El MVP es el premio individual más importante de la NBA, el que distingue al mejor jugador de la temporada regular. Desde la temporada 2022-23 lleva el nombre de Michael Jordan y en los dos últimos años se lo ha llevado Shai Gilgeous-Alexander. Antes de que arranque el curso 2026-27, conviene repasar cómo se elige y quién puede ganarlo.

El galardón no lo decide la liga ni los entrenadores, sino un jurado de periodistas y comentaristas que siguen la competición durante toda la temporada. Su voto se produce al acabar la fase regular, antes de los playoffs, de modo que lo que pasa en las eliminatorias no cuenta para el MVP, aunque el anuncio llegue en plena postemporada.

Un jurado de 100 votantes

Cada uno de los 100 votantes elabora una lista con sus cinco candidatos, ordenados del primero al quinto. El primer puesto vale 10 puntos, el segundo siete, el tercero cinco, el cuarto tres y el quinto uno. El jugador que suma más puntos gana el trofeo Michael Jordan, y la NBA publica después el voto de cada miembro del jurado.

Ese sistema premia el consenso. Un jugador puede ganar sin acaparar todos los primeros puestos si aparece de forma constante en la parte alta de las papeletas. En la práctica, los ganadores suelen dominar con claridad: en 2026, Gilgeous-Alexander recibió 83 de los 100 primeros puestos, frente a los 10 de Nikola Jokic y los cinco de Victor Wembanyama.

La regla de los 65 partidos

Desde la temporada 2023-24, para optar al MVP no basta con jugar bien: hay que jugar mucho. La NBA introdujo la regla de los 65 partidos para combatir la gestión de cargas, la costumbre de dar descanso a las estrellas en la temporada regular. Un jugador debe disputar al menos 65 partidos con 20 minutos o más en pista para ser elegible.

La norma tiene matices importantes. Se permiten hasta dos partidos de entre 15 y 20 minutos que también cuentan, de modo que una retirada temprana por molestias no siempre penaliza al jugador en su camino hacia el mínimo.

Hay además una excepción para quien sufre una lesión que acaba con su temporada después de haber jugado al menos 62 partidos, siempre que supongan el 85% de los de su equipo hasta ese momento. Si un jugador se retira lesionado tras 12 minutos, ese encuentro no suma para el mínimo, aunque haya saltado a la pista.

La regla se aplica también a otros premios, como el de mejor defensor, el de jugador más mejorado y los quintetos ideales de la temporada. No afecta, en cambio, al mejor novato ni al mejor sexto hombre. En la práctica, permite perderse solo 17 partidos, y ha dejado a varias estrellas fuera de la carrera por el premio en las últimas temporadas.

No confundir con el MVP de las Finales

El MVP de la temporada regular no es el único premio de ese nombre. El mejor jugador de las Finales recibe el trofeo Bill Russell, que vota un jurado distinto al terminar la serie por el título, y los campeones de cada conferencia tienen también su propio MVP, como el trofeo Magic Johnson de la final del Oeste.

Por eso un jugador puede ser MVP de las Finales sin haber sido el mejor de la temporada, y al revés. Los Knicks, campeones en junio de 2026, no tenían a ningún candidato entre los tres más votados para el MVP, y sin embargo levantaron el título tras ganar la final a los San Antonio Spurs de Wembanyama.

El debate de la disponibilidad

La norma no ha estado exenta de polémica. El sindicato de jugadores llegó a pedir su eliminación después de que algunos candidatos se quedaran sin opciones por lesiones graves. Sus críticos sostienen que el premio puede acabar recompensando al jugador más disponible y no al mejor, mientras que la liga defiende que el espectáculo exige ver a las estrellas en la pista.

Para los jugadores, el umbral también tiene consecuencias físicas: obliga a medir bien las ausencias y puede empujar a volver antes de tiempo de una lesión para no perder la elegibilidad. Es un equilibrio que cada candidato gestiona con su equipo desde el inicio del curso, sabiendo que un mal tramo de lesiones puede dejarle fuera del premio.

Gilgeous-Alexander, bicampeón

El último MVP es Shai Gilgeous-Alexander, que lo ganó en 2025 y repitió en 2026, anunciado el 17 de mayo. Con ese doblete se convirtió en el 14.º jugador de la historia que encadena dos MVP consecutivos. El base canadiense de los Oklahoma City Thunder lideró además a su equipo al mejor balance de la liga en la temporada regular.

Su victoria prolongó otra racha llamativa: es la octava temporada seguida en la que el MVP es un jugador nacido fuera de Estados Unidos. Desde 2019, el premio ha pasado por Giannis Antetokounmpo, Nikola Jokic, Joel Embiid y Gilgeous-Alexander, un reflejo de la dimensión internacional que ha alcanzado la NBA en la última década.

Los récords del premio

El jugador con más MVP de la historia es Kareem Abdul-Jabbar, con seis. Por detrás aparecen Michael Jordan y Bill Russell, con cinco, y Wilt Chamberlain y LeBron James, con cuatro. Jokic, con tres, persigue entrar en ese grupo, y sus diez primeros puestos en la votación de 2026 confirman que sigue siendo uno de los grandes candidatos de cada temporada.

Ningún español ha ganado el MVP de la temporada regular, aunque Pau Gasol, dos veces campeón con los Lakers, fue uno de los mejores jugadores internacionales de su época. La nueva temporada arranca el martes 20 de octubre, y desde ese día empieza a contar cada partido para la próxima carrera por el trofeo.