Los neumáticos son la única parte del coche que toca el asfalto, y en la Fórmula 1 de 2026 han cambiado casi tanto como los motores. Son más estrechos, más ligeros y llegan en una gama más corta, porque Pirelli eliminó su compuesto más blando antes de empezar la temporada.

Para el aficionado, lo más visible siguen siendo los colores de los flancos: blanco, amarillo y rojo. Detrás de ellos hay un sistema de elección, reparto y uso obligatorio que decide buena parte de las estrategias y que explica muchas carreras antes de que empiecen.

Cinco compuestos para toda la temporada

Pirelli fabrica para 2026 cinco compuestos de seco, numerados del C1, el más duro, al C5, el más blando. En 2025 existía también un C6, estrenado en circuitos urbanos de poca exigencia como Mónaco o Imola, pero el fabricante italiano decidió no validarlo para la nueva era.

La razón fue técnica. Pirelli quería que entre cada compuesto hubiera una diferencia clara de ritmo y de desgaste para ofrecer más opciones de estrategia, y el C6 quedaba demasiado cerca del C5. Con cinco escalones bien separados, cada elección obliga a renunciar a algo.

A esa gama se suman dos neumáticos de lluvia: el intermedio, de franja verde, para pista mojada sin charcos, y el de lluvia extrema, de franja azul, para cuando el agua se acumula. Su uso depende de las condiciones y no cuenta para la regla de los dos compuestos.

Más estrechos y más ligeros

El reglamento de 2026 busca coches más pequeños y más ligeros, y los neumáticos forman parte de ese recorte. Según explicó el comisario técnico de la FIA, los delanteros son 25 milímetros más estrechos y 15 milímetros más bajos que antes, y los traseros, 30 milímetros más estrechos y 10 más bajos.

La llanta sigue siendo de 18 pulgadas, la medida que llegó en 2022. Lo que cambia es el suministro: ya no hay un fabricante único de llantas y cada equipo puede elegir el suyo, lo que abre la puerta a diseños distintos entre coches.

El ahorro de peso por rueda es pequeño, unos cientos de gramos, pero suma más de un kilo y medio en el coche completo. En una Fórmula 1 que persigue cada gramo para compensar el peso de las baterías, ese kilo y medio cuenta.

Tres compuestos cada fin de semana

En cada Gran Premio Pirelli elige tres de los cinco compuestos, siempre consecutivos o con un salto, según las características del circuito. A esos tres se les asigna un color que no depende de su número: el más duro de los tres es el blanco, el intermedio es el amarillo y el más blando, el rojo.

Eso explica una confusión habitual. Un neumático blando en un circuito puede ser el duro en otro, porque los colores indican la posición dentro de la selección del fin de semana, no el compuesto concreto. En una pista abrasiva el blanco puede ser un C1, y en una urbana, un C3.

La elección busca que ninguna estrategia sea obvia. Si los tres compuestos son muy parecidos, casi todos los equipos hacen una sola parada, y la carrera pierde variedad. Por eso Pirelli ha probado combinaciones con saltos entre compuestos, como elegir el C1, el C3 y el C4, para separarlos más.

La regla de los dos compuestos

La norma que más condiciona la estrategia es sencilla: en una carrera en seco, cada piloto debe usar al menos dos compuestos distintos de los tres disponibles. Eso obliga a una parada como mínimo, aunque un neumático pudiera aguantar la distancia entera.

Si la carrera se declara en mojado y el piloto usa neumáticos de lluvia, la obligación desaparece. Es una excepción que ha dado resultados inesperados en carreras con lluvia intermitente, donde un cambio a tiempo de intermedios a secos puede valer una victoria.

La regla convive con la gestión del desgaste. Un equipo puede elegir entre una parada con compuestos duros, que obliga a rodar más despacio para cuidarlos, o dos paradas con compuestos blandos, que dan más ritmo pero cuestan tiempo en el pit lane. La decisión se toma con los datos de los libres.

El reparto de juegos

Los equipos no disponen de neumáticos ilimitados. Cada piloto recibe un número fijo de juegos para todo el fin de semana, repartido entre los tres compuestos, y debe administrarlos entre libres, clasificación y carrera. Los fines de semana con sprint cambian ese reparto porque hay menos entrenamientos.

Esa escasez obliga a elegir. Un piloto que gasta muchos juegos blandos en los libres puede llegar a la clasificación con menos neumáticos nuevos, y uno que sale en la Q3 debe decidir si guarda un juego para la carrera. Es una partida de ajedrez que empieza el viernes.

Por qué importa tanto en 2026

Los coches de 2026 tienen menos carga aerodinámica y alerones que cambian de posición durante la vuelta, y eso modifica cómo trabajan los neumáticos. Pirelli diseñó sus compuestos para esas nuevas cargas con coches de pruebas adaptados antes de que existieran los monoplazas reales.

El resultado es una temporada en la que el desgaste y la temperatura de las gomas pesan mucho en el rendimiento. Los equipos que entienden mejor sus neumáticos pueden compensar un coche algo más lento, y los que no, se quedan sin agarre en la segunda mitad de cada tanda.

La próxima vez que un piloto se queje por radio de que sus gomas están acabadas, la explicación estará en esta mezcla de compuestos, colores y normas. En la Fórmula 1 de 2026, elegir bien el neumático sigue siendo media carrera ganada.