Es innegable que encima de la mesa de Mourinho existe un problema llamado Vinícius. Un problema que preocupará al entrenador y, sobre todo, al propio futbolista, que no acaba de encontrar la salida a su situación. Desde hace meses, el brasileño no es el atacante eléctrico, productivo y creativo que sí fue en otros momentos para el Real Madrid.

Un virtuoso en un claro mal momento

Hay poco de subjetivo en la realidad de Vinícius en este inicio de campaña. Su contribución está siendo mucho menor de lo esperado y de lo habitual, marcando una pauta muy negativa y preocupante. Solo un gol y tres asistencias en lo que va de temporada 2026/27.

Desde agosto de 2026, tras el Mundial en Estados Unidos, México y Canadá, ‘Vini’ no se encuentra tan cómodo como cabría esperar en el contexto de su club. En el Madrid se echan ya en falta no solo los goles del brasileño, sino también la capacidad de desordenar e inventar en el ataque del equipo blanco.

Esa pérdida de colmillo y efectividad es notoria y preocupante más allá del chascarrillo. En sus primeros 25 disparos en esta 2026/27, Vinícius solo ha conseguido marcar un gol. Un tanto que no ha tapado la sensación de que, más allá de las cifras, acumula unos cuantos partidos demasiado deslucidos.

Ante el Elche, sin ir más lejos, Vinícius participó solo en una acción más que Thibaut Courtois, evidenciando su escaso peso en el equipo. El jugador brasileño es un actor clave dentro del juego madridista, pero la verdad es que en esta temporada su efecto se está haciendo esperar, e incluso está perdiendo su condición de intocable.

Mourinho es capaz de entender que la grada no está dispuesta a tolerar que un jugador del peso de Vinícius no dé todo lo que se espera de él. Sin embargo, la realidad es que está costando que el entrenador luso encuentre la vía con la que marcar territorio.

El ‘7’ no es un cualquiera en el contexto madridista y ‘Mou’ lo sabe, pero el Bernabéu no parece tener ya la paciencia de otras épocas con él y le exige un rendimiento acorde a lo que la gran masa salarial tras su renovación permite esperar de él.

Frenazo a un crecimiento notable

Se ha visto un retroceso clave de lo que era Vinícius con Ancelotti a lo que ha podido ser desde su marcha. Es evidente que la temporada pasada, aunque por números no estuvo muy lejos de lo que fueron otras anteriores, sí mostró un Vinícius menos inspirado de lo habitual.

Y es que Ancelotti encontró, de 2021 a 2024, la forma de potenciar la forma de potenciar el juego del brasileño, mejorando su toma de decisiones, convenciéndole de la necesaria pausa para definir e incorporando el juego asociativo y su presencia por dentro al repertorio que tenía como extremo.

La cima individual y los reconocimientos en esos años acabaron marcando que Vinícius empezaba a ser tan reconocido fuera como dentro del Real Madrid. Fue elegido en la Champions League 2023/24 como el MVP y fue el ‘The Best’ de la FIFA en 2024, todo en el mismo año en el que le fue negado el Balón de Oro.

A pesar de todo, su caída es evidente. En comparación con la contribución de otras campañas, llegando a ser incluso campeón de Europa con cifras cercanas al gol por partido, se pasó a una franja mucho menor en campañas posteriores, mostrando la deficiencia en su nivel y en su producción, tal y como marcaban las sensaciones de su juego.

Lo más notable es que ‘Vini’ ha perdido la sensación de que es inevitable que, en un momento dado de cada partido, pueda ser clave en el devenir del juego. Esa versión capaz de someter y desarmar al lateral rival y poder ser clave en cada duelo en el uno contra uno parecía un hecho. En la actualidad, parece un atacante cada vez más cohibido a la hora de regatear.

La precipitación y los recursos innecesarios han pasado a ser marca de la casa para un Vinícius que antes no necesitaba tirar de este tipo de acciones para tratar de impresionar. Muy lejos de esa versión inspirada, cada día más lejos de encajar con Kylian Mbappé en el mapa táctico y con menos jerarquía dentro del Real Madrid, su constancia y contundencia son mucho menores cada semana.

La deriva desde el Balón de Oro que no fue

Aunque no parezca definitivo, que en octubre de 2024 se le negara un Balón de Oro que parecía claro que iba a caer de su lado ha acabado por hacer mella en su día a día. Vinícius sabía que, punto por punto, podía merecer el trofeo individual, pero la victoria de Rodri le negó el premio que más ilusión parecía hacerle.

Le ha pesado también la promesa del famoso ‘Eu farei…’ en sus redes. No ha conseguido cumplirla y, desde entonces, su aportación al equipo merengue no ha dejado de caer.

Su retroceso en métricas tras ese oscuro octubre es una realidad que va más allá de la percepción. Tras aquel hito, el promedio goleador se redujo a la mitad, pasando de un gol cada dos partidos a solo uno cada cuatro. Además, se ha detectado una bajada considerable en intentos de regate (uno de sus puntos fuertes).

Una sanción como «guinda» del pastel

La acción ocurrida ante el Villarreal en la última jornada de LaLiga ha terminado por ser un punto clave en el que el Real Madrid ha decidido cerrar filas en torno al brasileño, considerando que el efecto de esa sanción es abusiva.

Tras la decisión del Comité de Disciplina de sancionar a Vinícius con cuatro partidos por el tirón de pelo a Nathan Saliba y su actitud ante Díaz de Mera, el Real Madrid, a través de Mourinho en rueda de prensa, ha dejado ver su insatisfacción, ya que el jugador no estará en varios partidos clave, incluido el próximo Clásico.

No obstante, el malestar institucional, las quejas del entrenador y el enfado del brasileño no ocultan la realidad: Vinícius no está viviendo su mejor momento y sabe, además, que este espacio sin poder aportar al equipo da una oportunidad clave a quienes vienen por detrás apretando: Mbappé (cambiando su rol), Endrick, Carlos Espí o Yan Diomande.