La España de Miguel Méndez, jugadora a jugadora: el equipo que vuelve a un Mundial ocho años después
Alba Torrens vuelve como capitana y cinco jugadoras llegan desde la WNBA. Así es la lista de Miguel Méndez para el Mundial femenino de Berlín 2026.
España vuelve a un Mundial de baloncesto femenino ocho años después y ya sabe con quién. Miguel Méndez cerró la lista el 31 de agosto, horas después del último amistoso, una victoria por 72-71 ante China en Zaragoza.
Las doce son Alba Torrens, María Conde, Paula Ginzo, Maite Cazorla, Raquel Carrera, Mariona Ortiz, Helena Pueyo, Iyana Martín, Awa Fam, Elena Buenavida, Megan Gustafson y Alicia Flórez. El torneo se juega en Berlín del 4 al 13 de septiembre.
El recorte llegó tarde y por una razón de calendario. Había partidos de la WNBA hasta el 30 de agosto y el Mundial empieza el 4 de septiembre, así que media plantilla se incorporó con la gira ya terminada.
Méndez lo describió como el día más incómodo del verano. «Hemos pasado un día tenso, el de hacer el equipo definitivo», explicó a la Federación, y añadió que la gente no se imagina las vueltas que le dieron.
Las cinco que llegan desde la WNBA
Awa Fam es el nombre que más ha cambiado de escala en un año. La pívot fue elegida en el número 3 del draft de la WNBA por Seattle Storm, una posición que ninguna española había alcanzado antes.
Raquel Carrera aporta el otro poste con experiencia internacional consolidada. Juega en New York Liberty y su rendimiento en las ventanas y en el Eurobasket la ha convertido en una pieza fija del cinco interior que Méndez quiere sostener.
María Conde vuelve después de perderse el Eurobasket por lesión, y su regreso resuelve una de las carencias del equipo. Es una alero de Toronto Tempo capaz de defender varias posiciones y de generar su propio tiro.
Alicia Flórez es la gran novedad de la lista. Solo tiene dos internacionalidades, juega en Washington Mystics y disputará en Berlín su primer gran torneo con la selección absoluta.
Megan Gustafson es la referencia interior de más peso específico. La pívot nacionalizada, que en Portland Fire aparece ya con el apellido DiLeo por matrimonio, le da a España un ancla en un torneo de solo dos semanas.
El bloque que ya estaba trabajando
Las otras siete empezaron la concentración el 4 de agosto y han hecho toda la gira de amistosos. Ese desfase de preparación es la primera variable que el cuerpo técnico tendrá que gestionar.
Alba Torrens vuelve como capitana y con una etiqueta que ella sola sostiene: es la única de la lista que ha jugado un Mundial. Suma tres participaciones y tres medallas, plata en 2014 y bronce en 2010 y 2018.
Su presencia tiene además una lectura de despedida. Torrens ha competido esta temporada en Liga Femenina Challenge, la segunda categoría, con el AzulMarino Mallorca Palma, y el Mundial puede ser su último torneo con España.
Mariona Ortiz y Maite Cazorla se reparten la dirección de juego con perfiles distintos, una más de control y otra más de ritmo, en una posición en la que España tiene fondo de armario.
Helena Pueyo es la especialista defensiva del perímetro. En torneos cortos, con partidos cada dos días, ese papel se vuelve determinante en los últimos cinco minutos.
Paula Ginzo sostiene la rotación interior junto a Carrera, Fam y Gustafson, en un torneo en el que España se medirá a equipos de mucho más tamaño.
Iyana Martín representa el salto generacional más claro. Fue seleccionada en el draft de la WNBA en el número 7 por Portland Fire, en la misma tanda que Awa Fam, y aún espera para dar el salto.
Elena Buenavida cierra el grupo. Como Cazorla, logró contrato en la WNBA este curso, aunque las dos han estado con la selección desde el primer día de la concentración de agosto.
Los descartes, y lo que dicen
Méndez dejó fuera a siete jugadoras el 31 de agosto: Andrea Vilaró, Irati Etxarri, María Araújo, Aina Ayuso, Lola Pendande, Nerea Hermosa y Marta García. Antes se habían caído Txell Alarcón y Carolina Guerrero, ya en la primera parte de la gira.
Dos de esos nombres estuvieron en el billete. De las que ganaron la plaza en el torneo de clasificación de San Juan, en marzo, solo caen Ayuso y Araújo, en una decisión que el seleccionador tardó hasta el último día en tomar.
La lista deja también una lectura generacional. Salvo Torrens, ninguna de las convocadas ha jugado un Mundial, así que España afronta la cita con un equipo casi entero de estrenos.
Ese dato no es una debilidad automática. Ocho de las doce fueron subcampeonas de Europa el verano pasado, y a ellas se suman Conde, Cazorla, Gustafson y Flórez, las cuatro caras nuevas del grupo.
El cuerpo técnico y el contexto
Méndez tendrá un banquillo renovado. Anna Montañana se incorpora en lugar de Nacho Martínez, que no puede estar por motivos personales, y se une a Cristina Cantero y Raquel Romo en un tridente de ayudantes.
La presidenta de la FEB, Elisa Aguilar, situó el momento con una frase que se ha repetido todo el verano: el baloncesto femenino español atraviesa uno de los mejores momentos de su historia.
El dato del ranking matiza el optimismo. España es sexta del mundo según la FIBA, aunque llegó a ser segunda menos de un año antes, una caída que el Mundial puede corregir.
El camino en Berlín
España está en el Grupo A con Alemania, anfitriona y undécima del ranking; Japón, decimoquinta; y Mali, decimoctava. Es el grupo que evita a Estados Unidos, Francia y Australia, las tres primeras del mundo.
El debut es el más exigente de los tres. España abre el viernes 4 de septiembre ante Alemania, con el pabellón a favor de la anfitriona, antes de medirse a Japón y a Mali.
El formato premia mucho ganar el grupo. Solo el primero pasa directo a cuartos de final, mientras que el segundo y el tercero tienen que jugar un cruce previo el 8 y el 9 de septiembre.
La preparación ha estado calculada para llegar con ritmo. Alemania-España el 15 de agosto en Ludwigsburg, España-Nigeria el 21 y España-Bélgica el 23 en Tenerife, y España-Mali el 29 y España-China el 30 en Zaragoza, con cinco victorias en cinco partidos.
El objetivo declarado es el podio. España lo pisó en 2010, 2014 y 2018, con la plata de Estambul como techo, y se perdió la edición de 2022, la única ausencia en décadas.