Los tres motivos por los que el Celta no quería despedir a Rafa Benítez y qué ha cambiado

El equipo vigués está rozando los puestos de descenso a diez jornadas para el final.

Los tres motivos por los que el Celta no quería despedir a Rafa Benítez y qué ha cambiado

La situación del Celta en Liga es delicada, muy delicada. El equipo vigués ahora mismo se encuentra dos puntos por encima del descenso, una zona en la que ha estado durante un buen puñado de jornadas y de la que su máxima distancia ha sido de cinco puntos (una semana). El resto del curso ha estado siempre coqueteando muy de cerca con los puestos que llevan a Segunda División y muchos de los focos apuntaban directamente a Rafa Benítez, que ha sido destituido este martes.

Su fichaje, fraguado tras el término de la pasada campaña, fue recibido con ilusión por la afición celeste. Su principal valedor fue Luis Campos, que ya no está en el club, y el madrileño desembarcó en la urbe olívica como el técnico mejor pagado de la historia de la entidad, que quería construir un proyecto a largo plazo en torno a su figura.

En A Sede sabían que lo que marcaría la duración de la estancia de Benítez serán los resultados, y no estaban siendo positivos. Cinco victorias en 28 encuentros son el discreto bagaje hasta el momento provocaron que algunas voces dentro del club plantearan la destitución del jefe del banquillo, algo que desde la directiva descartaron en un primer momento por tres motivos.

El primero de ellos, y es innegable, correspondía al aspecto económico. Rafa Benítez llegó a Vigo con un contrato de tres años (2+1) y con el sueldo más alto que jamás ha tenido un entrenador en el club. El Celta hizo un esfuerzo muy grande para cerrar su fichaje y el míster rechazó los cantos de sirena que le llegaban desde el fútbol árabe para encabezar el primer proyecto de Marián Mouriño. Romper ese vínculo ataca ahora al límite salarial de la próxima temporada, uno que ya necesita de ventas para mantenerse en los niveles de la 23/24.

El segundo motivo estaba asociado a los precedentes en la competición. En A Sede entienden que un cambio de nombre en el banquillo no es garantía de nada y valoran lo ocurrido en otros equipos de LaLiga esta campaña. Almería y Granada fueron los primeros en cambiar de técnico y no se produjeron mejores resultados, más bien todo lo contrario. En las últimas semanas fueron Cádiz y Rayo Vallecano los que despidieron a Sergio y Francisco respectivamente sin que los números hayan mejorado. Por eso en Vigo también tienen dudas de que un nuevo míster vaya a cambiar la dinámica.

Y por último, también se pensaba en el timing. Benítez se iba a sentar esta próxima semana en Sevilla e, incluso, también se pensaba que lo haría dos semanas después ante el Rayo Vallecano en Balaídos. Después de ese duelo apenas restarían ocho jornadas para el final y en el club creen que un nuevo técnico necesitaría de un periodo mínimo de adaptación que esta temporada ya no permite.

Rafa Benítez, durante un partido del Celta.  EFE
Rafa Benítez, durante un partido del Celta. EFE

De puertas para fuera el discurso era de blindaje total hacia Benítez, pero lo cierto es que existía una evidente preocupación por el devenir de la temporada. Eso sí, son conscientes de que el cambio no garantiza nada.

El técnico del filial, Claudio Giráldez, tendría muchas papeletas para coger las riendas del primer equipo en el último sprint.

¿Qué ha cambiado para decidir destituirlo?

Finalmente, esos pequeños hilos que delimitaban la frontera entre la continuidad y la destitución de Rafa Benítez del Celta, se han roto, por dos motivos que tienen que ver con el control del vestuario y con sus declaraciones públicas.

Como contamos en Relevo, la fractura entre la plantilla y el cuerpo técnico se había abierto, incluso algunos jugadores habían dejado entrever que el equipo necesitaba un cambio en la forma de jugar. Pero el entrenador, apoyado en datos, ha mantenido que la idea de juego debía ser la misma.

Por otro lado, tampoco ha gustado en la directiva sus declaraciones en las últimas semanas, que tras el 4-0 del Santiago Bernabéu fueron en la misma línea. «No me preocupa la situación. Seguimos fuera de descenso y dependemos de nosotros mismos». Entienden que, a pesar de que sean ciertas sus palabras con los números en la mano, las sensaciones van por otro lado y es peligroso que el entrenador no sea consciente de ello.

*Este texto fue modificado una vez que el Celta comunicó el despido de Rafa Benítez