Van Aert se está llevando la Vuelta que no aparece en la general

Dos etapas ganadas en cuatro días, 267 puntos en la regularidad y un Visma sin líder de general: la carrera paralela del belga camino de Granada.

Wout van Aert rueda en cabeza durante la cuarta etapa de la Vuelta a España 2026 en Andorra
Wout van Aert, del Visma | Lease a Bike, rueda en cabeza durante la cuarta etapa de la Vuelta a España, disputada íntegramente en Andorra sobre 104,8 kilómetros, el 25 de agosto de 2026. Kristof Ramon / Red Bull Content Pool

Van Aert no está en la pelea por el maillot rojo y tampoco lo pretende. En Loja y en Córdoba ha convertido dos días de calor extremo en victorias, y llega a la última semana con el verde prácticamente encarrilado.

Su Vuelta se mide en otra tabla: la de los puntos, la de las etapas ganadas y la del rendimiento que el Visma necesita cuando no tiene a nadie para la general. A seis días de Granada, esa carrera paralela ya tiene dueño.

Lo que Van Aert lleva ganado en esta Vuelta

La primera llegó el viernes 4 de septiembre en Loja, después de 192,8 kilómetros desde Almuñécar y 3.400 metros de desnivel. Van Aert saltó de la escapada a 3,5 kilómetros de meta y solo Valentin Paret-Peintre pudo seguirle. El belga resolvió el mano a mano en el esprint.

La segunda cayó el domingo en Córdoba, en una etapa recortada por el calor: de los 189,7 kilómetros previstos quedaron 110,2 y el termómetro marcaba 44 grados a tres kilómetros de meta. Van Aert entró en el corte decisivo y ganó el esprint a Alessandro Romele y Thibau Nys.

El grupo de cabeza se formó después del esprint intermedio de Santa María de Trassierra, con Andreas Leknessund y Ramses Debruyne por delante y Van Aert saltando desde atrás con Nys y Romele. Cinco corredores para una victoria, y 2h35 de carrera a casi 43 por hora.

El desenlace lo lanzó Nys, que atacó a tres kilómetros y medio y luego abrió el esprint desde 300 metros. No le alcanzó. «Nadie esperaba que fuéramos a buscar el ataque», celebró el ganador. El Visma controló el día entero para poder rematarlo.

Ese margen para arriesgar se lo dio tener a Matthew Brennan en el grupo principal como seguro para una llegada más agrupada. Con la referencia teórica del equipo cubierta, Van Aert pudo jugar a otra cosa.

Son sus victorias 4 y 5 en La Vuelta, todas concentradas en dos participaciones: las tres de su debut en 2024 y estas dos. En el resto de grandes vueltas suma 10 etapas en el Tour de Francia y una en el Giro de Italia.

La Vuelta llegó, además, como reparación de un verano roto. Van Aert se perdió el Tour de Francia de 2026 por una infección en el codo y no volvió a competir hasta finales de julio, cuando ganó la Vuelta a Dinamarca. Mónaco era su primer gran objetivo desde entonces.

Los finales que le encajan

No son los esprints masivos. En la etapa 10, con final en Elche de la Sierra el 1 de septiembre, el Visma gastó al equipo entero para lanzarle en una llegada de pelotón y el belga acabó mal colocado y batido por Bastian Tronchon. Aquella derrota cambió el plan.

Desde entonces el reparto es nítido: Brennan para las llegadas masivas y Van Aert para los días rotos, esos en los que la etapa se decide en un grupo de cinco o seis después de un puerto. Loja y Córdoba respondieron a ese molde.

Él mismo lo explicó en Córdoba: «en la Vuelta es más fácil ganar desde la fuga que en el Tour, pero sigue siendo duro». Y añadió un matiz que retrata la carrera: «las etapas llanas tienen mucho desnivel y ninguna victoria es fácil».

El patrón es el del clasicómano: repechos, descensos técnicos y grupos reducidos, donde la potencia sostenida pesa más que el pico de velocidad. Es también el terreno de su temporada, la del hombre que ganó la París-Roubaix de 2026 batiendo a Tadej Pogacar en el esprint final.

El calor tampoco es un accidente en esa ecuación. Las dos etapas más calurosas de la carrera se las ha llevado él, y la meta cordobesa, ligeramente en cuesta, ya le había premiado en 2024, cuando ganó allí con Sepp Kuss trabajando por delante.

El verde que se le escapó en 2024

En la clasificación por puntos, la distancia ya es de otro deporte: 267 puntos por los 159 de su compañero Matthew Brennan y los 153 de Romele. Desde el abandono de Pogacar en la etapa 8, el verde no ha vuelto a tener discusión.

El detalle importa porque ese maillot ya lo tuvo y lo perdió. En 2024, en su debut en la ronda española, lideraba a la vez la regularidad y la montaña cuando una caída en Covadonga le apartó de la carrera en la etapa 16.

Aquella Vuelta fue la más productiva de su carrera en España: tres victorias, la última en Baiona, donde firmó su triplete tras atacar a 30 kilómetros de meta. El maillot que se decide en Granada es la pieza que le falta de aquel viaje.

La montaña es el otro frente en el que aparece sin buscarlo. Suma 40 puntos por los 69 de Santiago Buitrago, líder de la clasificación, y por delante de Enric Mas, tercero con 24. Son puntos recogidos en los puertos que cruza camino de sus fugas.

Qué saca el Visma de una grande sin general

El equipo lleva cinco etapas de las 14 disputadas; la tercera se anuló por el granizo en el Col de Mont-Louis. Tres son de Brennan, en Manosque, Roquetes y Lorca, y dos de Van Aert. Ningún otro equipo se acerca a ese balance.

El contexto explica el empeño. Sin Jonas Vingegaard en la salida, el Visma llegó a Mónaco sin un candidato a la general, su carencia estructural en las grandes vueltas que el danés no corre. La respuesta ha sido convertir el día a día en objetivo.

La mecánica es de doble carta y funciona en las dos direcciones. En Lorca, el 2 de septiembre, Van Aert y Christophe Laporte lanzaron a Brennan hasta dejarlo solo en el último kilómetro. Dos días después, en Loja, fue Brennan quien cerró ataques para él.

El beneficio no es solo de portada. Brennan tiene 21 años, corría su primera gran vuelta y ha ganado tres etapas con un lanzador de esa categoría delante; el equipo se está fabricando un velocista mientras el veterano sigue sumando.

Lo que queda hasta Granada

Quedan seis etapas. El martes 8, entre Cortegana y La Rábida, hay 181,1 kilómetros con final para velocistas; el miércoles, Dos Hermanas-Sevilla, otros 185 con el mismo pronóstico. Son días de Brennan más que suyos, salvo que la carrera se rompa antes.

Después llegan la contrarreloj de 32 kilómetros entre El Puerto de Santa María y Jerez, la montaña del Collado del Alguacil el sábado 12 y el circuito final del domingo en Granada, que acoge por primera vez la meta de una Vuelta.

Al fondo asoma el Mundial de Montreal del 27 de septiembre, sin Pogacar y con un Van Aert que cumple 32 años el día 15. Ganar dos etapas y un maillot verde en septiembre no es un premio de consolación: es el plan que el belga lleva dos años persiguiendo.