Una de las imágenes más características de las artes marciales mixtas es la del luchador que derriba a su rival, se coloca encima y le golpea desde arriba hasta que el árbitro detiene el combate. Esa estrategia tiene nombre propio, ground and pound, y es una de las formas más eficaces de ganar en la UFC, aunque también una de las que más reglas tiene.
La expresión, que se traduce como derribar y golpear, resume la mezcla de disciplinas que define las MMA: primero hay que llevar al rival al suelo con técnicas de lucha, y después hay que mantenerlo allí mientras se golpea con puños y codos. Hacerlo bien exige control, paciencia y conocer al detalle lo que el reglamento permite.
Desde dónde se golpea
El ground and pound depende de la posición. La más dominante es la montada, con el atacante sentado sobre el torso del rival y las rodillas bloqueando sus caderas. Desde ahí la gravedad juega a su favor y puede generar mucha potencia, mientras el que está abajo tiene muy pocas opciones de defenderse o escapar de la posición.
Desde el control lateral, cruzado sobre el pecho del rival, los golpes son más cortos, pero el control es asfixiante: el peso del atacante cae sobre el torso del contrario y le agota poco a poco. Son habituales los codos cortos a la cabeza, los puños de martillo y las rodillas al costado, que minan la resistencia del rival.
También se golpea desde la guardia, cuando el atacante está entre las piernas del rival. Es una posición menos dominante, porque el de abajo puede controlar la distancia y buscar sumisiones, pero muchos luchadores con buena base de lucha consiguen desde ahí golpes muy dañinos, sobre todo con los codos.
El que está abajo no está indefenso. Puede cerrar la guardia para controlar la postura del rival, atarle los brazos para impedir que golpee con fuerza, buscar un barrido para darle la vuelta a la posición o apoyarse en la jaula para levantarse. Defenderse bien en el suelo es tan importante como atacar.
Lo que permite el reglamento
Las reglas unificadas de las artes marciales mixtas, que siguen la UFC y la mayoría de comisiones atléticas de Estados Unidos, permiten golpear con puños y codos a un rival que está en el suelo. Lo que prohíben son las rodillas y las patadas a la cabeza de un rival derribado, una de las normas más importantes para proteger a los luchadores.
La definición de rival en el suelo cambió en 2024. La Asociación de Comisiones de Boxeo aprobó que un luchador se considera derribado cuando cualquier parte de su cuerpo distinta de las manos o los pies toca la lona. Antes bastaba con apoyar una mano para estar protegido, y muchos luchadores lo usaban para evitar las rodillas.
En esa misma reunión, celebrada en Louisville, la asociación eliminó también la prohibición de los codazos verticales de arriba abajo, los llamados codos de 12 a 6, por la trayectoria de las agujas del reloj. Los cambios entraron en vigor el 1 de noviembre de 2024, aunque cada comisión decide si los adopta, de modo que no todas los aplican.
En las competiciones amateur y en las categorías de formación, las reglas suelen ser más restrictivas para proteger a los luchadores con menos experiencia, y es habitual que se prohíban los codos a la cabeza en el suelo. El ground and pound completo se reserva para el nivel profesional.
El caso de Jon Jones
La antigua prohibición de los codos de 12 a 6 tiene un ejemplo célebre. En 2009, Jon Jones dominaba con claridad a Matt Hamill cuando fue descalificado por lanzar ese tipo de codazos desde una posición dominante. Aquella derrota fue durante años la única de su carrera profesional, una mancha que muchos consideraban injusta.
El caso alimentó durante más de una década el debate sobre una norma que muchos especialistas consideraban arbitraria, porque los codos verticales no parecían más peligrosos que otros golpes permitidos. La eliminación de 2024 cerró esa discusión, aunque los críticos advierten de que los combates pueden ser más duros.
La estrategia tiene sus nombres propios. En los primeros años de la UFC, el estadounidense Mark Coleman se ganó el apodo de padrino del ground and pound por su forma de derribar y castigar a sus rivales, y en la última década Khabib Nurmagomedov llevó el control desde arriba a otro nivel, con rivales incapaces de levantarse.
Cuándo para el árbitro
El ground and pound termina muchas veces en un nocaut técnico. El árbitro detiene el combate cuando el luchador que recibe los golpes deja de defenderse de forma inteligente, es decir, cuando no se protege, no intenta escapar ni responde a los golpes. Su prioridad es proteger al luchador que está en desventaja.
Esa decisión es una de las más delicadas del arbitraje en las MMA. Detener el combate demasiado pronto puede privar a un luchador de una remontada, y hacerlo demasiado tarde expone al derribado a golpes innecesarios. Por eso los árbitros se colocan muy cerca de la acción en el suelo, atentos a cada movimiento del luchador de abajo.
Para el aficionado, el ground and pound explica por qué la lucha es tan importante en las MMA. Los grandes especialistas en derribos no necesitan ser los mejores golpeadores: les basta con llevar al rival al suelo y castigarle desde arriba.
Junto a los movimientos prohibidos en la UFC, es una de las claves para entender este deporte y lo que ocurre cada vez que un combate llega a la lona.