Elena Rybakina es la número uno del tenis femenino desde que ganó el US Open en septiembre, pero en las semanas de otoño se mira tanto el ranking como otra clasificación: la Carrera a las WTA Finals. Son dos tablas distintas, con reglas distintas, y entender cómo funcionan ayuda a seguir el tramo final de la temporada, con torneos como el WTA 1000 de Wuhan.
El ranking oficial, el que decide los cabezas de serie y quién entra directamente en los cuadros, es una clasificación de 52 semanas. Cada lunes se actualiza con los resultados de la semana anterior y se restan los puntos de los torneos disputados hace un año, de modo que las jugadoras tienen que defender sus puntos en cada cita para no perderlos.
El ranking sirve, sobre todo, para ordenar los cuadros. Con él se fijan las cabezas de serie, que son 32 en los Grand Slams y en la mayoría de torneos de categoría 1000, y 16 u ocho en los más pequeños, y se calculan alrededor de una semana antes de cada torneo. Estar entre las 32 primeras evita cruces tempranos con las favoritas.
Los 18 mejores resultados
En individuales, el ranking de cada jugadora se calcula con un máximo de 18 torneos. Para las mejores del circuito, esa cuenta no es libre: incluye obligatoriamente los cuatro Grand Slams y los mejores seis resultados de los siete WTA 1000 combinados con el circuito masculino, que son Indian Wells, Miami, Madrid, Roma, Canadá, Cincinnati y Pekín. Es la columna vertebral del ranking.
A eso se suma el mejor resultado de los tres WTA 1000 que solo se disputan en el circuito femenino: Doha, Dubái y Wuhan. Wuhan es, por tanto, uno de los torneos que más pesan en la recta final del año.
El resto, hasta llegar a 18, lo completan los siete mejores resultados en cualquier otro torneo, ya sean WTA 1000, 500, 250, 125 o del circuito ITF. Las WTA Finals cuentan como un torneo adicional, el número 19, para quienes se clasifican.
En dobles, el sistema es más sencillo: cuentan los 12 mejores resultados del periodo de 52 semanas, sin categorías obligatorias, y las WTA Finals entran como uno más de esos 12. Para aparecer en el ranking, una jugadora necesita sumar puntos en al menos tres torneos o alcanzar un mínimo de diez puntos.
Cuántos puntos da cada torneo
La campeona de un Grand Slam suma 2.000 puntos, la de un WTA 1000, 1.000, y las de los WTA 500 y 250 se mueven alrededor de 500 y 250. Las WTA Finals reparten hasta 1.500 puntos a una campeona que gane todos sus partidos.
Por eso los grandes torneos deciden el ranking: un solo Grand Slam vale lo mismo que dos títulos de categoría 1000, y una buena semana en Melbourne, París, Londres o Nueva York sostiene la clasificación de una jugadora durante todo un año.
Los torneos obligatorios tienen además una trampa. Si una jugadora del grupo de cabeza se salta uno de esos torneos sin una baja justificada, como una lesión acreditada, recibe un cero que cuenta dentro de sus 18 resultados. Es lo que en el circuito se conoce como un cero obligatorio, y puede hundir una clasificación aunque el resto de la temporada haya sido buena.
La Carrera a las Finales
La Carrera, o Race, funciona con la misma tabla de puntos pero solo tiene en cuenta los resultados del año en curso: empieza de cero cada enero, cuando todas las jugadoras parten con los mismos puntos.
Es la clasificación que decide quién juega las WTA Finals, el torneo de maestras que reúne a las ocho mejores de la temporada y que en 2026 se disputa en Indian Wells, del 8 al 15 de noviembre, después de dos ediciones en Riad.
Las ocho primeras de la Carrera se clasifican, aunque hay una excepción: una campeona de Grand Slam de esa temporada que termine entre el noveno y el vigésimo puesto puede quedarse con la última plaza. A finales de septiembre, Rybakina y Sabalenka eran las únicas con el billete asegurado, y Pegula, Andreeva, Gauff, Svitolina, Muchová y Nosková ocupaban las demás plazas.
Además de las ocho titulares, las Finales cuentan con jugadoras suplentes, que son las siguientes en la Carrera y viajan por si alguna clasificada se lesiona durante el torneo. Para las que se quedan a las puertas, el premio de consolación es estar preparadas para entrar si hay una baja.
Por qué no coinciden las dos tablas
Una jugadora puede estar muy arriba en el ranking y lejos en la Carrera, o al revés. Basta con que haya sumado muchos puntos a finales del año anterior, que siguen contando en el ranking de 52 semanas pero no en la Carrera del año. Por eso, en octubre, las dos clasificaciones tienden a parecerse cada vez más, hasta casi coincidir al terminar la temporada.
Ese mecanismo explica por qué las cifras se mueven tanto en otoño. Torneos como Pekín y Wuhan, los dos últimos WTA 1000 del año, reparten muchos puntos justo cuando la Carrera entra en su recta final, y un buen resultado puede cambiar el grupo de ocho que viajará a California.
El número uno de fin de año
La jugadora que termina el año en lo más alto del ranking tras el último torneo de la temporada es la número uno de fin de año, un título con mucho prestigio en el circuito. En 2024, por ejemplo, la victoria de Gauff ante Swiatek en Riad aseguró ese puesto a Sabalenka.
La propia Rybakina ya ha sentido ese desgaste: cayó en segunda ronda en Pekín ante Alina Charaeva, número 118 del mundo, y el 4 de octubre se retiró de Wuhan por una lesión en el pie que arrastra desde agosto, cuando ya tuvo que abandonar sus cuartos de final de Cincinnati ante Swiatek.
La número uno de la Carrera llega así a la recta final del año sin disputar Wuhan y con una eliminación precoz en Pekín, justo los dos torneos que el calendario reserva para definir el grupo de ocho.
Con Rybakina por delante desde septiembre y Sabalenka a menos de mil puntos en la Carrera, los últimos torneos del año serán decisivos para saber quién cierra 2026 en la cima del tenis femenino, un honor que Sabalenka había conquistado en las temporadas anteriores.