El año más duro de Toprak: tres Mundiales de Superbike y ningún top 10 en MotoGP

Sale de Misano con 18 puntos, un 11º como techo y una M1 que no ha visto el podio con nadie. Qué dice él, qué dice Pramac y qué dicen los precedentes.

Toprak Razgatlioglu, con el mono del Prima Pramac Yamaha, espera en el box antes de la carrera de Misano
Toprak Razgatlioglu, piloto del Prima Pramac Yamaha número 7, antes de la carrera del Gran Premio de San Marino y la Riviera de Rímini de 2026. IMAGO / NurPhoto

En la vuelta 12 del Gran Premio de Aragón, Toprak Razgatlioglu rodaba decimoquinto y solo cinco pilotos giraban más rápido que él sobre la pista. A tres vueltas del final se fue al suelo en la curva 12. Ese resumen vale por toda su temporada: ritmo a ratos y el casillero vacío.

El tricampeón del mundo de Superbike llegó a Misano, 14ª cita de las 22 del calendario, con 14 puntos y el puesto 21 del Mundial, y se marchó con un 12º que no cambió nada. Su mejor resultado en 14 carreras sigue siendo el 11º. Ningún debutante llegó con tanto currículo ni firmó un arranque tan áspero.

Un balance de 18 puntos en 14 carreras

Los números del turco caben en una línea. Ha puntuado siete veces en 14 fines de semana, suma 18 puntos y está a 256 del líder, Marc Márquez. Por delante tiene a 20 pilotos y por detrás, ninguno con la temporada completa. Sigue siendo el farolillo rojo de la parrilla.

El primero de esos puntos llegó en Austin, en su tercera carrera, con un 15º puesto peleado a Fabio Quartararo hasta las últimas vueltas. Ni siquiera entonces se dio por satisfecho: «el decimoquinto puesto no significa nada para mí», dijo. Ser la mejor Yamaha no le consuela cuando el líder acaba a 22 segundos.

Su techo lo puso en junio, en el Gran Premio de Hungría de Balaton Park, con un 11º que repitió en la carrera al sprint de Brno. El top 10 que se fijó como objetivo mínimo del año sigue pendiente. Se quedó a media vuelta en Hungría y no ha vuelto a estar tan cerca.

El contraste con lo que dejó atrás es brutal. Razgatlioglu ganó tres títulos de Superbike, el de 2021 con Yamaha y los de 2024 y 2025 con BMW, y es el segundo piloto con más victorias de la historia del campeonato, solo por detrás de Jonathan Rea. Llegó a MotoGP habiéndolo ganado todo en la categoría de al lado.

La M1 que no ha subido al podio con nadie

Buena parte del problema no lleva su nombre. Yamaha cambió el motor de cuatro en línea por un V4 para 2026 y el salto ha dejado a la marca más atrás que antes. Ninguna M1 ha pisado el podio esta temporada, y el mejor resultado de la casa es un quinto puesto.

La foto de la clasificación lo dice sin matices: Quartararo es el primer piloto de Iwata con 55 puntos y la 14ª plaza, Jack Miller es 19º con 28 y Álex Rins, 20º con 24. Los cuatro pilotos cierran la tabla pese a acumular victorias y un título entre ellos.

El propio Quartararo lo formuló en Silverstone con una frase que exculpa al debutante. «La V4 es una moto totalmente nueva. Toprak está en su primer año, pero Álex y Jack ya han ganado carreras en MotoGP», dijo a Crash.net. El campeón de 2021 los llamó pilotos rapidísimos, no novatos.

Yamaha, que fichó al turco cuando el acuerdo con Pramac todavía era una incógnita, no acepta del todo el relato. «Claro que no estamos al nivel que nos gustaría, pero, al igual que nuestros rivales, intentamos progresar», respondió Paolo Pavesio en L’Équipe. La fábrica pide tiempo y algo de objetividad.

Lo que dicen los precedentes

La historia ofrece un rango, no una sentencia. Ben Spies, campeón de Superbike en 2009, debutó en 2010 con el Tech3 Yamaha y firmó dos podios, una pole y el premio al mejor debutante, además de ser sexto del Mundial. Es el mejor salto que registra el campeonato.

En el otro extremo está James Toseland, campeón en 2004 y 2007. Subió con el mismo equipo satélite en 2008, fue sexto en su estreno en Catar y ese resultado acabó siendo el mejor de todo el año. Cerró undécimo y volvió a Superbike. Su techo fue su primera carrera.

Troy Bayliss, campeón en 2001, aterrizó en Ducati en 2003 y sumó tres podios y una sexta plaza final antes de regresar y ganar más títulos con las derivadas de serie. El dato que enmarca a todos: nadie ha reinado en los dos campeonatos. Ni Spies ni Bayliss ni Max Biaggi lo lograron.

Su propio diagnóstico

Razgatlioglu no se esconde detrás de la moto. Señala el neumático Michelin, con el que nunca ha terminado de entenderse, y la degradación del delantero, que lo hundió en Aragón cuando ya remontaba. «Sigo intentando aprender», admitió antes de Misano. La goma es su asignatura pendiente desde marzo.

Tampoco espera que 2027 lo arregle solo. Aunque en Superbike dominó con Pirelli, la marca que sustituirá a Michelin, ha reconocido que necesita ganar velocidad de paso por curva, el gesto que separa un prototipo de una moto de serie. El cambio de goma no basta si el estilo no evoluciona.

Lo más duro lo contó en agosto y no tenía que ver con la técnica. «Cuando miro la televisión veo que mi nombre está el último y eso es muy difícil», explicó en Mundo Deportivo. Reconoció que a veces pierde la motivación, algo impensable en su etapa anterior.

El equipo tira de paciencia

Pramac defiende que el fondo se mueve aunque la clasificación no. Gino Borsoi rescató de Aragón un detalle: en el tramo medio de la carrera su piloto giraba más rápido que el top 10. «Demuestra que estamos volviendo al rendimiento de hace unas carreras», dijo el director. El ritmo llegó antes que el resultado.

Dentro del box hay un matiz. Su jefe técnico, Alberto Giribuola, le ha pedido públicamente que no viva pensando en el año que viene y exprima lo que queda de este, porque los kilómetros de 2026 son los que sostendrán 2027. El aprendizaje de ahora no se recupera después.

El piloto va por libre en eso. Tras el sprint de Aragón zanjó el debate sobre una posible evolución del motor con un «no me importa, porque el año que viene es más importante». Ha dado por perdida la temporada mientras el equipo insiste en apurarla hasta Valencia.

Misano cerró el penúltimo tramo europeo con 27 vueltas el domingo, y quedan ocho carreras por delante. La estructura italiana que dejó Ducati por Yamaha celebró ahí su gran premio de casa con Razgatlioglu saliendo último en parrilla. El top 10 se le volvió a escapar: acabó 12º pese a un ritmo de carrera que él mismo comparó con el de Quartararo.

Queda por saber qué versión del turco veremos en 2027, cuando lleguen las 850cc, los Pirelli e Izan Guevara como compañero. El piloto que tardó años en decidirse a dar el salto se juega entonces la pregunta que hoy no puede responder: si el problema era la moto o él.