Zverev le quita a Sinner el liderato del dinero y el vestuario sigue pidiendo más

El US Open repartió 108 millones: Zverev adelanta a Sinner en la lista de premios y Rybakina manda en la WTA. La cuenta del minuto en pista y el 22% exigido.

Jannik Sinner estira el revés en la final de Wimbledon 2026 sobre la hierba de la pista central
Jannik Sinner, durante la final del cuadro individual masculino de Wimbledon 2026, disputada en Londres el 12 de julio de 2026. IMAGO / Hasenkopf

Jannik Sinner no compite desde la final de Wimbledon del 12 de julio y no jugó el US Open: una lesión en la rodilla derecha le apartó de Nueva York. Se quedó en 11,62 millones de dólares y ha perdido el liderato de los premios de 2026, pero sigue siendo el tenista mejor pagado del mundo.

El torneo que se jugó sin él repartió 108 millones, la bolsa más grande que ha pagado nunca el tenis. Y los jugadores, que llevan año y medio negociando con los cuatro grandes, siguen sosteniendo que no basta. Por el camino, además, han perdido a uno de sus nombres fuertes.

El mejor pagado del tenis lleva dos meses sin jugar

La temporada del italiano no admite discusión: 44 victorias y 3 derrotas, seis títulos y los cinco primeros Masters 1000 del curso, de Indian Wells a Roma. Wimbledon, su quinto grande, le dejó cerca de 4,8 millones más. Todo eso cabe en 47 partidos.

Divide una cosa entre la otra y aparece la cifra que ordena el debate: unos 247.000 dólares por partido jugado. No es nuevo en él, que ya se llevó el mayor premio de la historia del tenis en 2024 por cinco partidos.

Forbes lo confirma por otra vía: 58 millones de dólares en doce meses, 23 en premios y 35 en patrocinios, le convierten en el tenista mejor pagado de 2026 por delante de los 53,7 de Alcaraz. Es la cifra más alta que ha registrado esa lista.

El bonus anual de la ATP es otra historia: en 2025 no vio un dólar. Perderse cuatro Masters 1000 obligatorios obliga a renunciar al 100% de ese fondo, por mucho que se lidere la lista de premios.

Quien le ha adelantado es Alexander Zverev. El alemán ganó Roland Garros en junio y el US Open el domingo 13 de septiembre ante Ben Shelton, y esos 5,5 millones le han puesto en 14,72 en la temporada. Le pasó justo en Nueva York, el torneo que Sinner no jugó.

En el circuito femenino ha cambiado el orden entero. Elena Rybakina ganó el US Open a Sabalenka, es la nueva número uno del mundo y encabeza los premios con 10,88 millones. La checa Linda Nosková, que lideraba con 6,69 gracias a Wimbledon, se ha quedado atrás.

Cuánto vale un minuto de tenis en un Grand Slam

El ejemplo más limpio para medirlo es la final de Roland Garros. Andreeva ganó a la clasificada Maja Chwalinska por 6-3 y 6-2 el 6 de junio en una hora y 22 minutos. El cheque de campeona, 3.266.702 dólares, era entonces el mayor pago de la temporada.

Chwalinska, número 114 del mundo y salida de la fase previa, se llevó 1,8 millones por perderla. La diferencia entre las dos, casi millón y medio de dólares, se decidió en esos 82 minutos: unos 18.000 dólares por minuto jugado, según el cálculo con las cifras oficiales.

Nueva York funciona con la misma lógica que los otros tres grandes, la que ya ordenaba el reparto del Open de Australia. Alcanzar los cuartos de final vale 780.000 dólares; las semifinales, 1,45 millones; el título, 5,5. Perder el primer partido del cuadro deja 140.000 dólares, un 27% más que en 2025, y caer en la previa, 32.000. La escalera se dispara por arriba.

El otro tenis, el que no llega a fin de mes

Ese mismo deporte tiene una segunda mitad. El Financial Times desglosó en 2025 la temporada de un jugador que ronda el puesto 100: unos 500.000 dólares de premios frente a 440.000 de gastos entre entrenador, preparador físico, fisioterapeuta y viajes. El beneficio es prácticamente cero.

Taro Daniel, entonces cerca del puesto 150, contó al mismo diario que ganó 180.000 dólares en la primera mitad de 2025 y que se los comieron los impuestos, los aviones y el sueldo de su equipo. Un entrenador de viaje cuesta 50.000 dólares de base, más comisión sobre los premios.

Los dos tenis conviven en el mismo cuadro y en el mismo vestuario. Un partido medio de Sinner en 2026, esos 247.000 dólares, equivale a media temporada de premios del número 100 del mundo: dos partidos suyos pagan un año entero de otro profesional del circuito.

Qué piden exactamente los jugadores

La reivindicación no va del cheque del campeón, sino del porcentaje. Los jugadores exigen que cada Grand Slam destine el 16% de sus ingresos a premios de forma inmediata, y el 22% en 2030, que es lo que pagan los torneos ATP y WTA de la temporada regular.

La primera carta la firmaron 20 jugadores en marzo de 2025, cuando los mejores del mundo exigieron un aumento de los premios. Después llegaron los gestos: ruedas de prensa limitadas a 15 minutos en Roland Garros y en Wimbledon, un minuto por cada punto del 15% que hoy va a premios.

Los números explican el enfado. Wimbledon repartió 64,2 millones de libras en 2026, en torno al 15% de los 426,9 que ingresó. Roland Garros aceptó en julio un modelo atado a los ingresos y fue el primero en hacerlo: también sigue siendo el único.

Por qué los 108 millones de Nueva York no cierran la discusión

El US Open respondió el 20 de agosto con la mayor bolsa jamás repartida: 108 millones de dólares, un 20% más que en 2025 y el primer grande que cruza los nueve dígitos. Cada campeón se llevó 5,5 millones, el pago individual más alto de la historia del deporte.

The Athletic estimó que esa cantidad equivale al 16,3% de unos ingresos de 616 millones, justo el listón que reclamaban los jugadores. El problema es que nadie de fuera puede comprobarlo, porque la USTA no ha publicado aún sus cuentas de 2025.

El reparto interno cuenta la otra mitad. Hace diez años, los campeones se llevaban el 18,3% de todo lo que se pagaba a los individualistas; este año se quedan en el 12,9%. El dinero nuevo se está yendo a las primeras rondas, que es donde el circuito se sostiene o se cae.

Y el frente común se ha resquebrajado justo ahora. The Times publicó el 7 de septiembre que Carlos Alcaraz se ha salido del grupo que lideran Sinner y Sabalenka: tras cuatro meses de baja por la muñeca, su prioridad ya no es el dinero, sino un calendario menos apretado.

El murciano se quedó en esos cuartos: perdió con Shelton, que llegó a la final y la perdió con Zverev. La Arthur Ashe ya está apagada y el reparto sigue igual, con la discusión del porcentaje intacta hasta la próxima temporada.