Boca sigue vivo en todos los frentes y llegó a 17 partidos invicto tras su empate en Córdoba ante Instituto, consiguiendo su cuarta mejor racha del siglo XXI. El equipo Xeneize necesitaba un cambio de rumbo y el segundo ciclo de un histórico como Arruabarrena se lo está dando.

Aspirante a ganar todos los títulos

Boca está en un momento dulce, algo que hace mucho tiempo que no pasaba. El último título local conseguido por el club de la ribera fue en el año 2023, cuando ganó la Supercopa Argentina ante Patronato. Desde entonces, ha alternado momentos buenos y varios momentos malos, con entrenadores cuestionados y con mucha gente dudando del papel de Juan Román Riquelme como presidente de uno de los clubes más grandes del continente sudamericano.

Boca está acostumbrado a ganar y pelear por cosas grandes, de eso no hay duda. La no clasificación a los octavos de final de la Libertadores tras caer en fase de grupos fue la gota que colmó el vaso, recordando lo que había sucedido en 2025, cuando quedó fuera de la competición más importante de todas en la fase previa. Esa eliminación supuso un cambio de rumbo con la salida de Claudio Úbeda y la llegada de un viejo conocido, Rodolfo Arruabarrena.

El ‘Vasco’ ya había sido entrenador de Boca durante 75 partidos entre 2014 y 2016. En aquella ocasión fue campeón del campeonato argentino y de la Copa Argentina. Tras eso, su carrera discurrió en Oriente Medio y se fue labrando un nombre en esa parte del mundo. Pero el corazón tira y la llamada de Riquelme fue clave: él no dudó y volvió a aceptar el reto del Xeneize.

En estos momentos, Boca está vivo en todos los frentes. Semifinalista de la Copa Argentina, semifinalista de la Copa Sudamericana (este martes 13 de octubre se juega el partido de ida ante Vasco da Gama en La Bombonera), segundo en la tabla anual del torneo argentino y con posibilidades de ganar el Clausura.

Los números son objetivos: con el ‘Vasco’ Arruabarrena, Boca ha conseguido estar 17 partidos invicto de manera consecutiva, consiguiendo la cuarta mejor racha en lo que va de siglo. La única derrota fue en su tercer partido ante Deportivo Riestra, cuando perdió 3-0 y desde entonces en todos los encuentros disputados ha marcado, al menos, un tanto.

En el club argentino hay ilusión por volver a ser campeón de un torneo internacional. Las últimas decepciones vividas en Copa Libertadores fueron un duro golpe para un club que durante muchos años se acostumbró a luchar por esos torneos. Cuando Riquelme no estaba en el club decía que Boca tenía que ganar la Libertadores, pero ahora la oportunidad está en la Sudamericana, un torneo que Boca ya ganó en 2004 y 2005 cuando se jugaba de manera semestral.

Una lesión dura para el grupo: Paredes, fuera

Boca no podrá contar con Leandro Paredes ante Vasco da Gama ni en la ida ni en la vuelta de la semifinal de la Sudamericana y su presencia en el Superclásico del 1 de noviembre está en el aire. El campeón del mundo fue el faro del equipo desde su llegada desde la Roma pero ante Instituto en Córdoba notó un pinchazo que lo dejará fuera de los terrenos de juego. Esto hace unos meses hubiera sido un drama para Boca, pero ahora la cosa cambió.

Y es que el equipo pasó de ser el ‘Boca de Paredes’ al ‘Boca del Vasco’. Por supuesto que son los futbolistas los que juegan, pero la manera de estar en el terreno de juego, las decisiones tácticas del entrenador o la inclusión de futbolistas que han dado un paso al frente como Leonel Flores, Leandro Lozano o Facundo Herrera son mérito del técnico. Arruabarrena se ganó el vestuario y por primera vez en mucho tiempo se acabaron los rumores de que Riquelme ‘influía’ en las decisiones del técnico.

La preocupación de la mamá del Vasco Arruabarrena por su hijo

La llegada de Arruabarrena a Boca fue fácil: «Cuando me llamó Román, ni me lo pensé», dijo el técnico en una entrevista con DSports hace unos días. Arruabarrena sabe lo que es Boca, salió de las inferiores y jugó 145 partidos en el club, metiendo dos goles en la final de la Copa Libertadores del 2000. Sin embargo, había una persona que estaba preocupada por su vuelta al fútbol argentino, su madre.

«Hace 10 años me agarró una diabetes de la puta madre acá. Ahora venía bien y… Por eso mi madre no quería que viniera. Ya sabe lo que es Boca, vamos a controlarla. Lo mío fue por estrés«, contó en otra entrevista. El Vasco sabe que el ‘Mundo Boca’ es totalmente diferente a cualquier otro club y la responsabilidad crece.

Año importante para Juan Román Riquelme

No es simple esta temporada para Riquelme. Las próximas elecciones presidenciales de Boca son en 2027 y ya hay mucho ruido en torno a ellas, con Mauricio Macri rondando la posibilidad de volver a postularse para intentar desbancar al astro argentino. Muchas cuestiones como las obras en La Bombonera siguen en el aire, pero lo que ocurre en el terreno de juego también cuenta.

El ‘Vasco’ Arruabarrena es una de las últimas cartas de Riquelme para volver a pelear por títulos internacionales. Si bien la Sudamericana no es la Libertadores, un título internacional calmaría las aguas en el club argentino. Boca Juniors tiene que volver a ganar y Riquelme lo sabe.