En el boxeo hay cuatro organismos que coronan campeones mundiales, y hay un quinto cinturón que no pertenece a ninguno de ellos. Lo concede una revista, The Ring, y para muchos aficionados es el que mejor dice quién manda en cada categoría.

Su valor viene de las reglas con las que se entrega. Los organismos cobran por sancionar combates y tienen interés en que haya muchos títulos. The Ring no cobra por poner su cinturón en juego, y durante décadas ha presumido de un criterio más exigente que el de la AMB, el CMB, la FIB y la OMB.

Un cinturón de 1922

La revista la fundó Nat Fleischer en 1922, y ese mismo año entregó su primer cinturón al campeón de los pesados Jack Dempsey. Durante buena parte del siglo XX, en una época con menos organismos, el campeón de The Ring era el campeón del mundo para la mayoría de los aficionados.

La revista dejó de entregar cinturones en los años noventa, en plena proliferación de organismos, y no retomó la costumbre hasta 2002. Ese año publicó una política de campeonatos pensada precisamente para poner orden en el caos de títulos que se había instalado en el boxeo.

Cómo se gana

La idea de 2002 era sencilla. Solo había dos formas de convertirse en campeón de The Ring: ganar al campeón vigente o, si el título estaba vacante, ganar el combate entre los números uno y dos del ranking de la revista. Ningún organismo podía comprarlo.

En ocasiones la revista aceptaba un combate entre el primero y el tercero, cuando consideraba que el segundo y el tercero estaban muy igualados. Pero el principio era claro: el título vacante lo ganaba quien ganaba el mejor combate posible de la categoría.

El ranking lo elabora el consejo editorial de la revista con un panel de periodistas de boxeo de varios países. Es una clasificación única, no cuatro como las de los organismos, y por eso su número uno tiene un peso distinto en la conversación.

La polémica de 2012

La política cambió en 2012, cuando la revista estaba en manos de Golden Boy, la empresa de Óscar de la Hoya. Con demasiadas categorías vacantes, The Ring permitió que el título se entregara también si los dos primeros no querían pelear entre sí y uno de ellos se enfrentaba al tercero, al cuarto o al quinto.

La decisión recibió muchas críticas. Buena parte de la prensa especializada consideró que abría la puerta a campeones menos legítimos, y varios miembros del panel de clasificación dimitieron por los cambios. Con el tiempo, la revista volvió a endurecer el criterio para los títulos vacantes.

Cómo se pierde

Perder el cinturón de The Ring es más difícil que perder uno de los organismos. Un campeón no lo pierde por no defenderlo ante un aspirante obligatorio, porque la revista no tiene aspirantes obligatorios. Lo pierde, sobre todo, si cae derrotado sobre el ring.

Hay otras vías: la retirada, el cambio de categoría o una inactividad prolongada, entre otras causas que recoge su reglamento. Pero no depende de pagar tasas ni de aceptar rivales impuestos, y esa diferencia explica por qué muchos campeones lo conservan cuando dejan los demás.

El caso más reciente es el de Oleksandr Usyk en el peso pesado. En junio renunció a los cinturones del CMB, la AMB y la FIB sin perderlos, para escapar de las defensas obligatorias, pero conservó el de The Ring, según confirmó el editor de la revista. En su categoría, el de la revista es el único título que sigue ligado a él.

Los campeones que lo han unificado todo

Los grandes momentos del boxeo reciente se han medido con este cinturón. Los campeones indiscutidos de los últimos años, como Usyk en el crucero y en el pesado o Canelo Álvarez en el supermediano, lo tuvieron junto a los cuatro de los organismos, y esa foto con cinco cinturones sobre la mesa se ha convertido en un símbolo.

La presencia de The Ring en esas veladas no es casual. Cuando dos campeones de distintos organismos se enfrentan para unificar, el ganador suele ser también el número uno de la revista, y el cinturón de la revista acompaña a la unificación como certificado de lo que acaba de pasar.

El título tiene además una virtud práctica para el aficionado ocasional: hay uno por categoría. Mientras los organismos pueden coronar a campeones regulares, interinos y súper, la revista solo reconoce a un boxeador en cada división, o a ninguno si el puesto está vacante.

Una revista con dueño saudí

La historia reciente de The Ring tiene una sombra. En noviembre de 2024 la compró Turki Alalshikh, presidente de la Autoridad General de Entretenimiento de Arabia Saudí y figura central de las grandes veladas de Riad. Anunció que la revista sería totalmente independiente y recuperó la edición impresa.

La compra ha abierto un debate sobre esa independencia. Una parte de la prensa británica ha criticado que la revista rara vez cuestione el programa saudí de boxeo, y la discusión sobre quién decide sus campeones ha vuelto a ocupar espacio en el deporte.

Por qué sigue importando

Pese a esas dudas, el cinturón de The Ring mantiene un prestigio que ningún organismo ha conseguido igualar. Cuando un boxeador reúne los cuatro títulos de los organismos y el de la revista, no queda ninguna discusión sobre quién manda en su categoría.

Para el aficionado, sigue siendo una buena brújula. En un deporte con cuatro campeones por categoría, títulos interinos y cinturones regulares, el de The Ring suele señalar al boxeador con la trayectoria más sólida, el que ha llegado a la cima ganando a los mejores.

Esa es la razón por la que los grandes campeones lo exhiben junto a los demás en las ruedas de prensa. Es el único cinturón que no se compra ni se hereda por renuncia ajena, y el que cuenta un siglo de historia detrás.