La racha de 27 finales se rompió en Pretoria: así llegan Coello y Tapia al tramo decisivo

La racha de 27 finales seguidas de Coello y Tapia se cortó en Pretoria. Ganaron Londres, mandan 8-6 en títulos y encaran Madrid y el Major de París.

Arturo Coello levanta los brazos sobre la pista del Olympia tras ganar el P1 de Londres
Arturo Coello celebra la victoria en la final del London Premier Padel P1, disputada en el Olympia de Londres el 9 de agosto de 2026. Samo Vidic / Red Bull Content Pool

Arturo Coello y Agustín Tapia llegan al tramo que decide el año sin la estadística que los había definido. La racha de 27 finales consecutivas se cortó en Pretoria, donde Javi Leal y Fran Guerrero los eliminaron en semifinales por doble 7-5.

Fue el primer domingo sin ellos en 502 días. Respondieron una semana después ganando el P1 de Londres, pero el relato ha cambiado: la rivalidad con Galán y Chingotto llega a un solo título de distancia a las puertas de Madrid y del Major de París.

Veintisiete, y dónde se paró la cuenta

La cifra impresiona igual ahora que es pasado. Durante 502 días, desde el P2 de Asunción de mayo de 2025, la pareja número uno no falló un solo domingo. Fueron 27 finales seguidas, muy por encima de las 22 que habían firmado Fernando Belasteguín y Juan Martín Díaz.

Se acabó el 1 de agosto en Pretoria, y no ante quien se esperaba: Javi Leal y Fran Guerrero, séptima pareja del ranking, los apearon en semifinales por 7-5 y 7-5. Fue el batacazo del año en el circuito, y dejó una final sin los Golden Boys por primera vez en quince meses.

Doce días antes, en Málaga, esa autoridad se había traducido en un doble 6-2 sobre Juan Lebrón y Leo Augsburger en apenas 53 minutos. La final duró menos que un entrenamiento serio. Era su quinto trofeo consecutivo, tras Roma, Valencia, Valladolid y Burdeos, y el tercer título andaluz seguido.

La reacción llegó rápido. El 9 de agosto ganaron la primera edición del P1 de Londres a Galán y Chingotto por 6-3, 5-7 y 7-5, octavo título de su temporada, y se marcharon al parón con la sensación reparada aunque la racha ya rota.

El clásico que se le torció a los líderes

El gran rival tiene nombres propios y un morbo añadido: el madrileño Alejandro Galán y el argentino Federico Chingotto, la pareja número dos del mundo. Durante la primera mitad de 2026 fueron ellos quienes mandaron en el cara a cara, con cuatro finales ganadas seguidas a los líderes en Gijón, Miami, Asunción y Buenos Aires.

Aquella racha invertida, inaudita tratándose de los número uno, encendió todas las alarmas y abrió el debate sobre un cambio de era.

La tendencia se invirtió en Roma. Desde el Major italiano de mayo, Coello y Tapia recuperaron el pulso y encadenaron victoria tras victoria, varias ante los propios Galán y Chingotto en las finales de Valladolid y Burdeos. El péndulo regresó a su sitio.

En el historial acumulado desde que ambas parejas existen como tales los líderes conservan ventaja, por encima de las 20 victorias frente a 13, aunque el pulso de este curso ha estado mucho más igualado.

Dos rankings, dos historias

Aquí está el nudo que explica la temporada, y conviene no confundir las tablas. El ranking FIP, que computa los últimos 12 meses y decide quién es el número uno oficial, otorga a Coello y Tapia un colchón cómodo, sostenido por los títulos grandes del curso anterior que todavía no han caducado.

El marcador de 2026, en cambio, está mucho más apretado de lo que esa foto sugiere. Antes de Londres los números uno sumaban siete títulos del año y los números dos, seis. Con el de Londres son ocho a seis: un solo trofeo de diferencia en la cuenta que de verdad describe la temporada.

La Race 2026 cuenta otra cosa muy distinta. Esa clasificación solo suma los puntos del año en curso y reparte las ocho plazas de las Finals de Barcelona de diciembre. Ahí la distancia se mide en cientos de puntos y no en miles. En esa tabla sí hay pelea.

Tras el P2 de Valladolid, a finales de junio, la ventaja de los líderes era de apenas 650 puntos, un margen que cualquier final puede borrar.

Dónde está la grieta de los número uno

Los duelos cruzados explican por qué esta pareja, y no otra, es capaz de incomodarles. Antes de unir sus caminos, Galán ganaba uno de cada dos enfrentamientos, mientras que Chingotto apenas rascaba un 12,5% junto a Paquito Navarro. Juntos hallaron una fórmula que no existía.

El madrileño aporta el aplomo y la mano en la red; el argentino, cada vez más fino en los golpes por arriba, ha tapado el agujero que antes le condenaba.

El desgaste físico es la otra variable que asoma en cada capítulo. En Málaga, Lebrón y Augsburger llegaron fundidos tras una semifinal maratoniana ante Galán y Chingotto, y esa fatiga explica buena parte del doble 6-2. El calendario también dicta sentencias.

Pretoria lo confirmó por la vía dura: cuando el rival aparece entero y con el marcador temprano de su lado, el dominio de los líderes deja de parecer una ley física.

Madrid y París, en quince días

El circuito vuelve del parón por la puerta grande y en casa. El Madrid P1 se juega del 1 al 6 de septiembre en el Movistar Arena, y una semana después llega el Major de París, del 7 al 13, el primero de los tres Majors que quedan y 2.000 puntos de golpe.

Son 3.000 puntos moviéndose de sitio en quince días, con las Finals de Barcelona de diciembre al fondo. Ahí se decide si el 8-6 aguanta, y con la racha ya rota nadie puede apoyarse en la inercia.

Para el aficionado español, el atractivo es doble y muy nuestro. Coello, vallisoletano y número uno del mundo, frente a Galán, madrileño y primer perseguidor: dos jugadores de casa en los dos lados de la rivalidad que manda en el pádel masculino. El eje del deporte es español.

Y la pregunta ya no es si alguien los frenará, porque alguien lo hizo. Es si Pretoria fue un accidente en una temporada de dominio o la primera grieta de un reinado discutible.