El Madrid fue capaz de dar la vuelta a los pronósticos en un partido en el que el Barça se desdibujó de manera clara, con una medular muy lejos de lo necesario y un ataque muy pobre. El conjunto merengue logró sacar su mejor versión a lomos, especialmente, de Jude Bellingham, Arda Güler y Kylian Mbappé.

Una salida inesperada

El Real Madrid no quiso ceder un palmo en las ganas de generarle dudas al equipo culé, que encontró en el rival una insistencia clave para poder molestar en salida y tratar de que cada acción al espacio pudiera sembrar peligro a la defensa del Barça.

Las imprecisiones blaugranas, unidas a una precisión relojera de un Madrid crecido en los esfuerzos para taponar las bandas al equipo culé, acabaron por encontrar un camino a seguir durante todo el encuentro. El Barça no tenía hacia dónde crecer e insistía en balones largos inconsistentes.

Sin ir más lejos, el mayor peligro en la primera mitad ya estaba siendo del equipo rival, que, a través de Bellingham, Yan Diomande en el puesto del sancionado Vinícius y Mbappé encontraban situaciones en las que poder poner en aprietos al conjunto culé en varias acciones en las que esa velocidad en transición desnudaba al Barça en defensa.

Un preámbulo de lo que sería el minuto 40 para los blancos, donde encontrarían la vía al gol tras una jugada de Diomande, un mal despeje de Gerard Martín y un rebote clave en la rodilla de Mbappé para poner el primer gol del encuentro.

Raphinha fue capaz de encontrar el empate

Se pedía desde los primeros minutos, pero el Barça solo reaccionó en la segunda mitad. Sin tener el ritmo de otras citas y muy alejado en sensaciones de lo que ha sido tradicionalmente el mejor Barça de este curso, el equipo salió en la segunda parte con otras intenciones.

En una acción en la frontal, Pedri eligió buscar la línea de pase hacia Raphinha en vez del disparo y el brasileño, atinado como antes de su lesión, volvió a marcar en LaLiga para ayudar a su equipo a crecerse en El Clásico.

Un paso eficaz para poder soñar pero que solo significó el primer paso en los deberes pendientes del Barça desde el empate. Más allá de la realidad de ese gol y de los acercamientos que tuvieron los culés, las sensaciones no eran las mejores.

Mbappé sentencia

Kylian Mbappé tenía reservado un último as en la manga para los últimos minutos de la segunda parte, tal y como hiciera en la primera. Tras una gran acción en salida de Eduardo Camavinga, un excelso gesto técnico de Bellingham y un sobresaliente papel en el pase previo de nuevo por parte del galo, el balón cayó firme a los pies de un Mbappé que marcaría su gol 100 con el Real Madrid.

Lo verdaderamente importante es que ese iba a ser el gol de la victoria del equipo blanco sobre el Barça en el Camp Nou. Cabe destacar que, más allá de los números redondos de Mbappé en esta acción, el equipo madridista no lograba ganar al Barça en su feudo desde octubre de 2023.

Un Barça irreconocible

Más allá del resultado final, se vio en el Camp Nou una versión del Barça muy lejana de lo que se ha visto en este comienzo de temporada. En cuanto a sensaciones, ritmo y capacidad para controlar el juego y generar peligro, este FC Barcelona fue una mala copia del equipo que había maravillado en estos primeros meses de curso.

Ni la velocidad, ni la presencia ofensiva, ni la solvencia en la presión. Nada apareció con la tranquilidad del 0-0 ni con la urgencia de verse por debajo. En ningún momento se vio al Barça superior que hemos disfrutado en las nueve jornadas previas.

Pero ni siquiera lo fue un Barça que, en la medular, tuviera capacidad para poder moderar el impacto rival. Una realidad que, por ser ante el máximo rival, debería inquietar a Hansi Flick mucho más que los tres puntos perdidos.

Mou revitaliza al Real Madrid

Una de las pocas sorpresas del once del Madrid fue Bernardo Silva. La inclusión del luso ha dejado clara la valentía de José Mourinho para construir un Madrid que fuera a por el partido.

Mientras que su entrada dejaba dudas a nivel físico contra el Barça, su presencia ha sido clave para dar sentido a una mejor circulación de balón en todo momento, siendo capaces de minimizar al Barça en zonas intermedias y cohibir la velocidad punta que pueden lograr los culés.

Con ese brío desaparecido en todo momento, gracias a esa persecución continua por parte de Bellingham y Bernardo a dos jugadores capitales como Rodri y Pedri, que no recibieron nunca cómodos, el Madrid logró crecer y ser incisivo.

Un golpe de pizarra interesante y de mucho valor que ha acabado por condicionar las malas sensaciones que ha dejado un Barça muy alejado de su mejor versión. El equipo blanco da un golpe encima de la mesa muy serio, evitando la distancia de nueve que podría haber tenido el Barça en LaLiga y acercando la lucha por el liderato.

Marc Cucurella secando a Lamine Yamal

Uno de los grandes nombres del partido, sin duda, es el de Cucurella, que fue capaz de sostener en uno de los mejores duelos del partido, a todo un aspirante al Balón de Oro como Lamine Yamal.

El ’10’ del Barça lo intentó de todas las maneras posibles, pero cada acción en la que participaba el extremo ante Cucurella, el lateral conseguía secar la incidencia del jugador blaugrana. Una realidad que obligó en los últimos minutos a Lamine Yamal a buscar acomodo en zonas más alejadas de la banda.

No es la primera vez que se ve a Cucurella siendo clave en partidos relevantes haciendo de menos al jugador de su par. En este caso, con el enfrentamiento cara a cara contra su compañero de selección, claramente salió favorecido el ex de Chelsea o Brighton, que volvió a demostrar el porqué de su fichaje por el Real Madrid.

Lunin hizo olvidar a Courtois

Se jugaba mucho el Real Madrid en Barcelona y la baja de Thibaut Courtois había asestado un golpe duro a los madridistas por tener que prescindir en este duelo clave de su mejor hombre en portería. Aunque las dudas existían hasta el último momento, Andriy Lunin acabó por aparecer en el once inicial.

Y no le fue mal. No solo logró dar seguridad bajo palos, con alguna parada de mucho mérito, sino que fue esencial encontrando vías en la salida de balón. El ucraniano marcó su techo en la portería madridista un día más, mostrando que tiene nivel y capacidad para crecerse cuando la situación lo exige.