Usyk suelta los cinturones y deja el trono vacío
Usyk renunció el 26 de junio a los títulos WBC, WBA e IBF del peso pesado para esquivar las obligatorias. La división vuelve a estar troceada y sin rey.
El 26 de junio de 2026, Oleksandr Usyk renunció a los cinturones WBC, WBA e IBF del peso pesado. Un año después de reunificarlo todo, la división vuelve a quedarse sin un solo rey.
11 meses para soltar lo que costó una carrera
Usyk tardó toda una carrera en juntar los cuatro cinturones del peso pesado y menos de un año en desprenderse de todos ellos: primero cedió la WBO tras recuperar las cuatro fajas en 2025, y ahora ha vaciado también las otras tres. El ucraniano, invicto en 25 combates, anunció en un vídeo que dejaba vacantes esas tres coronas para elegir él mismo su despedida.
No es un adiós al boxeo. Usyk, de 39 años, dejó claro que le queda un último combate, lo que llama su last dance, aunque ya no será con un título en juego. La noticia dinamitó una división que giraba a su alrededor desde 2021.
Hay un matiz importante: Usyk conserva el título de The Ring, el reconocido como cinturón lineal, el del hombre que venció al hombre. Renuncia a la burocracia de los organismos, pero no a la etiqueta de mejor del mundo, que ningún rival le ha arrebatado sobre el ring.
Cómo se reparte ahora un cinturón por organismo
En la era de los cuatro cinturones, cada organismo actúa como una empresa aparte, con su propio campeón y sus obligatorias. Cuando un púgil los acumula todos, las defensas mandatorias se ordenan por turnos, y ahí estaba el problema para Usyk.
Retener WBC, WBA e IBF a la vez lo obligaba a atender a una fila de aspirantes. El WBC tenía esperando a Agit Kabayel; la IBF y la WBA presionaban con los suyos. Vaciar las tres fajas fue su manera de esquivar ese calendario impuesto.
Ese calendario tiene trampa. Cada faja arrastra un aspirante obligatorio, y Usyk ya había pedido una exención para pelear con Verhoeven en lugar de con Kabayel. Cumplir con los tres organismos a la vez significaba encadenar defensas impuestas durante un año o más.
Una división rica en nombres y pobre en certezas
El movimiento deja un retrato incómodo del peso pesado moderno. Hay más nombres vendibles que nunca (Dubois, Itauma, Joshua, Fury), pero ni un solo dueño reconocido del trono. La autoridad deportiva se disuelve en cuanto desaparece el hombre que la sostenía.
Es la paradoja que ya vivió esta categoría en mayo de 2024, cuando Usyk se convirtió en el primer indiscutido de la era de los cuatro cinturones y tuvo que soltar la IBF en poco más de un mes. La unificación es un instante; la fragmentación, el estado natural.
La categoría había esperado 24 años para reunir de nuevo todas las coronas en una sola cintura. Que esa hazaña, lograda por Usyk en 2024, se deshaga en cuestión de meses retrata el negocio: cuatro empresas rivales que rara vez reman juntas.
El reinado que ordenó cinco años de peso pesado
Desde que en 2021 arrebató los títulos a Anthony Joshua, todo giró en torno al zurdo de Simferópol. Batió dos veces a Tyson Fury, primero por decisión dividida y luego en la revancha de diciembre de 2024, y llegó a ser indiscutido en dos ocasiones distintas.
El punto más alto llegó en julio de 2025, cuando noqueó a Daniel Dubois y recuperó las cuatro fajas. Pero su último combate encendió las alarmas: en mayo de 2026 sufrió para frenar por KO al excampeón de kickboxing Rico Verhoeven en el asalto 11.
Sobre su despedida circulan nombres, ninguno cerrado. Una revancha con Verhoeven, un cruce con Derek Chisora o incluso Deontay Wilder han sonado como posibles rivales para ese adiós. Usyk, dueño ya de su calendario, se lo tomará con la calma del que no debe nada.
Quién puede recoger las coronas vacantes
El reparto ya está en marcha y cada organismo va por su lado. El WBC fue el más rápido: elevó a campeón pleno a Kabayel, su interino durante más de un año. Su presidente, Mauricio Sulaimán, admitió su decepción por enterarse de la renuncia en un vídeo.
La IBF eligió el camino de las manos. Ordenó negociar el título vacante a su número uno, el cubano Frank Sanchez, y al joven revelación Moses Itauma, de 21 años. Itauma, sin embargo, tiene antes una prueba mayúscula ante Filip Hrgovic.
Itauma resume el momento del peso pesado británico. Con 21 años y un récord de 14-0, se le señala como el futuro de la categoría, pero su equipo debe decidir si acelera hacia un título mundial o sigue puliéndolo sin prisa. La tentación de la corona pesa.
El desenlace todavía no existe. El duelo entre Itauma y Hrgovic está fijado para el 29 de agosto de 2026 en Londres, y solo el ganador quedará en la rampa hacia Sanchez. Hasta entonces, la IBF sigue sin dueño.
La WBA vive su propio enredo. El ruso Murat Gassiev retuvo su versión del título ante Peter Kadiru y aspira a que lo asciendan a campeón absoluto. Y en la WBO manda Daniel Dubois, que en mayo de 2026 tumbó a Fabio Wardley y hoy es el único con faja.
La pelea que de verdad quiere el negocio
Mientras los organismos reparten cinturones, el foco comercial apunta a otro lado. Tyson Fury y Anthony Joshua llevan años coqueteando con un duelo británico que mueve cifras de más de 100 millones y que no necesita ningún título para llenar un estadio.
El riesgo para la división es evidente. Si las dos grandes figuras se guardan para su duelo particular y esquivan a los campeones oficiales, los cinturones vacantes corren el peligro de repartirse entre púgiles a los que el gran público todavía no conoce del todo.
Y ahí está la lectura de fondo. El peso pesado descubre que su gran activo nunca fueron las fajas, sino el hombre que las juntaba. Sin Usyk, quedan cinturones sueltos, contendientes ilusionantes y una pregunta vieja: ¿quién manda cuando no manda nadie?