La Copa del Mundo de esquí alpino abre este fin de semana su temporada 2026-27 en Sölden, en los Alpes austriacos. El glaciar de Rettenbach acoge el sábado 24 de octubre el eslalon gigante femenino y el domingo 25 el masculino, las dos primeras carreras de un invierno con Mundial en Crans-Montana.

Es la temporada número 61 de la Copa del Mundo, la competición más importante del esquí alpino después de los grandes campeonatos. El calendario masculino tiene 43 carreras en 21 estaciones, y el circuito se detendrá del 1 al 14 de febrero para el Mundial suizo antes de cerrar el curso en Sun Valley, en Estados Unidos, a finales de marzo.

Un gigante en un glaciar

Sölden abre el curso porque su glaciar permite esquiar en octubre, semanas antes de que abran la mayoría de las estaciones. La pista de Rettenbach, a gran altitud, ofrece nieve fiable cuando el resto de los Alpes todavía espera el invierno, y la estación tirolesa se ha convertido en la cita tradicional de apertura de la Copa del Mundo.

El eslalon gigante es una de las disciplinas técnicas del esquí alpino. Los esquiadores bajan dos veces por un trazado con puertas más separadas que en el eslalon, y el resultado se decide por la suma de los tiempos de las dos mangas. Solo los 30 mejores de la primera manga disputan la segunda, que se corre en orden inverso para dar emoción al final.

Las dos mangas se disputan a las 10:00 y a las 13:00, tanto el sábado como el domingo, aunque los horarios pueden cambiar si el viento o la visibilidad complican la carrera en lo alto del glaciar. En una cita de octubre, con la nieve recién preparada, el tiempo manda más que en ninguna otra parada del calendario.

Odermatt y Shiffrin, los nombres de siempre

En la carrera masculina, la referencia vuelve a ser el suizo Marco Odermatt, ganador de la general de la Copa del Mundo la temporada pasada y vencedor del gigante de Sölden en 2025. Odermatt ha dominado la competición en los últimos años y parte de nuevo como el gran favorito a la clasificación general.

Los rivales llegan sobre todo de las disciplinas técnicas. Lucas Pinheiro Braathen, que compite con Brasil, y el noruego Atle Lie McGrath, ganador de su primera Copa de eslalon la temporada pasada, son dos de los nombres más esperados. Sölden, con un gigante, es una primera prueba para medir quién llega mejor preparado.

En la carrera femenina, la estadounidense Mikaela Shiffrin vuelve a ser la gran referencia del circuito, junto a Odermatt en el cuadro masculino. Shiffrin explicó tras los Juegos de invierno que quiere mejorar en el gigante y el supergigante, dos disciplinas en las que cree que todavía puede crecer, lo que hace de Sölden una cita especialmente interesante para ella.

La vigente ganadora en Sölden es la austriaca Julia Scheib, que logró allí la primera victoria de su carrera en la Copa del Mundo, en octubre de 2025. Correr en casa, ante el público austriaco, añade presión a una esquiadora que este año ya no llega como sorpresa, sino como una de las favoritas de la carrera.

Sölden tiene fama de dar sorpresas. La neozelandesa Alice Robinson ganó allí su primera carrera de la Copa del Mundo en 2019, con solo 17 años, y la propia Scheib se estrenó como ganadora en el glaciar. Al ser la primera carrera del año, nadie sabe muy bien cómo ha preparado cada rival el verano.

Cómo se gana la Copa del Mundo

La Copa del Mundo reparte puntos en cada carrera a los 30 primeros clasificados, con 100 puntos para el ganador, 80 para el segundo y 60 para el tercero. La suma de todas las carreras de la temporada decide el gran globo de cristal, el trofeo de la clasificación general, el más prestigioso del circuito.

Además de la general, hay un globo pequeño para cada disciplina: descenso, supergigante, gigante y eslalon. Los especialistas pueden ganar el de su disciplina sin optar a la general, que suele quedar para los esquiadores capaces de puntuar en varias pruebas, como Odermatt, fuerte tanto en velocidad como en gigante.

Tras Sölden, la Copa del Mundo se toma unas semanas de pausa hasta noviembre, cuando empiezan las pruebas de eslalon y, más tarde, las de velocidad. Las carreras de descenso y supergigante, que necesitan pistas largas y bien preparadas, no llegan hasta finales de noviembre y diciembre, ya con el invierno en marcha.

Un invierno con Mundial

La temporada llega después de un curso olímpico. En febrero de 2026, los Juegos de Milán-Cortina reunieron a la élite del esquí alpino en Italia, y este invierno el gran objetivo vuelve a ser un Mundial, el que organiza Suiza, uno de los países con más tradición en la historia de este deporte.

El gran objetivo del curso está en febrero. Crans-Montana, en Suiza, acoge el Mundial de esquí alpino del 1 al 14 de febrero de 2027, y la Copa del Mundo se interrumpe esas dos semanas. Para muchos esquiadores, las medallas del Mundial pesan tanto como los globos, y la temporada se planifica pensando en llegar en forma a esa cita.

Para España, el esquí alpino tiene nombres propios en su historia: Francisco Fernández Ochoa ganó el oro olímpico de eslalon en Sapporo 1972, y su hermana Blanca, el bronce en Albertville 1992. Son dos medallas históricas del esquí alpino español, un referente que sigue vivo cada vez que arranca la Copa del Mundo.

Después del Mundial, el circuito retomará la competición para decidir los globos y cerrará la temporada en Sun Valley, en Idaho, con las finales del 20 al 25 de marzo. Antes, el gigante de Sölden dará las primeras pistas de un invierno que empieza, como cada año, en un glaciar del Tirol.