OPINIÓN

El circo de Piqué, Murray y la España barbuda

Respeto la Kings League, pero no puedo evitar hacerme una pregunta: ¿En qué momento dejamos de ver balonmano para pasarnos a las 'charlotadas'?

Andrés G. Armero

Andrés G. Armero

Rodrigo Corrales levanta el trofeo de Campeón de Europa en 2020, rodeado del resto de los Hispanos. /EFE
Rodrigo Corrales levanta el trofeo de Campeón de Europa en 2020, rodeado del resto de los Hispanos. EFE

Respeto la Kings League, pero no puedo evitar hacerme una pregunta: ¿En qué momento dejamos de ver balonmano para pasarnos a las 'charlotadas'?

Respeto al que le guste la Kings League, como también respeto al que, tras una noche de doce cubatas, se pide de desayuno un matrimonio (boquerones – anchoas) en el bar donde se encuentran todas las almas perdidas a golpe de martes.

Avalo y mucho al Gerard Piqué que dejó, con inteligencia y maestría, la puerta abierta a una futura presidencia en el club de su vida. No compro su versión juvenil, rodeado del Kun y de los jóvenes profetas de las redes, para distorsionar su deporte y hacer caja con un reality.

Le salió mal el Gran Hermano en el que intentó transformar la Copa Davis, con sede única y promesas varias, y se le rompió el cántaro camino de Arabia. Las cuentas no salían en ninguna cabeza, salvo en la suya, y ahí dejó el juguete, roto como la antigua cadera de Andy Murray, el hombre de la semana.

El escocés es un tenista superlativo que, lejos de excentricidades, logró voltear el diagnóstico de unos médicos que le aseguraron que jamás volvería a competir. En Australia lo hizo y se fue con victorias épicas y el reconocimiento de una afición entregada a su maravilloso ejemplo. Una ovación que vale más que un título para un hombre que conoció desde niño la otra cara de la vida.

El sacrificio también está en el ADN de los Hispanos, esa pandilla de emigrantes que se junta cada año para hacer historia para gloria de un país que les atiende de Pascuas a Ramos. De los 18 convocados para este Mundial, 16 juegan lejos de nuestras fronteras. Los dos supervivientes de la ASOBAL son el portero Pérez de Vargas (Barcelona) y Pol Valera (Granollers), que entró en la lista por la lesión de Tarrafeta. El resto son nómadas del 40x20, deportistas que se han tenido que buscar la vida en Francia (6), Polonia (4), Alemania (3), Hungría (2) y Suiza (1). Quizá, por ese carácter viajero, muchos lucen barba.

Mañana juegan contra Francia (21:00 en Teledeporte) con la clasificación para cuartos en el bolsillo y con la tercera estrella entre ceja y ceja. Dos oros mundiales, dos oros europeos y cuatro medallas olímpicas son el estandarte de una familia a la que cada vez hacemos menos caso. Estamos demasiado ocupados tratando de averiguar quién es el jugador número 12 de la Kings League o el cromo que nos sirve Piqué en bandeja de plata.

La respuesta es fácil: el 12 es Rodrigo Corrales, uno de los mejores porteros del mundo, gallego políglota y formado. Pasó con honores por Polonia y Francia y ahora triunfa en Hungría. Y, se merece, como el resto de los Hispanos, todas las miradas. Respeto todos los gustos, desde los vinos de cartón hasta el campeonato de bofetadas. Pero reconozco que el tiempo ha transcurrido demasiado rápido. ¿En qué momento dejamos de ver balonmano para pasarnos a las charlotadas?

Andrés G. Armero
Andrés G. Armero

Responsable de polideportivo

Coordinador de polideportivo y corresponsal en Europa en Relevo, Andrés García Armero fue durante cuatro años el Director de Marca Global de Bodegas Emilio Moro y Bodegas Cepa 21. Antes