 de junio las ofertas por las 12 franquicias permanentes de su liga continental con un rango pedido de 500 a 1.000 millones. Casi 20 veces menos por plaza.
La diferencia no mide el tamaño del mercado, mide qué se compra. En Estados Unidos se compra 1/32 de un negocio con 76.000 millones de dólares de derechos de televisión firmados hasta 2036. En Europa se compra un proyecto que todavía no ha jugado un partido.
El contraste tiene otro efecto. La liga europea, que arrancaría en el otoño de 2027 —con 12 plazas permanentes y un tamaño total que las fuentes sitúan entre 10 y 16 equipos—, recibió más de 20 ofertas repartidas por 12 ciudades objetivo, Madrid y Barcelona incluidas. Sobró demanda al precio pedido, algo que en Las Vegas todavía no está claro.
Las cuentas que tienen que salirles a 30 dueños
Para los propietarios actuales, expandirse es vender parte de su propio negocio. Cada club pasa de controlar el 3,33% de la liga a quedarse con el 3,13%, y esa décima se aplica a todos los ingresos futuros. La dilución es para siempre.
El cheque, en cambio, se cobra una vez. Con dos entradas en la parte alta de la horquilla, el reparto deja alrededor de 500 millones de dólares por franquicia existente, según los cálculos de USA Today. Un pago único contra una renta perpetua.
Ese es el cálculo que todavía no cierra. Una fuente de la liga resumía en agosto a ESPN que, si la votación se celebrase hoy, no saldría adelante. Faltan votos, no faltan candidatos: el problema es el precio, no el interés.
El precedente ayuda a medir el salto. La última ampliación fue en 2004, cuando Robert L. Johnson pagó 300 millones de dólares por los Charlotte Bobcats. La cuota se ha multiplicado por 30 en 22 años, sin que la liga haya crecido un solo equipo.
Qué se rompe en el calendario con 32 equipos
La liga juega 82 partidos con una fórmula que solo funciona con 30 equipos: cuatro contra cada rival de división, tres o cuatro contra el resto de la conferencia y dos contra cada equipo del otro lado. Con 32 la cuenta no sale.
La salida que se maneja son ocho divisiones de cuatro equipos en lugar de las seis actuales de cinco. Como la NBA Cup improvisa dos partidos por equipo, solo 80 de los 82 se programan en verano. Ese hueco cuadra el reparto.
Hay un efecto colateral geográfico. Seattle y Las Vegas caen en el Oeste, así que una franquicia occidental tendría que mudarse al Este para dejar 16 y 16. Minnesota y Memphis son los candidatos que más suenan en los planes que circulan.
Los play-offs no cambian de forma. Seguirían clasificándose 10 equipos por conferencia, seis directos y otros cuatro al play-in, de modo que el porcentaje de plantillas que llegan a abril baja del 66% al 62%. Más equipos, misma puerta estrecha.
El draft de expansión: ocho protegidos y uno expuesto
Las plantillas nuevas se arman con un draft de expansión, y el marco viene del convenio colectivo. Cada club protege hasta ocho jugadores, tiene que dejar al menos uno expuesto y no puede perder más de uno. Un jugador por equipo, máximo.
Es el mismo mecanismo que se usó con Charlotte en 2004 y explica por qué los equipos de expansión no nacen competitivos: se llevan noveno hombre de rotación y contratos incómodos. Ocho protegidos tapan a las estrellas, que nunca aparecen en la lista.
Los agentes libres restringidos entran en el cómputo de protegidos, así que un club con nueve piezas de valor tiene que elegir. La vía habitual es firmar en abril a un jugador barato y sin garantizar para tener a alguien que sacrificar.
Por qué Seattle va por detrás de Las Vegas
El proceso avanza a dos velocidades.
En Las Vegas pujan al menos cuatro grupos. Los Las Vegas Jacks, que lideran Jerry Colangelo, Vinny Del Negro y David Levy, han trasladado que pueden reunir hasta 13.000 millones de dólares, una cifra que cubre la franquicia y un pabellón nuevo.
Con ellos compiten Bill Foley, dueño de los Golden Knights de la NHL, el matrimonio Nancy Walton Laurie y Bill Laurie, herederos de Walmart, y un cuarto grupo sin identificar.
Foley es el que llega con precedente y con pabellón. Trajo a Las Vegas la franquicia de expansión de la NHL en 2017 y ganó la Copa Stanley en 2023. Su frase resume el ánimo de la plaza: «Hicimos un par de cosas muy bien. Con un equipo NBA lo vamos a hacer a lo bestia».
Varias fuentes sitúan al grupo Laurie como favorito, aunque no hay consenso. En Nevada sobran los multimillonarios interesados.
Seattle iba con una sola candidatura pública, la de Samantha Holloway, dueña de los Kraken y del Climate Pledge Arena. El 4 de septiembre apareció la segunda: BlackSun Private Equity, aliada con la tribu Tulalip. Un pabellón a 56 kilómetros de la ciudad.
Su director ejecutivo, Atonn Muhammad, dijo al Seattle Times que el grupo puede reunir hasta 8.100 millones de dólares. Aun así, la liga quiere resolver primero Las Vegas: es la plaza cara y la que fija el precedente. Seattle queda para el segundo turno.
La liga trabaja además con una fecha de entrada: la temporada 2028-29 como primer curso de los equipos nuevos, según la hipótesis que manejan tanto el Review-Journal como los informes de la propia liga.
Hay un detalle que no entra en la cuenta de la dilución y que explica buena parte del interés de los dueños: los cánones de expansión quedan fuera de los ingresos vinculados al baloncesto, así que no se reparten con los jugadores. Todo lo que se cobre por las plazas nuevas se queda en el lado de la propiedad.
Todo esto se decide en el mismo trimestre. La junta se reúne a mediados de septiembre en Nueva York, la segunda ronda de Las Vegas vence esos días y la operación europea aprieta desde el otro lado. Diciembre es la fecha límite.
Y si la respuesta es que no, la NBA seguirá con 30 equipos y con esos 9.000 millones sin cobrar. Silver ya avisó en marzo de que hay posibilidades reales de que la expansión no ocurra. Nadie ha votado nada todavía.