Adiós a Dorna: la empresa que gestiona MotoGP cambia de nombre y estrena la era Liberty

Dorna Sports desaparece del registro y pasa a llamarse MotoGP Sports Entertainment Group. Qué gestiona el grupo, por qué cambia y qué busca Liberty Media.

Los pilotos del Mundial de MotoGP posan en la parrilla ante el cartel oficial del campeonato
Los pilotos del Mundial de MotoGP, en la fotografía oficial de parrilla del campeonato.

El nombre que ha gobernado el motociclismo mundial durante tres décadas ha desaparecido de los papeles. Desde febrero de 2026, Dorna Sports ya no existe como denominación: la empresa que gestiona MotoGP pasa a llamarse MotoGP Sports Entertainment Group.

El cambio se hizo efectivo a dos semanas del arranque de la temporada en Tailandia y se anunció el lunes 16 de febrero. Es el primer movimiento de calado de Liberty Media desde que compró la compañía.

Dos nombres para el mismo cambio

Conviene aclarar una confusión que ha circulado estos meses. El Boletín Oficial del Registro Mercantil certifica el cambio de denominación social de Dorna Sports, S.L. a MotoGP Sport Entertainment SL, que es la razón jurídica.

La marca con la que el campeonato se presenta al mundo, en cambio, es MotoGP Sports Entertainment Group, que es la forma que usan el comunicado oficial y la documentación de Liberty.

Conviene decir que esa distinción no es unánime: hay medios que dan la forma con «s» y con «Group» también como razón social. Lo indiscutible es lo otro: Dorna Sports, S.L. dejó de existir como denominación en febrero de 2026.

De 1988 a Liberty Media

La historia que se cierra es larga. Dorna se constituyó en Madrid en 1988 como Dorna Promoción del Deporte, con el objetivo de gestionar los derechos mediáticos y organizativos de los campeonatos internacionales de motociclismo.

El salto llegó en 1992, cuando asumió la gestión del Mundial. Desde entonces ha sido la titular exclusiva de los derechos comerciales y de retransmisión de MotoGP, y con los años sumó Moto2, Moto3 y otros campeonatos como el WorldSBK.

La compra por parte de Liberty Media, la promotora estadounidense que también controla la Fórmula 1, es lo que ha precipitado el cambio. La operación se cerró en julio de 2025, tras el visto bueno de Bruselas, por el 84% del capital y unos 4.200 millones de euros.

El 16% restante se lo quedó la propia dirección. El consejo sí cambió: Chase Carey asumió la presidencia en lugar de William Nicholas Jackson, después de haber sido consejero delegado de la Fórmula 1, y con él entró Sean Bratches, que fue el jefe comercial del Mundial de coches.

Qué gestiona ahora el grupo

El perímetro es más amplio de lo que sugiere el nombre. El grupo mantiene el liderazgo comercial y deportivo de MotoGP, Moto2 y Moto3, además de los programas Road to MotoGP que alimentan la cantera.

A eso se añaden el Campeonato del Mundo de Superbike y el femenino WorldWCR, más una incorporación reciente: la Harley Davidson Bagger World Cup, creada bajo el nuevo paraguas.

El grupo conserva además los derechos de la MotoE, la categoría eléctrica que arrancó en 2019, aunque ahí conviene el matiz: la competición está suspendida de forma indefinida desde el anuncio del año pasado, así que figura en la cartera pero no en el calendario.

Es decir, la empresa no ha reducido su alcance al cambiar de nombre: lo ha ensanchado. La denominación deja de referirse a una sociedad promotora y pasa a nombrar toda una estructura de campeonatos.

Lo que dice quien lo firma

Carmelo Ezpeleta, consejero delegado y rostro del campeonato durante décadas, ha querido subrayar que esto no es cosmética. «El cambio de nombre de la empresa es mucho más que una nueva identidad: es una declaración de intenciones», explicó.

Su argumento es que el producto ya no cabe en la etiqueta antigua. «MotoGP ha crecido mucho más allá de ser solo un campeonato; se ha convertido en una propiedad global de entretenimiento seguida con pasión en todo el mundo.»

El comunicado oficial insiste en la misma idea: el nuevo nombre refleja la evolución de un deporte que ha pasado de ser un campeonato de carreras de primer nivel a una plataforma de entretenimiento deportivo con resonancia cultural.

El calendario del cambio

El momento elegido no es neutro. Formalizar la operación a dos semanas del arranque en Tailandia garantizaba que el campeonato empezara ya con la nueva identidad en toda su comunicación.

Es también la manera de marcar territorio. Liberty compró la compañía y su primera decisión visible no fue deportiva ni reglamentaria, sino de marca, lo que dice bastante de sus prioridades.

El resto de la temporada ha ido en la misma dirección. La firma del Pacto de la Concordia con los cinco fabricantes hasta 2031 llegó meses después, ya bajo el nuevo paraguas corporativo.

El modelo que quieren copiar

El referente está a la vista y nadie lo disimula. Liberty ha llevado a la Fórmula 1 a su etapa más dorada en seguimiento, y la intención declarada es replicar ese impulso de marketing en las dos ruedas.

Esa ambición explica el orden de los factores. Primero se cambia la identidad corporativa, se alinea el nombre de la empresa con el de su producto estrella y se construye desde ahí una marca reconocible fuera del aficionado tradicional.

La apuesta tiene riesgo. MotoGP nunca ha tenido el problema de la Fórmula 1 con el espectáculo en pista, sino con la distribución y el relato, y ahí es donde el cambio se tendrá que demostrar a medio plazo.

Qué cambia para el aficionado

A pie de circuito, poco o nada. Los Grandes Premios se disputan igual, el reglamento deportivo no se ha tocado por este motivo y la estructura de categorías sigue siendo la misma.

Donde sí se notará es en la periferia del producto. La distribución audiovisual, los formatos de contenido y la presencia en plataformas son el terreno natural de Liberty, y ahí es donde se esperan los movimientos.

El precedente de la Fórmula 1 marca la expectativa. Aquel proceso combinó nuevas narrativas audiovisuales, expansión de calendario hacia mercados nuevos y un rediseño completo de la comunicación de cara al público joven.

Una herencia que no se va

Aunque el nombre desaparezca del registro, la continuidad es evidente. Ezpeleta, consejero delegado desde 1998, sigue al frente, y con él el equipo que ya estaba: Enrique Aldama en la dirección de operaciones y finanzas, Carlos Ezpeleta en la deportiva y Dan Rossomondo en la comercial.

La sede sigue siendo española, en Madrid, y el campeonato mantiene la estructura deportiva que ha construido desde los años noventa.

El propio grupo lo formula así: se apoya en años de crecimiento continuo para acelerar la innovación y la expansión global, preservando el espíritu y los valores que definen el deporte.

Queda por ver hasta dónde llega esa preservación cuando el accionista es el mismo que ha reconstruido la Fórmula 1 de arriba abajo. De momento, lo único cerrado es el trámite: la era Dorna terminó oficialmente en febrero de 2026.

Y conviene precisar la cuenta, porque circulan dos. Son 38 años desde que la empresa se fundó en 1988, pero 34 desde que en 1992 se hizo con la gestión del Mundial, que es la cifra que maneja casi todo el mundo.